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LA REPUBLICA. Salus PERSPECTIVAS IN MEMORIAM IN MEMORIAM Unas horas con Don Pepe Dr. Luko Hilje Doctor en Entomologia (Univ. de California. Profesor Esc. Ciencias Ambientales, UNA.
Lic. Elias Soley Gutiérrez Licenciado en Derecho, UCR; analista de temas sociopolíticos; abogado y notario «El hombre del siglo»
Desde el día de junio pasado, el pueblo costarricense ha vivido uno de los momentos más tristes de su historia.
Ese día murió el caudillo José Figueres Ferrer, hombre de múltiples batallas, que supo defender los valores mas sagrados del pueblo, y que a través de su vida logró constituirse en el personaje más relevante de la historia nacional en el presente siglo.
Hoy que Don Pepe no está, deseo compartir con los de 1987! Gracias a usted, Don Pepe.
lectores estas remembranzas, de cuando lo entrevistára22 de mayo. 10:30 a. La nueva cita prometida, esta vez mos, con los compañeros Emilio Vargas y Wilberth en Ochomogo. mano derecha en la autopista a Cartago, Jiménez, para nuestro libro Los viejos y los árboles unas pocas matas de cabuya adornan un camino que, en subida, conduce a la casa, toda hecha del ciprés de La Lucha. en elaboración) en 1987.
en la que mora Don Pepe. Por asuntos de última hora tuve que 30 de abril. Porfin, tras repetidos y hasta tediosos intentos, ir solo. Don Pepe esperaba, siempre afectuoso y dispuesto a fallidos por su estado de salud, nos avisan que Don Pepe va conversar. Hubo más intimidad, más cercanía, en este para allá, que estará en La Lucha, como casi todos los jueves diálogo que ahora sí tuvo más de conversación que de (iporque en la otra lucha siempre ha estado! y que quizá entrevista.
podríamos entrevistarlo. Apuros, urgencias, retrasos, desHubiéramos querido discutir con él algunas cuestiones vios en el camino. Un pedazo de pan con salchichón y queso, polémicas en lo ambiental, que nos quedaron pendientes, y una kola, deglutidos a la carrera, nos aplacan un poco el tales como sus acciones encaminadas a instalar un oleoducto hambre en una pulpería cercana a La Lucha. Tarde espléninteroceánico en el país y a la explotación de la reserva dida y radiante, de cielo azulísimo, con el frescor de las alturas forestal de Río Macho. Pero, en consideración a su estado intermedias de la cordillera de Talamanca, enmarcando nuesde salud tan delicado desde tiempo atrás, lo omitimos. Hablatraprisa por concretar el sueño. Camino retorcido y empinado, mos entonces de ciencia y empirismo, volvimos a lo forestal, cabuyales, cipreses ordenados en hileras, en las franjas de luz y conversamos algo de su papel político en la vida del país.
trazadas por la mente de Don Pepe.
Abundó el humor y, en medio de él, la consciente afirmación Por fin, las instalaciones y oficinas. La espera, de nuevo.
suya de que José Figueres es un hombre de estudio y Sentimos algo de aprensión. Un carro rojo llega, conducido pensamiento más que un político, un incesante productor de por Ricardo Garrón amigo que hizo posible este pequeño ideas, y que estas ideas abrigan sustancia de presente pero, milagro y en él Don Pepe. Baja, con guayabera y mezclilla, sobre todo, esencia de futuro.
ayudado por su bastón de caña, nos saluda afectuoso, nos Luego me ofreció su libro El espíritu del 48. recién dice que parecemos estudiantes y no profesores universitapublicado, y con su temblorosa caligrafia lo autografió. Hablo rios, bromea, se detiene a contemplar una flor a su paso, brevemente de por qué escribió ese libro, para que las bromea más. Le decimos que hemos venido a conversar, más actuales y las futuras generaciones (las que no la vivieron)
que a entrevistarlo, y dice que le demos fuego al asunto. supieran cómo era de grave la vida del país antes de 1948. De Va directo al grano. Demuestra con solvencia y agudeza igual modo, hablamos del peligro de la guerra en América su conocimiento del campo forestal. Habla con pasión, pero de Central y lamentó que la prensa tergiverse tanto, instigue manera crítica, en forma llana, jocosa y hasta ironica. Lúcido, tanto, sin considerar el irreparable daño que podría ocasionar.
aunque a veces un poco disperso, insiste en la educación y en Nos despedimos. Ya de salida, me conversó, con pesar la experimentación como base del conocimiento, lo que nos visible, de dos hombres magníficos, patriotas ejemplares, que hace recordar las bellas y sugerentes palabras con que cierra murieron jóvenes: Rodrigo Facio y Omar Dengo. Nos despeaquel libro suyo: Este librito aspira a introducir, en la noche de dimos de nuevo. Le prometídar a conocer las ideas expresanuestro desconocimiento sobre el cultivo tropical del árbol das en las entrevistas. Nos volvimos a despedir. Hablamos maderero, algunas otras franjas de luz. hacia el final de la un poquito de plagas forestales. Una especie de imán nos plática, luego de sacudirnos con sus argumentos, con sabidu impedía separarnos, a pesar de que por prescripción médica ría de genuino maestro nos pide disculparlo por perturbarnos ya era la hora para tomar su almuerzo. Majaderías. dijo. Qué bueno que está lloviendo. Qué bien. continuo.
y desorientarnos. es que ese es Don Pepe, el incorregible propósito de plagas forestales, comentamos lo importanheterodoxo rompedor de mitos y dogmas, de tiranías y ejércite que es para evitar que algunas enfermedades y plagas tos, el padre presidente de la moderna Costa Rica.
los ataquen. que los árboles estén vigorosos y sanos. Le Con pena, por la escasez de tiempo, terminamos. Le interrogué entonces: Sí, por cierto, los viejos dicen en cuerpo decimos que si podríamos fotografiarnos juntos y contesta sano. cómo es. con rapidez respondió: En cuerpo que en la vida ha topado con cosas más difíciles que esa. Lo sano, jalame la chaqueta y rio gustosamente. Riendo los dos, hacemos. Quedamos en conversar de nuevo. Nos despide nos abrazamos, para arribar a tan difícil despedida.
otra vez afectuoso. Subimos, de regreso. Las nubes invaden Desde el portal de su casa aromada a ciprés, ese que Don ya la montaña y la carretera. Por ratos, Emilio, Wilberth y yo Pepe ha hecho crecer en franjas iluminadas con prodigalidad nos callamos, como para estampar con nuestro silenciopor el sol tropical, todavía me despedía con la mano en alto.
Sentí nostalgia, pero a la vez alegria de haber compartido con los inolvidables momentos compartidos con este anciano de él este rato ya indeleble en mi alma. De nuevo, mi corazón 81 años, perspicaz y visionario, expresivo y certero. Nos estaba pletórico de gozo y ansiosos mis dedos por empezar regocijamos por haber realizado el sueño tan anhelado. Digo a transcribir sus palabras, siempre tan sabias y tan necesay para mis adentros. Qué tarde hermosa, esta del 30 de abril rias.
Don Pepe, como lo llamábamos los costarricenses, se constituyó en un líder político del continente americano. Su opinión, sus actos, sus consejos, siempre se encontraban sustentados ideológica, social y políticamente; de todos lugares del continente, políticos connotados buscaban su opinión experta; buscaban la opinión de ese gran hombre que supo entregarse por entero a su patria, que supo determinar claramente y con facilidad asombrosa las necesidades de su gente, que supo poner muy en alto el concepto de «servidor público» cada vez que ejerció alguna posición dentro del Gobierno de la República.
José Figueres nos ha legado una patria llena de historia política. Su valentía, sus convicciones, su ideología, su personalidad, serán por siempre atributos dignos de ser emulados por las nuevas generaciones. Nos ha legado un sector público lleno de instituciones cuya única finalidad es la satisfacción del bien común; instituciones que se caracterizan por desarrollar una actividad tendente a favorecer a las clases más necesitadas, y que han servido para dotar al Gobierno de esa conciencia social que tanto necesita el pueblo. Don Pepe nos ha legado el glorioso sistema político electoral que hoy disfrutamos todos los costarricenses, y que sin lugar a dudas es nuestra máxima credencial a nivel internacional; nos enseñó a querer este sistema, a creer en él, a respetarlo, y a defenderlo con la vida si fuese necesario, ya que él mismo constituye el corazón mismo de la sociedad costarricense.
La obra de José Figueres segurirá viva entre nosotros.
Su ejemplo es imprescindible transmitirlo a las nuevas generaciones. Su amor por el pueblo, por la autodeterminación de la sociedad, por el respeto al sufragio, deben constituirse en el norte de todo dirigente político nacional sin distingos de bandera política.
IN MEMORIAM estos Liblioleco Sin lugar a dudas, la figura de don Pepe es de un relieve extraordinario. Guerrero. Idealista. Pragmático!
HEMEN José Figueres: El camino de la utopía Juan Rafael Quesada Camacho Catedrático, doctor en Historia (París III)
Profesor e investigador UCR.
Nacional Los que nacimos después de 1948, escuchamos de nuestros familiares las primeras opiniones acerca de José Figueres. Las versiones eran como hasta hoy encontradas. Se le exaltaba o se le denigraba. Al final de la década de 1960, empezamos a leer sus escritos y cuando nacimos a la vida consciente la de la razón política nos encontramos con un gobernante que respalda el contrato de ALCOA; contrato que miles de jóvenes habíamos adversado por considerarlo lesivo a la soberanía nacional. Conocemos a un prestigioso mandatario, que en esa época, abofetea al hijo del laureado poeta Isaac Felipe Azofeifa; al gobemante, que gozando de un prestigio continental, no duda en empuñar una ametralladora para impedir el secuestro de un avión de LANICA.
El interés que don Pepe despierta entonces en nosotros, nos lleva a indagar acerca de su vida y de su práctica ciudadanas. Descubrimos pronto, a un estadista de vigorosa personalidad; a un hombre amante del conocimiento, que habla sin palanganeos o sin falsas pretensiones consensuales al idealista que lleva la franqueza al extremo de disentir en la propia tribuna del anfitrión; al político que es hereje en algunas acciones (por ejemplo, al tener ciertas amistades. pero sobre todo, conocemos a un humanista que cultiva la utopía, el derecho a soñar.
Hoy, al morir don Pepe, de su vida y de su obra se dice mucho.
Algunos repiten que fue el fundador de la democracia costarricense.
sino es cierto que ésta había nacido en 1889. que abolió el ejército leno es más bien que él queria reorganizarlo para combatir las dictaduras amigas de Estados Unidos. Se recuerda también que don Pepe siempre mostró una gran dignidad frente a las potencias y que fue un abanderado de la justicia social y de la paz centroamericana.
Para nosotros, lo más trascendental de la obra de Figueres es el apoyo que la Junta de Gobierno de 1948 y la Constituyente de 1949, dieron a la educación costarricense. Esta era una vision revolucionaria, pues en la Costa Rica que todavía en la década de 1940 andaba descalza, la educación era un factor que servia para excluir a la mayoría de la población de la ciudadanía; era un medio para ampliar y reproducir las desigualdades sociales.
En el fragor del combate la Segunda Proclama del Ejército de Liberación Nacional, postula que para lograr el desarrollo social y económico de Costa Rica es vital impulsar la educación. Una vez terminada la guerra, la lucha continúa. Hacer realidad los sueños de Castro Madriz, no es tarea fácil. Grandes personalidades hacen cabildeo para impedir la aprobación de la gratuidad de la segunda enseñanza; se trata de hacer retroceder a don Lalo Gámez con el argumento de que el Estado no podía darse el lujo de decretar la universalización de la educación, que cómo se iban a sentar los hijos de las cocineras a la par de los de uno. etc. pesar de la fuerte oposición, el capítulo educación y cultura fue finalmente aprobado. Empezó entonces, la democratización de la educación secundaria y se garantizó además constitucionalmente, el financiamiento de la Universidad de Costa Rica y la libertad de cátedra.
Al final de su vida, don Pepe sigue siendo inconoclasta y latinoamericanista. Por eso, en setiembre de 1987 llama la atención sobre la influencia de la AID, en nuestra patria y aunque hasta en el último momento de su existencia fue fiel al espíritu del 48, en 1985 declara sin titubeos: Soy amigo de los sandinistas porque fueron mis compañeros de guerra, porque cuando ellos nacieron, yo ya estaba luchando contra los Tachos.
Don Pepe fue un luchador fue un soñador. Por eso, el nombre de su finca Lucha sin fin. demuestra una protesión de fe. El mismo Figueres dijo: Lucha sin fin. es en realidad un lema de vida. Cuando a uno le está yendo mal, está luchando; y cuando le está yendo bien, anda inventando nuevas luchas. Tomás Guerra, José Figueres una vida por la justicia social, CEDAL, 1987. Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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