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6 Revista Dominical. LA REPUBLICA. Domingo de mayo de 1988.
LA REPUBLICA ROMANA un naciente imperio y con la necesidad de Un modelo que todavía se sigue más funcionarios públicos, proponiendo hacer mayor el Senado. Los nuevos miembros habrían de proceder de entre los Hacía casi un siglo que Roma estaba siendo partidarios de César en la clase media destrozada por la guerra civil cuando Octavio, romana, y de familias provincianas de la clase alta.
heredero de Julio César, surgió finalmente como Augusto tomó una dirección distinta. No indiscutibl ente heredero de la jefatura del tocó los cargos históricos del gobierno y siguió nombrando senadores para que los Gobierno. Después de haberse librado de Marco ocupasen, pero convirtió las funciones de Antonio, su pro cónsul, y haberse posesionado de gobierno de cada día en una casa imperial que era una verdadera administración nuevo de las provincias orientales que Antonio pública en embrión. Para proveerla, Augusto gobernaba, Octavio regresó a la capital. En el año 27 se valió en gran parte de las capas inferiores de la sociedad romana.
a y durante una reunión cuidadosamente Bajo Augusto, los libertos de talento e incluso los esclavos comenzaron a ocupar preparada, entró en el Senado para anunciar que la cargos administrativos rutinarios en la casa República había sido restaurada. Luego imperial. Si bien sus títulos podían ser humildemente, ofreció dimitir. En lugar de aceptar insignificantes, sus funciones eran con frecuencia importantes. El secretario de su oferta, el Senado, que sabía en realidad no se le cuentas y de hacienda era en realidad el podría oponer, le eligió princeps o primer secretario del tesoro imperial, y los secretarios para correspondencia y ciudadano. y le confirió diversos cargos de estado.
peticiones eran efectivamente secretarios El mismo Octavio asumió el título de Augustus o constitucional. Durante un tiempo fue de estado. Así es que los cargos tenían oficialmente consul, luego procónsul, y aspecto de servicio personal, debido a lo majestuoso.
finalmente el Senado le confirió los poderes cual los romanos de las clases altas no administradas, los ejércitos indisciplinados, adicionales de tribuno. El hecho es que aceptaban los de la casa, considerando que Si quedó formalmente el Senado incompetente y corrompido. Roma Augusto, en realidad, no gobernó en virtud tal trabajo no estaba a la altura de su establecido el Imperio Romano, se había convertido en un imperio y de ningún cargo. Su autoridad se derivaba dignidad.
si bien Augusto evitó necesitaba un emperador que llevase sus del prestigio asociado a su título de Con una administración pública cuidadosamente llamarse a si asuntos. Augusto lo sabía, pero sabía princeps. Bajo ese título, tres siglos de mismo emperador. Augusto, escribió Tácito, competente para poner en ejecución sus también que los romanos no renunciarían emperadores gobernarian Roma a veces edictos y programas, Augusto quedaba libre carecía en absoluto de oposición, pues los nunca a las antiguas tradiciones de la sabiamente, como Augusto, a veces para dedicar su atención a mejorar el estado más valientes habían caído en la batalla, o despóticamente, como Nerón y Domiciano.
en otras direcciones. En el epitafio que en el exilio, mientras que los nobles República. Se enfrentó con estas demandas Una vez establecidos los cimientos de su preparó para sí mismo, llamado el res contrapuestas conservando las formas de restantes. preferían la seguridad del las antiguas instituciones, pero gobierno, Augusto se dedicó a la tarea de pesente al peligroso pasado. No obstante, gestae, o logros. pudo enorgullecerse de reservándose para sí mismo el verdadero administrarlo. Lo mismo que varios de sus haber embellecido la ciudad con magníficos Augusto no se burlaba de las antiguas edificios (Suetonio dice que Augusto se predecesores, encontró que los antiguos instituciones, sino que sencillamente era poder del Estado. Pretendiendo restaurar el pragmático. Lo cierto era que la República se antiguo edificio, construyó uno nuevo.
cargos de la República eran distinguidos jactaba de haber encontrado a Roma de Los poderes que el Senado confirió a pero inadecuados. Julio César había había hundido: las provincias estaban mal ladrillo y haberla dejado de mármol. fomento Augusto dieron a su régimen una base intentado enfrentarse con los problemas de la religión construyendo templos y santuarios; fortaleció la moralidad imponiendo a Roma una diversidad de estrictas leyes que regulaban el comportamiento personal, y estableció una paz que duró todo su largo reinado.
La administración pública de Augusto le mantenía tan en contacto con los asuntos del Imperio que antes de su muerte pudo dar cuenta cumplida de su administración.
Posteriormente la administración pública se fue extendiendo aún más. Una inscripción que recuerda la muerte de un esclavo llamado Musico, que sirvió a Tiberio, sucesor de Augusto, como pequeño funcionario en una provincia de Galia, revela que el mismo Musico tenía su personal: un hombre de negocios, un agente de compras, tres secretarios, un médico, un hombre y una mujer encargados de la plata, un criado personal, dos chambelanes, dos lacayos, dos cocineros, y una muchacha llamada Secunda, cuyas obligaciones no se describen.
Tal era el séquito de un esclavo imperial en el fondo de la escala burocrática. En la cabeza había libertos que llegaban a ser tan poderosos que podían reírse del Senado. En una de sus cartas Plinio observa que durante el reino de Claudio, el Senado votó una recompensa al liberto Palas de 15 millones de sestercios por sus servicios al emperador como secretario de hacienda. El arrogante liberto rechazó el regalo diciendo que era la única manera de demostrar mejor su desprecio. Más tarde, cuando ese mismo Palas fue despedido por Nerón, puso como condición para dimitir que no debía ser interrogado por ninguno de sus actos pasados, y que sus cuentas con el estado debían considerarse saldadas.
Augusto murió en el 14 Si bien no había fórmula constitucional para la elección de su sucesor. dificultad que perturbaría el principado hasta su fin Augusto había resuelto el problema con sencillez. Había designado a su hijastro Tiberio como sucesor, confiriéndole por adelantado los poderes que garantizarían que fuese aceptado como el princeps siguiente.
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