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LA REPUBLICA. Miércoles 15 de noviembre de 1989 COMENTARIO INTERNACIONAL La compleja estructura creada para regular el paso entre los sectores de Berlín deberá, probablemente, ser desmantelada. Aquí, el puesto de control de la RDA, en el paso de Heinestrasse.
todos esos cambios salió favorecido el pueblo de Alemania oriental.
La apertura de las fronteras con Occidente en Austria y Hungría permitió a los alemanes salir, aunque fuera por la puerta de atrás. Alrededor de cien mil alemanes iniciaron, desde mediados de este año, un éxodo que socavó las bases de la estabilidad del Gobierno conservador de Erich Honecker.
Una de las víctimas de ese flujo incontenible fue el propio Honecker, sustituido por el reformista Egon Krenz.
La finalidad del cambio era tratar de detener el éxodo, que amenazaba despoblar el lado oriental de Alemania.
PAN OLD LKW El cambio, hasta los limites Crónica del Muro de Berlín (III)
Miles de alemanes derriban el muro Krenz inició su gobierne obligado a reformar la estructura represiva del Estado.
Sus primeras medidas fueron conceder amplia amnistía a los alemanes que se refugiaban en embajadas incluso de otras naciones comunistas, y levantar las restricciones para viajar. Entre ellas estaba reducir el carácter delictivo de los intentos por emigrar, y amnistía para quienes ya emigraron Pero la marea resultó incontenible, y su peso hizo caer, ante el estupor del mundo, el Muro de Berlín. Un muro que los líderes occidentales habían predicho que caería, cuando se reunieron en Alemania Occidental hace unos años.
Apenas la semana pasada, Krenz debió acceder a las manifestaciones que reclamaban la libertad de fronteras para Alemania Oriental; desde el anuncio de la apertura de fronteras acompañado por el inicio de la destrucción del Muro, el paso hacia Occidente es permitido, sea directamente por la frontera alemana, o por el límite que dividía los dos sectores de Berlín.
El sueño del pasado se ha cumplio.
Dino Starcevic de los confines.
Pero toda la tecnología y seguridad no podia prever el cambio de los vientos en el mundo comunista, y dos hechos que habían de traer abajo el Muro: la perestroika, y la respuesta de miles de alemanes del Este.
El ascenso de Gorbachov, desde 1985, trajo un verdadero terremoto al comunismo internacional, del cual no pudo evadirse la Europa del Este.
En Polonia, las reformas incluyeron la caida del Gobierno comunista y el ascenso de líderes de oposición al poder. Los cambios radicales de Hungría derribaron por primera vez las alambradas que dividían la frontera con Austria, y con Occidente. De ¿Y el futuro?
URANTE los últimos años, el Muro de Berlin tue mucho más que una simple barrera entre el Este y el Oeste.
Reforzado continuamente por sofisticadas técnicas de vigilancia, el velo de la represión en Alemania oriental empezó a descorrerse con la denuncia de numerosas publicaciones.
Esas denuncias pusieron al descubierto la guerra tecnológica emprendida por Alemania oriental contra su propio pueblo.
El Muro estaba pintado de blanco, sobre cuyo fondo los reflectores dibujaban las figuras de quienes intentaban huir de noche; la iluminación estaba colocada en la parte oriental, lo mismo que alambradas de hilos eléctricos y alarmas, Peor aún, progresivamente fueron instaladas armas de fuego que disparaban automáticamente, respondiendo a impulsos electrónicos.
El Muro, no sólo el de la ciudad de Berlín, pretendía ser extendido hasta alcanzar 1400 kilómetros a lo largo de las fronteras; de esa extensión, 87 kilómetros estaban protegidos por dispositivos electrónicos, 104 habían sido minados, y 90 estaban altamente fortificados.
La vigilancia estaba a cargo de patrullas equipadas con fusiles Kalashnikov, de tiro rápido, y sobrevolaban el Muro helicópteros artillados.
La vigilancia corría a cargo de un cuerpo independiente de fuerzas, la Armada Nacional del Pueblo (NVA. estacionados a lo largo del Muro en compañías de guardia Todos los países del Este parecen estar abriendo sus cerradas fronteras al capitalismo occidental. Pero las perspectivas aún no son claras.
El cambio puede derivar en dos opciones.
La primera, es el temido retroceso hacia la represión, que podría depender en mucho al igual que las reformas de los sucesos en el Kremlin. Una posible caída de Gorbachov del poder podría hacer volver el espectro de la dictadura a Europa del Este.
La otra opción, igualmente incierta pero menos drástica, es la adopción del capitalismo en el Este. Pero ¿cuál capitalismo? se preguntan los medios en Europa.
Analistas europeos indican la posibilidad de adoptar cinco modelos de capitalismo: el francés, producto de la unión entre libre empresa y administración pública; el italiano, basado en el individualismo furioso de sus empresarios; el japonés, al servicio de la nación imperial y su poder; el alemán, rígido y perfeccionista; y el norteamericano, basado en el anonimato de las sociedades de accionistas.
La opción que escoja la Europa del Este, llevará o no, a un antiguo sueño: la Europa unificada.
Abajo las barreras: Ciudadanos de Berlín Oriental atraviezan los nuevos pasajes abiertos en el Muro que los mantuvo aislados de la libertad.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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