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LA REPUBLICA. Lunes 20 de marzo de 1989. DEPORTES 11B CAMPO PAGADO DEL FUNCIONARIO JUDICIAL LA OPINION PUBLICA El Poder Judicial es la base de la institucionalidad del país. En este momento aciago en que sus detractores han querido ponerlo en entredicho atacando y vilipendiando en forma indiscriminada a todos sus funcionarios y empleados, es nuestra obligación como entidades representativas de ellos y por el respeto que merece la ciudadanía, dar a conocer quién es y qué hace el servidor judicial, el cual continúa dedicando sus esfuerzos a la indispensable función de la administración de justicia sin poder refutar en forma individual los insultos y acusaciones gratuitas de que es objeto porque la ley, que él ha jurado respetar, le prohíbe salir a la prensa, aun cuando ha llegado a ser costumbre indebida que las causas judiciales se ventilen en los medios de comunicación colectiva.
201 in San lo 30 an 10 Generalizar los cargos de corrupción, ineptitud o negligencia, cuando la realidad es que no se trata sino de contadas excepciones, es hacer agravio a la valiente, recta y sacrificada labor de la inmensa mayoría de funcionarios judiciales que, renunciando muchas veces a un exitoso ejercicio liberal de la profesión, no dudan en dedicar las que deberían ser sus horas de descanso a las ingentes tareas que les exige la grave responsabilidad de sus cargos.
Cierto es que un caso de corrupción en el Poder Judicial, por aislado que fuere, es piedra de escándalo, y así debe ser.
Pero es tendencioso examinarlo fuera del contexto de la honesta labor que con tesonera decisión cumplen cotidianamente cientos de jueces, fiscales, defensores públicos, peritos, policías, secretarios, escribientes, conserjes, guardas, ascensoristas, etc. al servicio del pueblo costarricense.
Las ventanas de algunas oficinas judiciales iluminadas hasta altas horas de la noche o de la madrugada no hacen ruido, no suscitan comentarios, no son noticia, pero allí están para los que quieran verlas. Son el símbolo mismo de la silenciosa pero tenaz labor de quienes están conscientes de la alta dignidad de la administración de la justicia.
Así trabaja el servidor judicial: en forma callada, constante, sacrificada, sin esperar más recompensa que la satisfacción por el deber cumplido, orgulloso de saber que sin el diario pan de la justicia nuestro pueblo padecería la peor de las inaniciones.
La administración de justicia no puede aspirar a satisfacer a todas las partes involucradas en un proceso; se afanaría inútilmente en semejante intento, porque cada interesado se cree poseedor exclusivo de la razón y del derecho. La parte que ha visto frustrada su propia pretensión suele expresarse mal del juez y divulgar a los cuatro vientos su disconformidad.
7el ra lo Os El juez debe callar y confiar en que la rectitud de sus razones aflorará de la simple lectura de la sentencia, contra la cual, en la mayor parte de los casos, pueden intentarse los recursos establecidos por la ley para que sea examinada por un tribunal de mayor jerarquía. Cuántas veces se publican en los periódicos los fundamentos de las resoluciones judiciales que apresuradamente algunos califican de erróneas o malintencionadas?
No pretendemos aquí defender al reducido número de funcionarios indignos, cuya sola presencia entre nosotros es una afrenta. Nuestro propósito es que a nuestro pueblo le quede muy claro que ellos no son, en absoluto, representativos de quienes estamos a su servicio en el duro quehacer de la justicia.
San José, 20 de marzo de 1989.
Licda. María del Carmen Seas Seas Presidenta Asociación Profesionales en Derecho del Poder Judicial Carlos María Jiménez Vásquez Presidente Asociación Nacional de Empleados Judiciales Dr. Rodrigo Quirós Coronado Presidente Asociación Profesionales EROTECA del Poder Judicial Biblioteca Direcco Matiena Firma responsable: Carazo Johanning, Ana Teresa. Cédula número 505 352 Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.