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Mundo de Negocios. LA REPUBLICA. Miércoles de diciembre de 1987 Cómo pagar la deuda social La crisis externa que afecta a las economias latinoamericanas desde principios de la década, ha tenido una contrapartida interna: la caída o lento crecimiento en el ingreso por persona. Sin embargo, este fenómeno no afectó a todos los grupos sociales por igual.
Una publicación de PREALC OIT indica que los trabajadores han pagado el grueso del costo del ajuste a la restricción externa. Esto ha ocurrido por el efecto que la crisis tiene sobre el mercado de trabajo. equidad. En este sentido, el carácter expansivo del ajuste interno es una condición necesaria para reducir la deuda social acumulada en los países de la región, dado que la magnitud que ésta ha alcanzado torna impostergable la decisión de iniciar acciones en esta dirección.
La inversión accoca hecho, entre 1980 y 1987, en América Latina hay millones más de personas desempleadas, a la vez que millones más de personas se vieron obligadas a trabajar en actividades de baja productividad, simultáneamente cayeron los salarios reales. Este triple efecto ha significado que los trabajadores pierdan aproximadamente puntos porcentuales de participación en el ingreso nacional, con la consecuente agudización de la pobreza. Por esto el estudio del PREALC OIT señala que los países de la región y, en particular, los grupos de más altos ingresos han adquirido una deuda social con la mitad más pobre de la población que, a pesar de tener precarias condiciones de vida, financiaron buena parte del costo de la crisis externa. Por lo tanto, los programas de ajuste estructural deben considerar la necesidad de readecuar el funcionamiento de la economía, no sólo para superar los desequilibrios externos; sino también para avanzar en la satisfacción de las necesidades básicas por la vía de lograr un estilo de crecimiento más equitativo.
La agudización del desajuste interno en el periodo 197485, expresada a través de la creciente incapacidad de las actividades modernas para crear más empleos, significó, en la mayoría de los países de América Latina, un retroceso de 25 años indica la publicación del Programa Regional del Empleo de la OIT.
Otro retroceso equivalente fue la caída en la participación del empleo moderno en la PEA no agrícola. Sin embargo, indica el informe, la agudización del desajuste interno provino no sólo de la creciente insuficiencia de las actividades modernas para absorber a la Población Económicamente Activa no Agricola, sino que a ello se sumó, de manera preocupante, el factor de desajuste interno que se relaciona con la evolución de los salarios reales. Con la excepción de Colombia, en varios países del continente la tasa de crecimiento promedio anual de los salarios reales fue inferior al crecimiento promedio anual de la productividad no agrícola durante el período 1970 85. En cinco de ocho paises analizados, la tasa promedio anual de crecimiento de los salrios reales fue negativa para dicho período La necesidad de un ajuste estructural expansivo y distributivo Dinamizar la creación de empleos hace necesario retornar el ritmo de crecimiento de las economías latinoamericanas. El crecimiento también es condición indispensable para enfrentar el problema central del empleo. Ello hace necesario reactivar la inversión, disminuir el crecimiento del consumo, en particular donde la distribución del ingreso esté altamente concentrada, expandiendo el consumo de los grupos más pobres de la población. De hecho, los niveles de inversión promedio de la región deben aumentar en aproximadamente del PGB esto es un monto similar a la tasa de crecimiento que se puede esperar para los próximos años. De ahí que el consumo no debe aumentar y el pago de la deuda social exige redistribución del ingreso.
Pero, se indica, el crecimiento no basta para solucionar los problemas de ingreso de la población. Es indispensable generar empleos productivos, lo que implica corregir los desequilibrios existentes en la estructura ocupacional y, en definitiva, aumentar la productividad del trabajo. Pero, también es necesario proveer servicios básicos a la población, en particular a los grupos más pobres y el aumento de los niveles de productividad e ingresos de los subocupados en el tipo de actividad que hoy desarrollan. El aumento del empleo y del gasto social contribuirá a saldar la deuda social adquirida durante la crisis. En esta tarea, dice el PREALC, la experiencia histórica de América Latina demuestra que el sector privado, debidamente apoyado por el sector público, obtiene mejores resultados que si cada cual actúa separadamente.
En materia de creación de empleos, el informe recomienda el apoyo a la pequeña y microempresa en actividades en las cuales su desarrollo sea complementario al de las medianas y grandes. Junto a ello, se sugiere estimular el crecimiento del empleo, al tiempo que se implementen políticas de fomento a franjas escogidas de!
sector informal urbano. Finalmente, los programas sociales focalizados en necesidades básicas: nutrición, salud, educación y vivienda, podrían contribuir a reducir la deuda social a través de su incidencia, tanto sobre la creación directa e indirecta de empleo, como por su marcada orientación a suplir carencias esenciales de los grupos de más bajos ingresos.
Los salarios El desajuste interno descrito plantea como tarea urgente acometer un proceso de ajuste estructural externo expansivo, como condición necesaria para su superación.
Sin crecimiento es imposible pagar la deuda social y la deuda externa.
En esta perspectiva, se indica, el concepto de ajuste estructural está vinculado esencialmente a la realización de un considerable esfuerzo interno de inversión que alcance una alta productividad, la que sustente los procesos de sustitución de importaciones y o promoción de exportaciones, así como el crecimiento del empleo moderno. El concepto de ajuste estructural, enfatiza el informe, debe tener como finalidad última reducir significativamente la deuda social en el mediano plazo. Por ello, el proceso de ajuste estructural implica reorientar las actividades internas, tanto hacia la producción de exportables, como hacia la sustitución de importaciones.
Por su parte, el ajuste interno tiene como objetivo central lograr que el crecimiento maximice su impacto sobre los niveles de empleo e ingresos, con un criterio de Los aspectos esenciales del desajuste interno son las pérdidas de participación de los salarios en el producto no agrícola y el descenso registrado en salarios reales en muchos países antes y o durante el período de crisis.
Para aquellos países que en el presente enfrentan con un ajuste estructural externo, advierte el PREALC, el conflicto entre legítimas demandas de recuperación de salarios y los requerimientos crecientes de financiamiento interno, es uno de los principales problemas que, por sus connotaciones sociales y políticas, puede incidir en el éxito o en el fracaso de un programa de desajuste estructural.
Pero, advierte el PREALC, aun colocados en la interacción de experiencias en que los esfuerzos de inversión y generación de recursos internos tornen imprescindible la adopción de una política sectorial estricta, no sería equitativo hacer descansar todo el peso del ajuste sobre los asalariados. Una alternativa susceptible de ser explorada consiste en adoptar una política diferencial de salarios, acompañada de líneas guías que permitan vincular el crecimiento promedio de los salarios reales con el de la productividad. La contrapartida necesaria, concluye el estudio, sería obtener de los empresarios, como parte de la negociación, un esfuerzo similar, esto es, que el grueso de las utilidades sea reinvertido en la empresa o en otras empresas que lideren el esfuerzo de inversión y producción en transables.
Ajuste y Deuda Social. un enfoque estructural.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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