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Domingo 10 de Mayo de 1942 LAA TRIBUNA Perginu Al caer de una tarde de Mayo, Isabelita Crespi reúne a su alrededor la alegria de diez amigas BAJO LA SOMBRA de las MUCHACHAS EN FLOR SI LOS HOMBRES ANDAMOS ENTRETENIDOS PREOCUPAD OS POR LA POLITICA LOS NEGOCIOS, LAS MUJERES TIENEN DERECHO UN GRATO ESPARCIMIENTO ESPIRITUAL. MIENTRAS EL BOCK DE CERVEZA RUBIA RICA ESPERA, SE HABLO DE MODAS, DE VESTIDOS, DE PELICULAS DE ELLOS. FUE EL SESTEO EL SEVERO MARCO EGANTE DE ESTA TENIDA ESPIRITUAL GRATISIMA. LAS INDISCRECIONES DE UN REDACTOR EN. PLAN DE CONTAR TODO LO QUE VE slo También hablaron ellas de ellos. El tema de ellos no podía faltar en aquella mesa.
En los detalles todos de aquel encuentro gratísimo, se rebelaron la distinción, la elegancia y la espiritualidad que son dones sobresalientes de la mujer. Se sirvió una deliciosa cerveza. Fué el motivo central, el leivmotiv de aquella reunión donde campearon la alegría y la felicidad. En aquella misma hora en que Isabelita Crespi fes: tejaba a diez amigas suyas en El Sesteo. en Argentina, en Cuba, en Nueva York y en Boston, otros grupos de muchachas como aquéllas. por siblemente menos bonitas estaban también lot grando la entrada de la primavera alrededor de espumosos vasos de rica cerveza.
al Mayo gentil y florido se le dice al aromoso y fragante mes que estamos atravesando velozmente, entre noticias de guerra, de politica y de coaliciones partidaristas. La gentileza y el lirismo de mayo no se sienten en la ciudad, entre el olor a gasolina de los buses y el ajetreo de los graves varones de negocios. Mayo se siente y se vive plenamente en el campo, cuando la tierra, rota por el arado para recibir la simiente, huele a pasto fresco, y las flores invaden en una blitzkrieg de colores y perfumes las llanadas de los potreros y las filas de las cercas. Mayo se siente bajo un cipresal, en el cual los jilgueros y los yi.
güirros, de madrugada, cantan pidiendo las pri: meras lluvias al Cielo. Allí si es Mayo, que es sinónimo de vida, de lirismo y de pujanza vital.
Si llamamos a un trascendente caballero de la politica para preguntarles qué es Mayo para él, nos dirá que mayo es el mes en que sube al poder el presidente de los cosiarricenses. Pero está visto que la vida no se reduce a subir a la presidencia a un costarricense. Dichosamente, todo en la ciudad no es política ni son noticias de la guerra.
La mujer, que tiene una fina sensibilidad para captar lo grato del correr de los dias, y sobre la cual ejerce un poderoso influjo el reventar de las flores, las tardes tornasoladas y el silbo de los pájaros, sabe perfectamente que mayo tiene es.
plendideces gratas que no es posible desaprovechar. no las desaprovecha. Creemos que de le.
gislar las mujeres, pondrían en vigencia una sencilla y decente limitación a las libertades indivi.
duales de la Constitución, que podría resumirse en este artículo: El redactor, que se encontraba en la hora del té de El Sesteo pudo admirar desde su rin cón, bajo el farol repujado del patio español, los ojos bellos de Carmencita Garcia, gentil como el mismo mayo florido. La dulce prestancia de reina de Maria Elena Meza fué un exorno de la tar.
de moribunda. Hilda Soto, con lejanas reminis.
cencias de un blanco país del norte, encendía de alegria la mesa con sus suaves risas pletóricas de felicidad. Teresita Grau, distinguida y delicada ;Sonia Facio, que en el negror de sus inmensos ojos, refleja toda la maravilla del mundo. Dorita Oduber, dulce y riente, como una madrugada veranera, Deana Wagner, con esa sencillez que poseen únicamente las mujeres elegantes, fyé nota de ternura en la mesa; Violeta Soto, fina y primorosa; Daisy Carranza completaba con su nunca bien alabada belleza el manojo de damin tas. Isabelita Crespi, con la exquisitez de sus ma.
neras y de su carácter adorable, fué la atenta anfitriona que se desvivió para que a sus invitadas no les faltase nada. El servicio de El Sesteo es tuvo, como siempre, impecable.
Distinguida, afable y encantadora, Isabelita Crespi brinda por la suerte de sus amigas. Fuera de El Sesteo. la tarde cae lentamente en el desmayo vesperal. Articulo Unico: les terminantemente prohibido, bajo pena de muerte, hablar de politica o de guerra o de cosas trascendentales durante los 31 días del mes de mayo. Con lo que le harian un beneficio inestimable a Costa Rica y a los ciudadanos ecuánimes. Este deseo se quiso concretar en una realidad el sábado en esta capital. Isabelita Crespi ado rable, guapísima y espiritual. reunió a diez de sus amigas y las invito a una tenida de risas y de cosas gratas en El Sesteo. Fué al daer de la tarde, entre ocres desleidos y oros mortecinos, Con las once distinguidas señoritas de nues cuando Daisy Carranza, Sarita de Johanning, Vio fresca, Isabelita. Ya que los hombres tenemos tro mundo social, se dieron cita también la aleleta Soto, Deana Wagner, Dora Oduber, Sonia hondas preocupaciones y cometemos la idiotez de gría, la felicidad y el dulce esparcimiento, lejos Facio, Teresita Grau, Hilda Soto, Maria Elena Me no sentir en su plenitud el mes de mayo florido y de todo lo que fuera corriente y anodino; e Isa.
za y Carmen García, en torno a una mesa de El galante, aquel manojo de damitas quería discutir belita triunfó rotundamente en su fiesta intima y Sesteo dejaron pasar los minutos del véspero de modas, de películas, de flores y perfumes, den cordial.
romántico, mientras la cerveza en un aristocráti tro del severo marco elegante de El Sesteo. co bock, rubia y rica, esperaba el sorbo lento y ro Trendez vous obligado para todo esparcimiento Aquel brindis siempre se recordará con jo. Las reunió con su alegria juvenil, cristalina y aristocrático de Costa Rica.
nostalgia.
MAMA WI SICKS WANAUME WESTER Sto5 SICK5 SAREER 26 Al pie de la aristocrática escalera de cocobola de El Sesteo. en un rinconcito intimo del patio español, Daisy Carranza, Sarita de Johanning. Violeta Soto, Deana Wagner, Dora Oduber, Sonia Facio, Teresita Grau, Hilda Soto, María Elena Meza y Carmen Garcia, rodeando con su alegría juvenil y encantadora, a Isabel Crespi. En sus manos, vasos de exquisita cerveza Con su dulce prestancia de Virgen Reina, Maria Elena Meza; con su mirada ensoñadora, grácil y delicada siempre, Carmencita García; con su señorío espléndido, Isabelita Crespi, captadas por la cámara de LA TRIBUNA, en un momento de la tenida espiritual ofrecida por la señorita Crespi a un grupo de sus amigas, el sábado anterior en el rinconcito más corrongo de Costa Rica: en El Sesteo.
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