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Sabadb 22xle Agosto de 1992 LARIEPUBLICA 749 Debate ENCUENTRO DE DOS MUNDOS Al conmemorarse los cinco siglos de la presencia española y portuguesa en este continente que conocemos como América Latina, tenemos un análisis permanente del significado de este encuentro de culturas y sus profundas raíces que hicieron germinar un pueblo latinoamericano. Nos unimos así a una labor que se está desplegando en diversos periódicos del continente, con el apoyo de la agencia noticiosa IPS y el diario Excelsior de México, a fin de rescatar lo mejor de nuestra historia y plantearnos algunas respuestas a las innumerables incógnitas de nuestro futuro. Mariana Lev.
a LEOPOLDO ZEA VCENTER Más allá de los quinientos años ¿Q CENTENARIO La República Ana Cristina Dengo TOMAS BORGE Escritor nicaragüense 3500 años de qué?
nuestros países se tiende al uso y abuso de las metáforas y los baños de sangre.
En las historias recientes de Nicaragua y El Salvador para no ir más allá del entorno centroamericano, hubo tanto de todo que, al fin y al cabo, la razón parece haber terminado, imponiéndose al crearse en teoría las bases para la paz y la estabilidad.
La violencia en Colombia es un refrito de otras contiendas, que los europeos atribuyen a la imaginación desbordada de nuestros escritores. no quiero ni pensar en lo que ocurrirá en Perú, para hablar solo de uno de nuestros volcanes al borde del fragor. los recientes acontecimientos de Venezuela demuestran, por enésima vez, que sin justicia social la democracia tiene tanto valor como nuestras devaluadas monedas. La democracia política es forma sin contenido sin la democracia económica.
Durante siglos, los europeos se dedicaron, amamantados por las colonias, a crear una soledad de lujo, levantaron monumentos de hierros y palabras, conquistaron continentes y sinfonías, inventaron máquinas y sistemas filosóficos.
Los ciudadanos de Europa se esmeraron en construir un enorme escenario, donde los actores pueden ser observados desde muy lejos, tiene de todo y sobra, pero carecen de la posibilidad de reconocerse y de comunicarse entre sí.
El telón debe caer para que esa pieza de teatro que llamamos historia sea vista por sus propios actores, con el fin de cambiar los diálogos y el previsible final y, sobre todo, para que nuevos intérpretes de otras partes del mundo dialoguen en el escenario.
Mientras en América Latina nos multiplicamos como panes, caracoles y gatos ariscos, en Europa la de los grandes lechos, los anticonceptivos infalibles y los orgasmos mecánicos la población decrece.
Aqui intentamos crear el hombre nuevo rescatándolo del desprecio y la agonía, poniéndole una corona de laureles, convirtiéndolo en Dios. allá se hace la apología de lo postmoderno.
En el viejo continente poco se habla hoy del nuevo mundo, de esas tierras que Martí llamó nuestra América y la patria del hombre natural. Y, cuando se habla, es con cierta lástima y algún remordimiento, o por solidaridad casi caritativa.
En muchos casos, predomina la autosolidaridad: ocuparse de estos mundos lejanos y olvidados de Dios como la forma más idónea de saturarse con las más elevadas virtudes. Igual que las limosnas que se da a los miserables a las puertas de las iglesias.
Europa constituye una realidad cada día más irreconocible para los propios habitantes de ese continente, por eso sospecho que somos los latinoamericanos quienes descubrimos a Europa, aunque sin propósitos coloniales.
Es decir, sin la espada y sin la cruz, sin pretender el oro ni el hallazgo de la fuente de la eterna juven.
tud, sólo con el anhelo de incorporar a sus hijos a la socialización de libertad y del pan nuestro de cada expectativa.
La más valiosa entre las iniciativas del Centenario ha sido, por su perspectiva de cosecha, la cumbre iberoamericana celebrada en Guadalajara en julio último, y que tendrá continuidad en Madrid este mismo año.
ue representan para el presente, en relación con el futuro del mundo, quinientos años de historia? Una historia que se incia en 1492, al hacer de las diversas historias regionales historia universal, historia que se inicia un 12 de octubre de 1402, cuando Cristóbal Colón y los navegantes hispanos que lo siguen tropiezan con algo no imaginado: el continente bautizado como América. Ahora es una región de esta misma América la que se plantea la misma temática, pero en relación con la historia concreta de la región.
Para esta nuestra región en América es de importancia el tema propuesto ante signos de que este nuestro mundo empieza a ser visto como prescindible, como si el mundo con el cual se tropezó Europa en la búsqueda de otra región pudiese ser vuelto al vacío de esa misma conciencia, quinientos años después.
Como un simple obstáculo sublimado en la conciencia europea, visto como un vacío en el que podrían poner sus sueños, anhelos y esperanzas.
Como ese no hay tal lugar del que habla Alfonso Reyes que por serlo podría ser imaginado como posibilidad de lo imposible.
Pero esta imposibilidad ha terminado en una conciencia, para la cual es posible y por serlo todo realizable el fin de la historia, la detención del tiempo en un presente que ya nada necesita del futuro, en los futuros mundos como este, vistos desde tan solo como un obstáculo que conscientemente puede ser rebasado.
América fue para Europa solo un accidente, un vacío que podría servir de receptáculo para sus sueños y esperanzas del futuro, en una historia sin fin, su propia historia; de este accidente y vacío habló ya Hegel diciendo: América es el porvenir, es un país de nostalgia para todos los que están hastiados del museo histórico de la vieja Europa, por ello lo que hasta ahora acontece allí no es más que el eco del Viejo Mundo y el reflejo de ajena vida, mas como país del porvenir, América no nos interesa, pues el filósofo no hace profecías. Esta región como realidad y posibilidad de sí misma, como futuro de ella misma, no interesa al Viejo Mundo, lo único que le interesa es su existencia como realidad para una conciencia del mundo que buscaba realizarse a si misma. Así lo expresó más recientemente Fernando Braudel. Son las Américas una periferia, una corteza de Europa? se pregunta cualquiera que sea la respuesta, agrega, queda bien expreso que el Nuevo Mundo entró poco a poco, con bienes y personas, pasado, presente y futuro, en la esfera de acción de Europa, la manera en que se integró en ella y adquirió finalmente su fantástica significación y nueva. América no es acaso la explicación fundamental de Europa. Acaso Europa no ha descubierto, inventado a América y celebrando el viaje de Colón como el mayor acontecimiento de la historia desde la creación?
América es el quehacer de Europa, Europa debió pacientemente construirla a su imagen para que respondiese a sus deseos. América fue el vacío, a ser llenado por los sueños de futuro de Europa. Pero son estos sueños los que parecen haberse colmado haciendo prescindible tal vacío, América.
Cristóbal Colón, más que descubridor, tropezó con algo que no estaba en su conciencia como europeo. Tampoco marchó a descubrir, sino encontrarse con otra parte del propio Viejo Mundo, más al elebrado y discutido hasta el hastío, el Centenario ha ingresado en nuestras vidas cotitiva, como un artículo más de la sociedad de consumo.
Pero a pesar de estos engranajes diseñados en definitiva para limitar nuestra capacidad de pensar con cabeza propia, la leyenda negra sigue ahí, colgada en la memoria del exterminio y la depredación.
y Los latinoamericanos, para empezar, no tenemos nada que ver con esos repiques de campaña de catedrales europeas, tampoco nos corresponde sentarnos, en veredas y caminos, a llorar torrentes evocando nuestro calvario.
Cierto que los europeos nos humillaron, nos impusieron sus idiomas entre ellos, el castellano, tan hermoso y nos hicieron creer en un solo dios. Pero podemos afirmar que, de alguna manera, no nos conquistaron.
Seguimos siendo indios, negros, mestizos, no somos como ellos, sino diferentes. Ni mejores ni peores, solo distintos. Somos los sobrevivientes de un naufragio de siglos, empeñados en construir nuestras propias carabelas.
Nuestra lucha es un asunto muy serio, tomado poco en serio por la mayoría de los europeos.
América Latina se apresta a dar batallas que en nada se parecen a ese juego de niños inocentes, a esa basura que fue el muro de Berlín.
Lo sucedido en la URSS es poca cosa si se compara con el estruendo que hará en su caída el muro que separa el norte del sur, el colesterol de la anemia. En Oriente de Europa, de sí misma, Colón buscó la vía de Occidente solo para encontrarse con el fabuloso mundo descrito por Marco Polo. En esta marcha tropezó, automáticamente, con el desconocido continente.
Extraña tierra que surge del vacío, del no hay lugar.
América, región de la tierra vista desde su encuentro, como vacío para llenar con proyectos que le son ajenos, ha luchado y sigue luchando por colmar los vacíos abiertos por quienes solo pueden ver en otros hombres y pueblos instrumentos para la realización de sus exclusivos proyectos, proyectos de quienes, satisfechos estos sueños y en vísperas de una nueva modernidad, pretenden mandar a esta misma región al vacío de su propia conciencia. Frente a este discurso mezquino es que se expresa el discurso de una región que tiene sus propios proyectos y metas, sus propias y concretas utopías.
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