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Foboda OLE Sábado de Agosto de 1992. LA REPUBLICA 19 Debate ENCUENTRO DE DOS MUNDOS ESTECA Al conmemorarse los cinco siglos de la presencia española y portuguesa en este continente que conocemos como América Latina, tenemos un análisis permanente del significado de este encuentro de culturas y sus profundas raíces que hicieron germinar un pueblo latinoamericano. Nos unimos así a una labor que se está desplegando en diversos periódicos del continente, con el apoyo de la agencia noticiosa IPS y el diario Excelsior de México, a fin de rescatar lo mejor de nuestra historia y plantearnos algunas respuestas a innumerables incógnitas de nuestro futuro. Mariana Lev.
a Mas MARIO MAGALHAES Colón no fue primero Yo lle GUE PRIMERO La República Jorge Illa MANUEL MAGANA CONTRERAS Periodista Excelsior Ni triunfo ni derrota da lugar al mestizaje en lo sanguíneo y en lo cultural. medio milenio de aquel grito. tierra. tierra. en México hace falta que estudiemos a fondo el período de la formación del México de hoy. Ello es importante porque, además del sentimiento por aquellas cosas que ocurrieron con la llegada del hombre europeo, debemos poseer el conocimiento claro de todo lo que ocurrió y de cuál debe ser nuestra norma de conducta, cuáles nues.
tras líneas de acción ante el hecho de la fusión de dos razas y dos culturas, la indigena y la española. Qué mejor forma de conmemorar el medio milenio del Descubrimiento de estas tierras, o del Encuentro de Dos Mundos, que cobrar cabal conciencia de nuestra estirpe? Nos han dividido en lo interior; e indudable.
mente en forma inconsciente, nosotros hemos cedido a las motivaciones que vienen de fuera, para que en nuestro fuero interno no haya paz. Pero esto debe cesar.
Esos quinientos años que están a punto de cumplirse, deben llevarnos, pues, al conocimiento y a la reflexión.
Indudablemente, nuestras mayores desgracias nacionales se han fabricado mediante la provocación de resentimientos. No hay razón para que ello continúe.
Hay que decirlo, México es lo indígena y lo hispánico.
Sin exclusión de lo uno en relación con lo otro.
Doloroso ha sido nuestro camino como pueblo, a través de los siglos. Tal vez la lucha más encarnizada que hubo en el siglo XVI, en gran parte del territorio que configura nuestro México, sea la guerra entre la gran Chichimeca y los colonizadores que poblaron el norte del país, en busca del oro por la ruta que conducía a Guanajuato y Zacatecas, de un lado y del otro, a la Nueva Galicia, a lo que hoy es Nayarit, Sonora y las Californias.
De 1550 a 1600, se desarrolló esa guerra que abarcó medio siglo y a la que puso fin, en forma significativa, el capitán Caldera, hijo de indígena Chichimeca y de soldado español. Sus dotes de estratega y de negociador unieron, al fin, lo que abarcó decenios de conflictos y de y matanzas crueles.
Hubo santos varones que iluminaron las tinieblas en esa época de formación de nuestro ser nacional: Fray Toribio de Benavente, Motolinia; el apóstol, de los indígenas, Fray Bartolomé de las Casas; los grandes civilizadores como el padre Kino, como don Vasco de Quiroga, como Fray Jacobo Daciano y muchos más que y sería largo de enumerar.
Fuimos, en el mismo siglo XVI, la avanzada en muchos campos de la cultura, por la fundación de la real y pontificia Universidad de México; tuvimos el funcionamiento de la primera imprenta que operó el impresor Juan Pablos, por la creación del primer Instituto de Cultura Superior para Indígenas, el colegio de Santa Cruz de Tlatelolco.
El nacionalismo mexicano se hizo evidente, en lo cultural, a finales del siglo XVIII, cuando los albores de la Independencia, a principios del siglo XIX, el síndico Francisco Primo de Verdad y Ramos declaró que la soberanía de la nación mexicana radicaba en el pueblo, somos un país mestizo, esa es nuestra estirpe, y la mejor forma de honrar a nuestros antepasados es aceptar nuestra procedencia que tiene dos vertientes.
Afianzarnos en el estudio. Confirmarnos en nuestros valores es una obligación de quien, en recta intención, aspire darle sentido de plenitud creativa a los 500 años de una de las fechas más importantes de la Humanidad, el Descubrimiento de América por Cristóbal Colón, o el Encuentro de dos mundos, según lo prefiera. Las conmemoraciones por las conmemoraciones no tienen mayor sentido, pero hacer de dicho acontecimiento el propósito de conocerse mejor, para amar más lo que somos, eso sí que construye y proyecta para fines de redención.
lgunos investigadores pueden disminuir el brillo de las conmemoraciones del quinto centenario del descubrimiento de América, este año. Para ellos, cuando el genovés Cristóbal Colón desembarcó en las costas de la Isla de San Salvador, el 12 de octubre de 1492, las tierras americanas ya habían recibido la visita de vikingos, pigmeos, franceses, portugueses, japoneses, chinos, judíos y otros pueblos. fines de mayo del año pasado, por ejemplo, navegantes nórdicos se lanzaron al mar para probar que los vikingos colonizaron una parte de América hace casi mil años cinco siglos, por lo tanto, antes de la llegada de Colón. Para lograrlo, construyeron la nave Gata. idéntica a la Gokstad en la que el vikingo Leif Ericson había costeado Groenlandia y anclando en el y litoral del norte del nuevo continente. pesar de que el Gata necesitó reparos, solo dos días después de zarpar del puerto de Bergen, en Noruega, hay indicios de que los vikingos, eximios navegantes, se adelantaron efectivamente a Colón. Arqueólogos han encontrado, en Estados Unidos, monedas escandinavas acuñadas entre 1065 y 1080.
Pero los primeros en visitar América no fueron ni Ericson ni Colón, escribió el histori.
ador Cyrus Gordon. principios de la era cristiana, judíos que huían de la persecución romana habrían atravesado el Atlántico. Uno de los indicios que apoyarían esa tesis es una piedra con antiguas inscripciones hebreas, encontrada a fines del siglo pasado en el estado norteamericano de Tennessee.
Las versiones no se detienen alli: la llegada de los judíos solo habría ocurrido después de la migración de millares de africanos, de acuerdo con el investigador peruano Eduardo Habich.
Este asegura que pigmeos del Congo navegaron en pequeños barcos, entre el año 20. 000 y el año 12. 000 antes de Cristo. La prueba más concluyente de su versión serían 45 esqueletos, que median como máximo 1, 30 metros, desenterrados en 1971 en la ciudad de Quibor, a 400 kilómetros de Caracas, en Venezuela.
Existen también antiguas y nuevas tesis que aseguran la primacía de otro pueblo en el descubrimiento de América: los japoneses.
Estos habrían puesto sus pies en el continente hace cinco mil años. Otros historiadores sostienen que un monje budista, en el año 459, un príncipe francés en 1170 y aún los portugueses se habrían adelantado a la hazaña de Colón.
En medio de tantas divergencias hay, por lo menos, un punto en el cual existe acuerdo: los primeros habitantes del Continente Americano salieron hace 30 mil años del estrecho de Bahring y dieron origen a los pueblos Maya, Azteca e Inca. Si en un examen aparece una pregunta sobre quién descubrió América, olvide la polémica conteste: Cristóbal Colón, su desembarco en 1492 es incuestionable, así como el inicio del proceso de ocupación efectiva y colonización de América. 11 13 de agosto de 1521, heroicamente defendido por Cuauhtemoc, cayó Tlatelolco en poder de Hernán Cortés. No fue triunfo ni derrota; fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo que es el México de hoy.
Frente a la esquina norte poniente del templo de Santiago Tlatelolco, entre ruinas y pirámides aztecas, rodeado de edificios en condominio, es decir, en la plaza de las tres culturas de Tlatelolco, se encuentra esa leyenda.
Esas palabras son epílogo y alumbramiento, y marcan la etapa que territorialmente dio a México una extensión de más de cuatro kilómetros cuadrados, de los cuales conservamos ahora, únicamente, la mitad.
Son también, ambas frases, síntesis del hecho crucial de dos culturas que fueron el inicio de otra cultura, la mexicana que es fusión de los indígenas y lo español y que, como realidad histórica, debemos asimilar, para encontrarnos a nosotros mismos y proyectar con mayor acierto el futuro. quinientos años del Descubrimiento de América, o Encuentro de dos mundos, como usted quiera llamarle, es tiempo de que los mexicanos dejemos de dudar en que lo mejor que podemos hacer es encontrarnos a nosotros mismos. Hallazgo que debe hacerse realidad, con base en los valores de las dos ramas de las que procedemos.
Hay luces y sombras en el hecho asombroso de la formación de nuestro pueblo; taladremos las tinieblas de las fobias y encontremos los valores permanentes que nos sostienen y en los que debemos reafirmarnos, podremos llegar al próximo 12 de octubre con una ubicación constructiva, a través de los cinco siglos, de que avistara Rodrigo de Triana la tierra firme de este continente.
En lo universal, el 12 de octubre de 1492 constituye fecha clave para la historia de la Humanidad. Más concreta y específicamente, para México, el 13 de agosto de 1521 es el día crucial en que el heroico rey Cuauhtemoc, apresado por las huestes de Cortés, termina una lucha en defensa de la gran Tenochtitlan y sus habitantes, que Las opiniones vertidas en los artículos de la página Debate son independientes de la linea editorial de este periódico y son responsabilidad exclusiva de sus autores.
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