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2 Mundo de Negocios. LA REPUBLICA. Miércoles de diciembre de 1987 Informe del FMI La economía mundial 1986 87 El Fondo desarrolla sus actividades de supervisión multilateral en el contexto del examen de las perspectivas de la economia mundial, que es un examen general de las perspectivas a corto y medio plazo de la economia mundial y de las de cada uno de los países miembros del Fondo. Además de ofrecer un contexto global para llevar a cabo la supervisión bilateral en el marco de las consultas conforme al Articulo IV, el examen en cuestión ofrece un cauce para la evaluación sistemática de la repercusión a medio plazo de las medidas de politica de los paises industriales y de las perspectivas que ofrece la situación de la deuda. EXAMEN culmina en un debate semestral de las perspectivas mundiales y otros asuntos inherentes a la política económica que tiene lugar primero en el Directorio Ejecutivo del Fondo, y posteriomente, en el Comité Provisional. El hincapié que se ha hecho ultimamente en el uso de indicadores ha conferido una importancia mayor a los aspectos de este examen relacionado con la supervisión, sobre todo en lo que se refiere a la interación entre las medidas adoptadas por los principales países industriales. Entre las innovaciones metodológicas cabe mencionar el uso más explicito de un marco para el ahorro y la inversión dentro del cual se considera la compatibilidad internacional de las medidas de politica, un mayor hincapié en la función desempeñada por la relación entre saldos y flujos en cuanto posible fuente de desequilibrio y un tratamiento más explícito de la viabilidad de las tendencias previstas y de las fuentes de tensión comprendidas en las perspectivas.
En los debates de Directorio Ejecutivo y el Comité Provisional sobre la situación y las perspectivas económicas se reconoció que durante el ejercicio en estudio tanto la situación como las perpectivas han sido bastante dispares. En cuanto a los aspectos positivos, cabe mencionar que el producto de los países industriales, si bien se ha mantenido en un nivel más bajo que el previsto, ha continuado aumentando a un ritmo moderado, con lo que el periodo de recuperación ha sido uno de los más prolongados de la posguerra.
Además, en 1986, las tasas de inflación y los tipos de interés han disminuido considerablemente en la mayoría de los países, tanto industriales como en desarrollo, y se ha seguido adelante con la corrección de las relaciones entre los tipos de cambio de las principales monedas iniciada en 1985. Otro hecho positivo ha sido la adaptación relativamente fácil de los países en desarrollo exportadores de petróleo al vuelco adverso sufrido por su relación de intercambio. En cuanto a los aspecto negativos, la desaceleración de la tasa de expansión de los países industriales a un nivel interior al potencial pasó a ser motivo de preocupación, especialmente por su repercusión en el persistente y alto nivel de desempleo y en la situación de la deuda.
Además, la solución de este problema se ha visto complicada por nuevos aumentos de los coeficientes deuda exportación, un agravamiento de la escasez de financiamiento privado y el retraso en la reanudación de un crecimiento sostenido en los paises en desarrollo. Por último, y tal vez sea este el problema más grave, bs desequilibrios entre las balanzas corrientes de los tres paises industriales más grandes han llegado a niveles insostenibles y se han convertido en fuente de una inestabilidad inconveniente en los mercados cambiario y financiero.
Ante estas circunstancias, en los debates sobre medidas de política económica, el Directorio Ejecutivo y el Comité Provisional se concentraron en la necesidad de consolidar el fundamento de un crecimiento perdurable. Se estuvo plenamente de acuerdo en que para ello hacia falta una serie de medidas conducentes tanto a una relación más sostenible entre las posiciones de pagos de los principales países industriales como al logro de un crecimiento sostenido, más equilibrado y de carácter no inflacionario a nivel mundial. Para lograr estos resultados, se consideró esencial una modificación de la política en cuatro campos diferentes. Primero, las autoridades estadounidenses tienen que adoptar firmes medidas con el fin de reducir el déficit fiscal del país. En ese sentido, se considero adecuado el compromiso contraído por las autoridades estadounidenses en el marco del acuerdo del Louvre, pero se instó a dichas autoridades a llegar a un acuerdo con el Congreso de Estados Unidos a fin de poder adoptar las medidas necesarias para alcanzar los mencionados objetivos.
Segundo, otros países industriales principales y en particular lo paises superavitarios con baja tasa de inflaciónnecesitan tomar medidas destinadas a fortalecer la demanda interna. Esto se consideró imprescindible para facilitar la corrección de los desequilibrios de pagos, compensar la moderación de la demanda interna de Estados Unidos, contribuir a reducir las altas tasas de desempleo, aliviar las presiones proteccionistas y contribuir a que la situación de la deuda se haga más abordable. En ese sentido, los planes presupuestarios para 1987 elaborados en los últimos meses de 1986 no se consideraron del todo coherentes con el ritmo deseado para el crecimiento de la demanda, y se recibió con agrado el compromiso de suavizar la política fiscal contraído por Japón y República Federal de Alemania en el marco del acuerdo del Louvre. Tercero, si bien la puesta en práctica de medidas flexibles de política monetaria ha contribuido en el pasado a dar apoyo a la demanda y tal vez continue haciéndolo en el futuro, la posibilidad de continuar acrecentando la flexibilidad se ve limitada por la necesidad de evitar un resurgimiento de las presiones inflacionistas. Cuarto, las limitaciones estructurales que inciden sobre el producto en particular en el campo del comercio exterior y los mercados laboral y agropecuario deben abordarse con mayor determinación que en el pasado a fin de promover el crecimiento y estimular la confianza y el gasto del sector privado.
Se juzga que, en conjunción con la evolución de los tipos de cambio observada últimamente, estas medidas de política permitirán reducir con el tiempo los grandes e insostenibles desequilibrios entre las balanzas corrientes y harán posible una distribucion más equilibrada del crecimiento mundial. Sin embargo, a plazo más inmediato, y dada esa reconfiguración de la política, puede considerarse que los tipos de cambio en vigor se hallan. para utilizar lo señalado en el acuerdo del Louvre dentro de los márgenes en general coherentes con la situación económica fundamental. Como la continuación de grandes variaciones de los tipos de cambio entre las principales monedas significaría que podrían verse perjudicadas las perspectivas de crecimiento y ajuste, se considera conveniente un período de estabilidad de los tipos se cambio para dar a los mercados la oportunidad de absorber las grandes variaciones que ya se han producido hasta la fecha. Por consiguiente, los gobiurnos deben colaborar estrechamente para promover la estabilidad de los tipos de cambio en tormo a los niveles actuales (según se expresa en el párrafo 10 del acuerdo del Louvre. El deterioro del entorno internacional de los países en desarrollo en particular la gran disminución de la relación de intercambio de muchos de estos países, la persistencia del bajo nivel de los precios de los productos básicos no petroleros, la interrupción del financiamiento privado neto y la desaceleración del crecimiento de los países industriales ha llevado a que se expresen nuevos temores sobre la situación de estos países y las perspectivas de la estrategia ha logrado alcanzar sus objetivos inmediatos. No obstante, se toma nota de que todavía perduran muchos problemas graves, tales como el continuo aumento de los coeficientes de la deuda, las dificultades para atender el servicio de la deuda experimentadas por muchos países y el lento crecimiento del PIB real.
El fomento de un crecimiento más rápido en los países en desarrollo debe considerarse una prioridad clave que requiere el apoyo coordinado de todas las partes interesadas. Tres elementos revisten particular importancia. Primero, los países en desarrollo han de consolidar su politica económica entera. sobre todo en lo que se refiere al ahorro y la inversión internos, pero también las medidas que favorecen a la oferta y contiene la inflación y sentar las bases necesarias para la utilización más eficaz de los recursos y la aceleración del crecimiento. Segundo, se considera esencial un entorno económico favorable, caracterizado por un crecimiento satisfactorio de la demanda en los principales países industriales y un mayor acceso a los mercados de los mismos.
Tercero, se sigue necesitando apoyo financiero en condiciones viables para dar respaldo a los programas de ajuste orientados al crecimiento.
Todos los acreedores deberán colaborar facilitando dichos recursos. Preocupan en la actualidad los retrasos que se han observado en la coordinación y ejecución de acuerdos financieros por parte de los bancos comerciales, y éstos deben buscar nuevas técnicas para agilizar la movilización de apoyo financiero en condiciones viables para los países más pequeños de bajo ingreso, las reformas estructurales que llevan a cabo deben respaldarse con financiamiento adicional en condiciones concesionarias. En el primer semestre de 1987 ya se había iniciado el uso de esas nuevas técnicas en las negociaciones sobre acuerdos de reprogramación.
En el caso de los países pequeños de bajo ingreso las reformas estructurales deben recibir apoyo en forma de financiamiento adicional en condiciones concesionarias. En este sentido, el servicio financiero de ajuste estructural del Fondo puede resultar muy útil, en parte porque podría atraer apoyo financiero adicional de acreedores y donantes oficiales.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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