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Debate POLITICA INTERNACIONAL HCTD Los recientes acuerdos de paz en El Salvador abren un capítulo esperanzador para esa nación y el istmo ny centroamericano. El análisis de estos resultados es nuestro tema de hoy. Mariana Lev.
JORGE SALAZAR Abogado Paz en El Salvador 1 e La Repablica Jorge Illa LIC. CARLOS MURILLO ZAMORA Experto en Relaciones Internacionales 1e Una revolución negociada el 1 e a IS acuerdo para restablecer la paz en El Salvador es motivo de auténtica fiesta popular y es un acto histórico. Además, prueba que es posible resolver las controversias por la vía pacífica y es un estímulo para la convivencia armoniosa y la paz del mundo.
Haber llegado a este momento histórico es antes que nada un logro del ex Secretario General de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, así como del gobierno y la guerrilla salvadoreños, aunque el Dr. Oscar Arias Sánchez, ex Presidente de Costa Rica, tuvo en su oportunidad también una destacada participación. Lo importante es que se pone fin a doce años de guerra destructiva.
En realidad El Salvador vive en guerra desde 1932, cuando Agustín Farabundo Martí inspiró un levantamiento campesino, aplastado por el general Maximiliano Hernández, quien gobernó ese país hasta 1944. Sus soldados, en ese lapso, mataron a treinta mil campesinos.
En 1979, los sandinistas derrocaron a Anastasio Somoza en Nicaragua y una junta militar depuso a Carlos Humberto Romero en El Salvador. Era el mes de octubre. Estados Unidos empezó a dar ayuda militar no letal a El Salvador. Comenzó la guerra formal.
En 1980, John Bushnell, Subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, declaró ante el Congreso de Estados Unidos: Hay tres categorías de violencia en El Salvador. Una es la violencia que se paga, la violencia de los grupos asesinos del ala derecha, cuyo objetivo es asesinar gente. La segunda es la violencia de la izquierda, un esfuerzo consciente de provocar violencia y de retar al gobierno. La tercera es la represión.
Oscar Arnulfo Romero, Arzobispo de San Salvador, contestó: No minimizamos los pecados de la izquierda, pero son proporcionalmente menos que la violencia de la represión. Hay un programa general de aniquilamiento de la izquierda.
El 24 de marzo de 1980, el Arzobispo Oscar Arnulfo Romero fue asesinado mientras decía misa. El coronel Roberto Aubuisson fue arrestado el de mayo como autor intelectual del crimen. Quedó en libertad unos días después. El de diciembre, se encontraron los cuerpos de cuatro monjas estadounidenses y Carter suspendió la y ayuda no letal. Un mes después, las guerrillas lanzaron su gran ofensiva. En noviembre, Ronald Reagan fue electo Presidente de Estados Unidos y aprobó de inmediato las operaciones para detener el flujo de armas de Nicaragua a El Salvador.
El 27 de enero de 1982 tuvo lugar la segunda gran masacre de campesinos, equivalente a la de 1932, y el FMLN respondió con el ataque a la base aérea de llopango, donde destruyó armamento y helicópteros de Estados Unidos. partir de entonces la guerra se enveneno, hasta la gran ofensiva de 1989 y la muerte de los jesuitas, que repercutió internacionalmente. La ofensiva y el asesinato dejaron claro que ni el FMLN ni el gobierno podían ganar ni ser vencidos. La guerra había llegado a un empate.
Con la firma de la paz no termina allí todo. La reconstrucción de El Salvador requerirá del apoyo de todo el continente. Debemos de estar conscientes de la responsabilidad que cabe a Latinoamérica no solo de frenar la destrucción de El Salvador, sino de ayudar a su reconstrucción.
prender que el diálogo era la única vía de solución al conflicto. Por otra, el FMLN entendió, sobre todo tras la ofensiva de noviembre de 1989, que su apoyo popular había caído considerablemente, pues el pueblo no quería ni la guerra ni el modelo de desarrollo que propugnaba, por lo que moderó su discurso y dirigentes radicales, como Joaquín Villalobos, adquirieron posiciones más pragmáticas.
Mientras tanto el GOES reconoció, gracias a los esfuerzos del presidente Alfredo Cristiani y de unos pocos militares, entre ellos el coronel Vargas, que la vía armada no era la alternativa y no podían nadar contra corriente en un mundo que demanda soluciones pacíficas a los conflictos.
En realidad no es posible citar nombres de actores prominentes en las negociaciones, como ocurre en otros casos, porque se trató de un entendimiento global, en el que el progatonista fue el salvadoreño que exigió la paz a ambas partes. Sin embargo, es necesario destacar el papel de la ONU en las personas del ex Secretario General, Pérez de Cuéllar, y su representante, Alvaro de Soto, quienes demostraron el rol que puede y debe desempeñar ese organismo internacional en una sociedad multipolar.
Ahora bien, a partir del cese del fuego comenzó el proceso de reconciliación nacional que incluye la desmilitarización de la sociedad, quizás el punto de clave de la pacificación y reconstrucción de El Salvador. En un país en donde los resentimientos sociales son marcados y han dejado una profunda huella por las atrocidades cometidas por ambos bandos durante una década de guerra, la reconciliación es larga y dificil, por lo que deben dedicarse grandes recursos a la recuperación económica para mejorar las condiciones de vida de los sectores populares y reducir la brecha que los divide. lo anterior se agrega la persistencia de pequeños grupos, de derecha e izquierda, opuestos al proceso y dispuestos a revivir el estilo de los escuadrones de la muerte para impedir la pacificación y democratización. Son sectores que lucran de la guerra y dependen de ella. Ya la derecha inició los atentados y unos pocos militares calificaron de traidores a los oficiales que respaldaron los acuerdos. Por lo tanto, los sectores moderados del GOES, FMLN ARENA, junto a los millones de salvadoreños, deben permanecer aliados para enfrentar las acciones de los detractores de la paz y la libertad.
7el e1n a5lvaro de Soto, principal mediador en las negociaciones GOES FMLN, dice que el resultado de las mismas es lo más cercano a una revolución negociada. pues los logros sociales, económicos y políticos alcanzados en la mesa contrastan con los largos años de guerra.
Definitivamente, los acuerdos firmados en México, que constan de siete capítulos y tres anexos, resumen las decisiones y los convenios obtenidos durante 25 rondas de conversaciones. Sin embargo, la verdadera tarea de la construcción de una nueva sociedad salvadoreña, que haga realidad la idea de una revolución negociada, apenas comienza y es, quizás, una labor mucho más compleja y ardua que las negociaciones mismas. No se trata de restablecer el status quo pre bellum, sino de un nuevo esquema en el que el auténtico vencedor sea el pueblo salvadoreño, quien puso las decenas de miles de muertos.
La idea de esa revolución negociada quedó resumida en el preámbulo del capítulo Tema Económico y Social del Pacto de Chapultepec, en los siguientes términos: La reunificación de la sociedad salvadoreña, en democracia, tiene como uno de sus requisitos el desarrollo económico y social sostenido del país. Al mismo tiempo, la reunificación de la sociedad salvadoreña y un creciente grado de cohesión social son elementos indispensables para acceder al desarrollo. Por eso, entre el conjunto de acuerdos requerido para terminar definitivamente el conflicto armado en El Salvador, se incluye una plataforma mínima de compromisos tendientes a facilitar el desarrollo en beneficio de todos los estratos de la población.
Los acuerdos alcanzados se produjeron gracias a la convergencia de una serie de factores domésticos e internacionales, que contribuyeron a crear el ambiente propicio para que bandos opuestos obtuvieran el consenso necesario. Por una parte las presiones externas y los cambios en las relaciones internacionales obligaron al gobierno y a la guerrilla a comen ael to de as or 50 én el ar en la ge dede Las opiniones vertidas en los artículos de la página Debate son independientes de la línea editorial de este periódico y son responsabilidad exclusiva de sus autores.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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