Debido a los elevados costos del mantenimiento de las imágenes, se ha restringido su acceso solo para las personas registradas en PrensaCR.
En caso de poseer una cuenta, hacer clic en “Iniciar sesión”, de lo contrario puede crear una en “Registrarse”.
Domingo de mayo de 1973 DIARIO DE COSTA RICA. 13 ra, ya, Incluso, un espe ra se cuelga de momen jo. Picaso fue aún más to en una pared, pero no lejos y decidió traducir a está concebida precisauna tridimensionalidad mente para esta función de amplios planos y muy accesoria, sino para ser eperceptibles huecos una lla misma pared, elemen mandolina que había pin to arquitectónico correctado un año antes. Se tratamente utilizable denta de la primera esculto tro de esa integración de pintura inequívocamen las artes que nuestro site, datable dentro de la glo crucial exige.
evolución de una moda Me había propuesto en lidad artística llamada a esta nota a vuela pluma ser tal vez la más repre aludir a alguna de las mo sentativa de nuestro tiem dalidades menos conocida de Picasso en cuanto Lo que más llamó la a artista integral. Igual tención cuando la recor hubiera podido elegir el dada obra fue exhibida, decorado de ballet o su en 1915, fue la pobreza poesía con infiltraciones de los materiales. Aquello subrrealistas contunden era una visión superficial tes, como aquella invenpero no dejaba de resul ción de cuadros cubistas tar sintomático el que Pi en movimiento realizada casso se atreviese a crear al convertir a alguno de la obra de arte con restos los personajes de Parade viejos cajones en vez de en auténticas esculde utilizar el mármol o el turas humanas. El abronce.
quí no hagamos ni siquie po.
pejo (1881. 1973)
El Mandolinista ntes en su transfigura Poco después fue el ra un principio de estu si se tiene en cuenta que das, pesantes y dotadas on pictórica hueco lo que preocupó a dio de su pintura no evi la unidad esencial la da de un solemne aplomaueco lo a De todos modos, no crítica y público. En el ta que ésta pueda servir ban la persona del autor do, espíritu clásico. Muy mpia del todo el cua primer plano, las formas nos como ejemplo de la y la autenticidad de los a menudo se ha denomi0 cubista la ilusión de madera se abrían con movilidad de Picaso. Mu problemas que estaba ter nado a esta época etapa ansfigurativa. Picasso tinuamente y no sólo per rió a los noventa y un a minando de resolver en Ingres. aunque, salvo en Gris nos ofrecían la en mitían que el vacío en ños de edad, a los noven el conjunto de esas obras la perfección del dibujo, aña del objeto, pero a tre dos de ellas fuese u ta y uno y medio para no acabo de ver justifiavés de una actitud con na auténtica forma plás ser más exactos, y había Fue frecuente también cación a ese nombre. LO ptual que no elimina tica, sino que la vista pe pintado su primera obra que, pasados lo años, Pi. que ahora me interesa los elementos aporta netraba por ese resquicio conocida a los doce. Du casso retomase una expe no es discutir el acierto por la subjetividad en el interior de la man rante estos ochenta años riencia anterior y le bus de tal denominacion, slartista. Había, es ver dolina y captaba así un no pasó una sola sema. case una nueva solución, no recordar que veintid, una posibilidad de espacio cenido, intima na sin que hubiese reali una vez que podía enca siete anos antes, a los do ayor objetiyación, con mente interpenetrado. zado alguna pintura im rarse con ella con una ce de su edad, Picasso esstente en presentar el con el que envolvía el ob portante, pero los histo perspectiva más larga. taba realizando en Barjeto en sí mismo, aun jeto. Esta segunda face riadores del arte que han sí. por ejemplo, cuando celona unos trabajos ese desglosado de su con ta tardaría largos años estudiado esta prometei en 1920 consideró que a colares, consistentes algu SLO nabitual. LOS. en ser seguida del descu ca evolución han llegado través del cubismo había nos de ellos en copias de istas del café Voltaire, brimiento de la tercera. a diferenciar en ella has logrado ya dotar a la pin estatuas Zurich, empezaban a Fue, en efecto, tan sólo ta ochenta etapas relati tura de un nuevo rigor, terizados por una segu.
blar ya por aquellos la renovación plástica eu vamente definidas, lo que lo abandonó Picasso en dad y una soltura de dias de la necesidad de roamericana de hacia bujo superiores a los del rrenar el viejo arte, ex 1945 cuando se comenzó más veterano académico.
sivamente ilusorio, y a comprender que la esAquel niño, de tan sólo do presentar objetos rea cultopintura, a diference años de edad, estaba que pasarían a ser cia de la escultura, hecha intentando contrapesar nificativos por la me para ser vista girando ala distancia los volúmenes elección del artista, rededor de ella, exigía la y hacer que el peso de la ro no se atreverían a perspectiva frontal. Los línea fuese, en su calma cerlo hasta que unos salientes planos o los ondulación, el sustentáos después tuvo Du garfios engarabitados es culo del equilibrio comamp la osadía de intentaban concebidos para positivo. Lo logró entonelevar un urinario a ser vistos desde un único ces a medias, pero le que categoria de obra de punto y siempre desde la dó el regusto de esa inmisma distancia. Esta in vestigación, y fue por ePicasso y sus compañe movilidad del espectador llo tal vez por lo que volde anticipación cu llevaba aparejada como vió a ella en el momento ta tenían demasiado correlato una intuitiva más inesperado y cuando peto hacia el auténti sensación de que también ya el análisis cubista, searte para ensayar esos el tiempo se inmovilizaguido de su síntesis ulteagos, en los que se tra ba. Adquiere así la escul La Paloma de la Paz rior, había puesto a su cía el desquiciamiento topintura un sabor de edisposición el instrumen terior que originó el ternidad que la convier equivale a una por ano. cuanto movimiento coordo y más complejo de que tal expresivo más variacaso de la mentalidad te tal vez en la más dis decir verdad, no se tra dinado, aunque conserhubiese disfrutado hasta da. De ahí que cuan tante espiritualmente. ta de etapas. entonces ningún pintor el lienzo les resultó in (en la menos subjetiva neras, ya que las unas se investiyación cuya hueoccidental. Una vez soluficiente soñasen todos en suma) entre todas las encabalgan con las otras, lla permaneció viva cionados estos probleos no con la desapari creaciones plásticas ac y fue corriente asimis da su obra posterior. Iniin del trabajo del armas, y antes de haber atuales. mo que Picasso trabaja ció entonces, ya en el golado las posibilidades La cuarta aportación se al mismo tiempo en umbral de sus cuarenta ingresianas de las etapas con la incorporación sería también captada dos o tres cuadros perte anos, una etapa caracteri necclásicas pintaría en mplementaria de obje plenamente tan sólo a lo necientes a mundos esti zada por su extremada 1921 Picasso Los tres reales, ya simples pa largo de este último trein lísticos diferentes, cosa perfección formal y por les, ya trozos de made, tenio. Una escultopintu. perfectamente legítima sus masas contrapesaEste aucumers es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguerobregon Pano del Sistema Nacional e Bhutofocus del Ministerio de Cukura y Juventud, Costa Rica Seventud, Cos Pasas página sulata)
eleccion atreverían a persptes planos e.
Este documento no posee notas.