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10B LA REPUBLICA. Jueves 13 de abril de 1989 MOIL DIAS DE LAIBOR MUNICIPAL EL AYUNTAMIENTO JOSEFINO: FORJADOR DE LA NACIONALIDAD COSTARRICENSE ROL FUNDAMENTAL E POR ANA ROJAS, Periodista El Ayuntamiento josefino fue una de las instituciones más activas en la formación y consolidación del Estado costarricense. de San José, pionero y constructor de la nacionalidad costarricense, junto a los ayuntamientos de Cartago, Heredia, Alajuela, Nicoya y Ujarrás fue uno de los primeros municipios que poseyeron una organización sólida en el siglo XIX.
Los inicios del siglo XIX se caracterizan, a nivel nacional, por una actividad poco definida de los Concejos Municipales, debido a la escasez de recursos en los siglos anteriores, a la ausencia de mecanismos de elección claros y a los intereses individuales de los habitantes que se encontraban concentrados en producir los bienes necesarios para subsistir.
Sin embargo, los brotes de organización popular que se venían dando en Valle Hermoso de San José, también conocido como Valle del Abra, facilitaron la estructuración del gobierno local, el liderazgo y la toma de decisiones en la comunidad.
La Constitución Española de 1812, concebida por diputados peninsulares y americanos de las Cortes de Cádiz, había dado impulso a los gobiernos locales al promulgar la creación de ayuntamientos en los distintos poblados de las colonias.
Así, en virtud de este nuevo ordenamiento, en diciembre de 1812 la Municipalidad de San José eligió, para integrar el cabildo a Eusebio Rodríguez y Romualdo Saborío como Alcaldes de Primera y Segunda Nominación y a Cipriano Fernández, Miguel Carranza, Joaquín Mora, Juan Castro, Hipólito Blanco, Pedro Vargas, Gregorio Fernández y José Angel Monge, como regidores y a Manuel de Alvarado e Hilario Zeledón como procuradores síndicos (Campos, 1987:16. Luego, se consigna en distintos documentos que desde inicios de 1813, los nombrados comenzaron una ardua labor en educación, vialidad, moral pública, higiene, etc. En 1814 el Ayuntamiento josefino abrió la Casa de Enseñanza de Santo Tomás, la que, en 1825 se convirtió en Casa Pública de Enseñanza y en 1843 en Universidad de Santo Tomás, sentando las bases de lo que sería la enseñanza superior universitaria en el siglo XX.
Sin embargo, en 1814 los ayuntamientos sufrieron un duro golpe, cuando por decisión del Rey de España, Fernando VII, comunicada a los costarricenses por el Gobernador Juan de Dios de Ayala, se pone término a las funciones del Municipio. No obstante diversas actividades siguieron su curso normal, como la Casa de Enseñanza de Santo Tomás. El municipio josefino se adaptó a la situación como es propio de la idiosincracia costarricense y la actividad comunal e institucional no sufrió de parálisis total.
En 1820 al reestablecerse la Constitución Española reanudan sus funciones los cabildos. Este hecho importante hace que la noticia de la independencia no tome desprevenidos de organización y liderazgo a los josefinos, los que además contaban con la influencia de prominentes dirigentes intelectuales como el Bachiller Osejo y Gregorio José Ramírez.
Un día después de conocer la noticia de la independencia, el 14 de octubre de 1822, el Cabildo Josefino se reúne acordando permanecer adherido a la diputación provincial que representaba a Costa Rica en Guatemala pero, señalan claramente, que esa adhesión se da en el marco de un manejo propio de la situación de independencia. El Cabildo acuerda, además, contribuir con la integración de la Junta Superior Gubernativa y declara en esa sesión, al café como parte de la agricultura nacional.
De esta manera, el Cabildo Josefino llenó el vacío dejado por la administración española y contribuyó significativamente en la generación de un nuevo estilo de vida y de organización comunal.
San José había adquirido el rango de ciudad en 1813 por Decreto de las Cortes Españolas. La Villa Nueva del Señor San José había surgido como poblado en 1755, cuando pobladores de Aserri y Escazú se unen a los habitantes que albergaban 26 casas conformando así un poblado más grande. En 1783 la villa se consolida con la donación que hiciera el Cura Manuel Antonio Chapuí de Torres, de los terrenos céntricos y de los de La Sabana.
Si vemos que durante el siglo XIX la Municipalidad de San José desempeño un rol de primer orden, al dar un carácter democrático a la vida republicana costarricense.
Con su acción eficaz, el ayuntamiento josefino, dio un valioso aporte al orden, justicia y progreso del pals. Sentó las bases de la educación pública y levantó los pilares que apoyaron la consolidación del Estado costarricense y la soberanía nacional.
En seguridad e higiene, igualmente, la Municipalidad josefina tuvo una participación destacada y amplia, y se mantuvo vigilante de una moral pública sana y adecuada para los pobladores, Se preocupó y tomó decisiones trascendentales para proteger los recursos naturales, procurando un uso racional de los bosques y los ríos y una justa distribución de la tierra.
De igual manera, el cabildo de San José sentó las bases de la economia costarricense, fundamentalmente, agrícola, al propiciar los cultivos de tabaco y café.
En la búsqueda del bienestar de los ciudadanos y del desarrollo de la sociedad costarricense, construyó importantes obras materiales, modernizo constantemente las estructuras institucionales y generó con su trabajo tesonero y firme, el prestigio, distinción y brillantez del régimen municipal.
Ya para 1802, el Gobernador Cristóbal Ignacio de Soria, había logrado hacer realidad la provisión de agua a los vecinos, al captar una fuente que distaba dos millas de San José.
Luego de la independencia en 1823, tras un enfrentamiento armado entre cartagineses partidarios del Imperio Mexicano de Iturbide y josefinos de tendencia liberal, el Gobierno de la República es trasladado a San José. En 1838 se declara a esta ciudad capital de Costa Rica, con todos los privilegios que la designación conlleva.
GRAN HOTEL Orto Rica TESTIMONIO DE TRADICION SAN JOSÉ mo en la noche. Con esta alternativa enfatizó la sociedad costarricense puede disfrutar de un ambiente de elegancia, distinción y excelente servicio, lo cual marca una nueva era en nuestro esfuerzo por brindar a nuestros clientes la atención que se merecen.
Cincuenta y ocho años de historia para el Gran Hotel Costa Rica no sólo es una carta de recomendación, sino que la elegancia, el señorío y el eficiente servicio han atraído como clientes a personalidades de la talla del inolvidable y desaparecido John Kennedy, representando esta visita uno de los honores más prominentes para el currículum de un hotel de categoría.
El Gran Hotel Costa Rica, cuyo nacimiento se remonta al año 1930, fué un acierto de un visionario como lo fue el Dr. Luis Paulino Jiménez, quien en un momento político trascendental de nuestra historia marcó un nuevo rumbo para el turismo nacional. El Gran Hotel Costa Rica vino a llenar las expectativas también de la sociedad costarricense de principios de siglo, sirviendo de lugar de reunión de grandes personalidades de nuestro país en que la tertulia cotidiana, quizás, determinó políticas que afectaron el proceso democrático que nos rige.
Sin embargo, los tiempos cambian, muchas veces oímos decir que todo nuestro pasado fue mejor, pero. la historia es dinámica y no se detiene. Recientemente fue adquirido el Gran Hotel Costa Rica, por el norteamericano David Brewer, quien se ha abocado a una labor de reestructuración tanto de la planta física como de las políticas administrativas que sientan las bases de un futuro halagueño, en que según su Gerente General, don Manuel Enrique Gómez se le devolverá al Gran Hotel Costa Rica el señorío y la calidad con que nació a principios de siglo.
DOS VISIONARIOS Por su parte, el Gerente de Operaciones, don Francisco Ugalde, al evaluar el papel que ha jugado el Gran Hotel Costa Rica durante más de medio siglo en la sociedad costarricense, destacó que gracias a dos visionarios: don Paulino Jiménez, su gestor y ahora a don David Brewer, el Gran Hotel Costa Rica seguirá representando una tradición de evocación de valores de elegancia, distinción y señorío que lamentablemente por el ajetreo de nuestra vida moderna se han venido deteriorando. Este proyecto de remodelación continuó don Francisco forma parte integral de un proyecto de restitución de lo que fue el Gran Hotel Costa Rica durante muchos años. Todos los que estamos colaborando en las mejoras, asumimos un reto que más que profesional, es personal, porque mi cariño al hotel se remonta desde el año 1971 en que tuve el honor de servirle hasta el año 74.
Con un amplio y reconocido currículum de ejecutivos, tanto el Gerente General, don Manrique Gómez, como el Gerente de Operaciones, don Francisco Ugalde, y gracias al incondicional apoyo de don David Brewer, el Gran Hotel Costa Rica seguirá marcando la pauta en cuanto a categoría en nuestra sociedad costarricense.
METAMORFOSIS Igual que la oruga que cambia su estado y se vuelve mariposa, así la Junta Directiva se propuso remodelar el Gran Hotel Costa Rica totalmente en su lobby y pisos en general. Se remodeló el sótano, se ubicó la cocina general que abastecerá el restaurante 24 horas y la cafetería, la lavanderia del Hotel, el almacén de suministros, el comedor de empleados y el departamento de mantenimiento y bodegas.
Destacó el Gerente General, don Manrique, que la tarea se emprendió a partir de este año y está a cargo del vicepresidente de la compañía, don Mario Jiménez.
Detalla don Manrique que también se cambió la distribución interna de las habitaciones del Hotel en procura de que el hotel ofrezca las mejores habitaciones en América Central, todas estas al estilo Tipo Junio Suites.
De esta manera, los servicios de restaurante, gourmet, casino, cafetería y los nuevos bares permanecen abiertos al público durante las 24 horas. Asimismo, seña16 el gerente, se está ampliando el lobby.
Con estas políticas, dijo don Manrique, no sólo se beneficiará el turismo, sino también los costarricenses que por diversas razones visitan el hotel tanto en el día coSERVICIOS El Gran Hotel Costa Rica cuenta con lugares claves, de acuerdo con los gustos o selección de los clientes. De esta manera, el hotel ofrece el Casino Gran Hotel, Restaurante Le Jardin, Café Parisien, los Salones Colonial Uno y Colonial Dos para actos especiales de fiestas, graduaciones o conferencias y el Salón Ejecutivo, lugar adecuado para reunir a 25 personas con fines corporativos.
En esta nueva etapa de transición el Gran Hotel Costa Rica tiene un equipo de personal de alto nivel en que sobresalen: doña María Elena Zúñiga, Gerente de Ventas, doña Cinthya Hemández, Gerente de Cuartos, doña Ana Ross Góngora, Gerente de Alimentos y Bebidas.
El Gran Hotel Costa Rica, incluido en un complejo arquitectónico en que sobresale su señorío, les recuerda a los costarricenses de buen gusto que todavía la tradición, unida a la elegancia, permanece como testigo mudo del desarrollo de un pueblo amante de la paz.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud Costa Rica
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