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Lunes de Marzo de 1992. LA REPUBLICA 17A Dicas Debate HEMEROTECA ta MOTO ACTUALIDAD Al conmemorarse ayer el día de la mujer, volvemos sobre las mismas huellas milenarias para comprender que en la lucha por sus derechos y reivindicaciones los pasos han sido lentos y el camino lleno de espinas. Mariana Lev.
JOSÉ LUIS VEGA CARBALLO Sociólogo El día de la mujer e celebró ayer de marzo el Día de la Mujer. Como si los otros aias desde tiempos de la Creación, no lo fueran por igual. Ya que es imposible imaginarse a nuestra sociedad y a nosotros mismos, a la Historia toda de la Humanidad, existiendo y teniendo desarrollo sin contar con la mujer junto al varón, en muchos de sus indispensables roles y funciones.
Pero hay algunos que siguen pensando que la cosa no ha sido ni es así, y que en este orden jerárquico o patriarcal en que todavía nos movemos, debemos apartar un día específico para sacarla de la oscuridad, del sótano de la marginalidad y de la dependencia para hacerle un homenaje especial.
En mi opinión el homenaje está de sobra si es flor de un día. si a pesar de los grandes avances por suprimir los excesos del patriarcado, en Oriente y en Occidente, seguimos concibiendo a la mujer como un ser inferior biológica, social y culturalmente. Eso abre el camino para su desigualdad real, para la explotación y la violencia que contra ella se ejerce, y repercute en sus hijos e hijas.
Porque sabemos que muchas de esas desgracias e inseguridades que contra ellas proyectan sus superiores en muchos ámbitos de la vida social, ella misma las devuelve en un acto ciego de ignorancia y venganza hacia otros más débiles, incluyendo como madre contra sus propios niños por medio de incontables maltratos fisicos o psíquicos.
Este día, el de marzo, debe servir más bien para una reflexión y una exhortación a la paz, la concordia y la unidad de todos. No tanto a anhelar la igualdad absoluta entre los sexos que es una quimera o crasa aberración, pues lo más importante y agradable entre los dos géneros de nuestra Humanidad son precisamente las diferencias, pero no las diferencias tomadas para montar prejuicios, para colocar a unas (o unos)
como superiores a otras (u otros) y a partir de eso golpear, humillar, estigmatizar, infernalizar la relación entre esas Dos Alas del Ave de la Humanidad. que son el hombre y la mujer y que, como bien dijo Bahá u lláh, si no vuelan juntas no permitirán que todos los habitantes de este planeta alcemos vuelo hacia una supe.
rior civilización o Nuevo Orden Mundial de paz y unidad entre las gentes y los pueblos.
Es cierto: mientras ambos géneros no vuelen juntos con igual fuerza, en cooperación y con semejantes destinos, no habrá paz ni tranquilidad, ni podremos hablar del Día de la Humanidad como el Día de Todos por Igual. como el Gran Día cuando el mundo se habrá unificado por encima de distinciones odiosas de raza, credo, clase o nación.
Ese día las mujeres podrán celebrar junto con nosotros los hombres el mejor de los días por venir. Será justamente cuando la necesidad de la paz en la convivencia social se asiente en algo más que en simples y pasajeros tratados y buenas intenciones de palabra, y podamos construir el fundamento de la misma, en la unidad indisoluble que debe mediar en todas las relaciones entre hombres y mujeres. No importa si hoy es el día nacional o internacional de éste o de aquélla, lo importante es avanzar unidos hacia una nueva era de paz, con unidad en la diversidad, como verdaderos Ciudadanos y Hermanos en Una Sola Tierra que sea para todos Un Solo País.
La Repo slica Jorge Illa MARIANA LEV Coordinadora de Perspectivas de qué voces, de qué almas nació ésta?
II con tu tristeza valiente yo con el miedo y la esperanza, con el corazón galopando en la sangre rebelde. Qué más puedo decir, si no esto. Tú y yo Tengo un pacto contigo.
Hecho en el silencio de cada mañana.
Sin sangre sin señas sin promesas, es solo un secreto que compartimos en la dulzura de los atardeceres al final de un aguacero.
Hemos pactado.
Tú soñamos los mismos sueños estrujadas en milenios de pesadumbre.
Mujer, mujer, hembra fecunda infecunda.
Toma mi mano es la tuya y escucha este eco de alas. Cuántas mujeres fui antes de ser yo. De qué sombras, Poemas inéditos.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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