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LA PRENSA LIBRE. Aunes 18 de Abril de 1960 EL HUESPED. EL CUENTO SEMANAL ACUERDATE DE ACAPULCO DE MARIA FELIX, LAS ANTIPATIAS SIN JOSE BEBIDAS OLD COLONY MARCA REGISTRADA Sabores Diversos Nunca olvidaré el día en que la puerta de mi cuarto. Yo noide hacía tiempo el afecto y last La oportunidad llegó cuando vino a vivir con nosotros. Misalía más. Algunas veces, pen palabras se habían agotado. menos la esperabamos. Mi ma.
marido lo trajo al regreso desando que aún dormía, yo iba Vuelvo a sentirme enferma rido partio para la ciudad a hacia la cocina por la merien: cuando recuerdo. Guadalupe arreglar unos negocios. Tarda.
Llevábamos entonces cerca da de los niños, de pronto lo había salido a la compra y deria en regresar, según me dijo, de tres anos de matrimonio, te descubría en algún oscuro rin. ió al pequeño Martin dormido unos veinte dias, níamos dos niños y yo no era cón del corredor, bajo las enre en un cajón donde lo acostaba in donde lo acostaba No sé si él se enteró de que feliz. Representaba para mi daderas. Allí está ya, Guada durante el día. Fui a verlo va mi marido se habla marchado.
marido algo así como un muelupe. gritaba desesperada, rias veces, dormía tranquilo, pero ese dia despertó antes de ble, que se acostumbra uno a Guadalupe y yo nunca lo Era cerca del mediodía. Esta lo acostumbrado y se situó fren ver en determinado sitio, pero nombrábamos, nos parecia que ba peinando a mis niños cuan: te a mi cuarto. Guadalupe y su que no causa la menor impre al hacerlo cobraba realidad do oí el llanto del pequeño en niño durmieron en mi cuarto y sión, Viviamos en un pueblo aquel ser tenebroso. Siempre tremezclado con extraños gri: por primera vez pude cerrar la Por Francisco Graciani jer bella. Hoy que los hombres encantos son naturales. Por eso pequeño, incomunicado y disdecíamos: allí está, ya salió, tos. Cuando llegué al cuarto lo puerta, llevan la cabeza al aire, que la la admiramos como mujer. No tante de la ciudad. Un pueblo está durmiendo, el, él, él. encontré golpeando cruelmen Guadalupe y yo pasamos cast pesar de esa campaña de generalidad no necesita proteger es una belleza de tocador. Es casi muerto o a punto de des. Solamente hacía dos comite al niño. Aún no sabría expli. toda la noche haciendo planes.
antipatias cimentada en el des sus ideas, gracios a los especia sencillamente, Maria Bonita.
aparecer.
das, una cuando se levantaba car cómo le quité al pequeño y Los niños dormían tranquilapecho y sin hacer caso a las listas que piensan por usted. Sobre sus dotes artísticas no No pude reprimir un grito al anochecer y otra, tal vez, en cómo me lancé contra él con mente. De cuando en cuando trompetas de la envidia, decla para rendir pleitesía a la obra hace falta repetir los argumen de horror, cuando lo vi por pri la madrugada antes de acostar una tranca que encontré a la oíamos que llegaba hasta la ramos lealmente que somos ad número uno de la Naturaleza, tos de crónicas antericres, nimera vez. Era lúgubre, siniesse, Guadalupe era la encarga mano, y lo ataqué con toda la puerta del cuarto y la golpea.
miradores de María Félix. Tarsuelen lanzar un silbido de en reproducir párdato alguno de tro. Con grandes ojos amari: da de llevarle la bandeja, pue furia contenida por tanto tiem ba con furia.
to de la mujer como de la ar tonación especial, no muy abun los miles de metros cuadrados lentos, casi redondos y sin do asegurar que la arrojaba po. No sé si llegué a causarle Al día siguiente dimos de tista.
dante por cierto en los labios de artículos donde se han ala parpadeo, que parecía penetrar dentro del cuarto pues la po mucho daño, pues cai sin sen desayunar a los tres niños y.
Claro es que nosotros perte varoniles. Por suerte aún que bado sus actuaciones. Basta con a través de las cosas y de las bre mujer sufría el mismo te tido. Cuando Guadalupe volvio para estar tranquilas y que no necemos a la escuela antigua. dan hombres que simbólicamen decir que en el escalafón de las personas.
rror que yo. Toda su alimenta del mandado, me encontró des nos estorbaran en nuestros Procuramos ser comprensivos. te usan sombrero. artistas hispanoamericanas, su Mi vida desdichada se conción se reducía a carne, no pro mayada y a su pequeño lleno planes. los encerramos en mi acabamos por transigir, frecuen Antes, la dama sonreía pre puesto es muy destacado. virtió en un infierno. La mis baha nada más.
de golpes y araños que san. cuarto. Guadalupe y yo tenía temente nos encogemos de hom miando el gesto cortes del cama noche de su llegada supli. Cuando los niños se dormían graban. El dolor y el coraje mos muchas cosas por hacer y bros, pero no compartimos cier ballero. Ahora, se rie interior od Alemanin ete tienen una que a mi marido que no me Guadalupe me llevaba la cena que sintio fueron terribles. Altanta prise en realizarlas que tas teorías atómicas.
mente de la tendencia masculirelación interminable de actri. condenara a la tortura de sual cuarto. Yo condenara a la tortura de su al cuarto. Yo no podía deiarlos fortunadamente el niño no mu no podíamos perder tiempo ni Cuando los hombres en gene na a confundir los verbos y los ces de primera fila. Deslumbrancompañía. No podía resistirlo; solos, sabiendo nue se había rió y se recuperó pronto.
ral guardaban las ideas bajo el colores.
en comer.
me inspiraba desconfianza y levantado o estaba por hacer.
tes figuras de antaño y de hoTemí que Guadalupe se fue.
casco del sombrero, el mejor hoGuadalupe cortó varias ta.
María Félix, no es que sea horror. Es completamente in Felix, no es que sea gaño. En cambio, el cine hispalo. Una vez terminadas sus ta ra y me dejara sola. Si no lo blas ofensivo me dijo mi marido reas, Guadalupe se iba con su hizo, fue porque era una mu grandes y femenino era resistentes, una excepcion en el Museo descubrirse al paso de una mu Mundial de la Belleza, pero sus on mientras yo buscaba martillo mirándome con marcada indi pequeño a dormir y vo me jer noble y valiente que sen multitud de estrellitas deliciosas que no salieron, ni salen, de terencia, Te acostumbrarás a quedaba sola contemplando el tín gran afecto nor los niños y clavos. Cuando todo estuvo la pubertad artistica, para alcansu compania y, si no 10 cons1 sueño de mis hiios como la por mí. Pero ese día nacih en sto. negamos sin hacer tudo gues. No hubo manera de puerta de mi cuarto quedaba ella un odio que clamaba ven zar el tamaño de las grandes arta medahalella un odio alle clamaba ven hasta el cuarto de la esquina.
Las hojas de la puerta estaban convencerlo de que se lo le iempre abierta, no me atrevía ganza.
personalidades.
vara, se quedo en nuestra ca acostarme, temiendo que en Cuando conté lo que había entornadas. Conteniendo la res Maria Félix, sí. Los estudios sa.
cualquier momento pudiera pasado a mi marido, le exigi piracion, bajamos los pasado de Mexico, Espana, Francia, Ca No fui la única en sufrir entrar y atacarnos. no era que se lo llevara, alegando que res, despues verra que se lo llevara alegando que res, después cerramos la puerlifornia y otros, dan fe de su con su presencia. Todos los de nocible cerrarla; mi marido lle: podía matar a nuestros niños ni marido llenodia matar a nuestros niños ta con llave y comenzamos a con have altura cinematográfica. El vo la casa. mis niños, la mujer raba siempre tarde y al no en: como trató de hacerlo con el clavar las tablas hasta Clausu lumen de su producción garanti que me ayudaba en los queha ontraria abierta habría pensa pequeño Martín. Cada día esrarla totalmente. Mientras traza la solidez de su fama.
ceres, su hijito sentíamos pa do. llegaba bien tarde. Que tas más histérica, es realmente bajabamos, gruesas gotas de El cine no es como el teatro. vor de el. Solo mi marido go tenía mucho trabajo, dijo ali doloroso y deprimente contem sudor nos corrian por la fren.
zaba teniéndolo allí.
que desde sus orígenes se consiguna vez. Pienso que otras coplarte así. te he explicado te. No hizo entonces ruido, paDesde el primer dia mi masas también lo entretenían mil veces que es un ser inofen recia que estaba durmiendo deró como la escuela de las buebuerido le asignó el cuarto de la profundamente. Cuando todo nas costumbres. No intentamos Una noche estuve despierta sivo.
decir que sea lo contrario, esto esquina. Era esta una pieza hasta cerca de las dos de la Pensé entonces en huir de estuvo terminado, Guadalupe y es, escuela de malas costumbres, grande, pero humeda y oscura mañana, oyéndolo afuera. aquella casa, de mi marido, de Yo nos abruzamos horando, Por esos inconvenientes youando desperté, lo vi junto a él. Pero no tenía dinero y pero, si queremos justificar su nunca la ocupaba. Sin embar ni cama, mirándome con su los medios de comunicación ron espantosos. Vivió muchos Los días que siguieron fuepopularidad y su arrolladora po go él pareció sentirse content irada fija, penetrante. Sal. eran dificiles. Sin amigos ni dias sin aire, sin luz, sin ali tencia como espectáculo, hemos con la habitación. Como el de convenir en que, dejando a bastante oscura, se acomodaba de la cama y le arrojé la parientes a quiénes recurrir, mento. Al principio golpeaun lado al genio. la actriz be a sus necesidades. Dormía has Impara de gasolina que deja me sentía tan sola como un ba la puerta, tirándose contra encendida toda la noche. No huérfano.
lla y de talento, estilo María Fe ta el oscurecer y nunca supe ella, gritaba desesperado, araabía luz eléctrica en aquel Mis niños estaban atemoriza ñaba. Ni Guadalupe ni yo po lix, es un puntal esencial en los a qué hora se acostaba.
eblo y no hubiera soportado dos, ya no querían jugar en el díamos comer ni dormir, Teran equipos ejecutores de tantas pe Perdí la poca paz de que e darme a oscuras, sabiendo jardín y no se separaban de terribles los gritos. veces liculas famosas que en el mun zaba en la casona. Durante en cualquier momento. mi lado. Cuando Guadalupe sa pensábamos que mi marido redo han sido.
día, todo marchaba con apa se libró del golpe y salió de lía al mercado. me encerraba gresaría antes de que hubiera Honor a María Félix y ojalá rente normalidad. Yo me lc pieza. La lámpara se estre. con ellos en mi cuarto. muerto. Si lo encontrara así. todos los países, donde la lengua vantaba siempre muy tempre on el piso de ladrillo y la Esta situación no puede Su resistencia fue mucha, creo castellana es el sol de la inteno, vestía a los niños que y solina se inflamó rápidamen continuar. le dije un día a que vivió cerca de los sema.
lectualidad, tuvieran varias esestaban despiertos, les daba nas.
De no haber sido por Gua Guadalupe.
a trellas de semejante magnitud.
desayuno y los entretenía mie lune que acudió a mis gri endremos que hacer algo Otra cosa hubiera sido y seria, tras Guadalupe arreglaba la Un día ya no se oyó ningún ruido. Ni un lamento. Sin 3, habría ardido toda la cal y pronto. me contestó.
sa y salía a comprar el manda del Cine Hispanoamericano. Pero qué podemos hacer embargo, esperamos dos días La casa era muy grande, co Mi marido no tenía tiempo las dos solas?
más, antes de abrir el cuarto.
un jardín en el centro y la ntro le vara escucharme ni le impor Solas, es verdad, pero con Cuando mi marido regresó, lo recibimos con la noticia de aba lo que sucediera en la ca un odio.
cuartos distribuidos a su alro dedor. Entre las piezas y a. Solo hablábamos lo indis! Sus ojos tenían un brillo ex su muerte repentina y desconjardín había corredores que sensable. Entre nosotros, des traño. Sentí miedo y alegría, certante, protegían las habitaciones de rigor de las lluvias y del vien to que eran frecuentes. Tene arreglada una casa tan gran de y cuidado el jardín, mi dl ria ocupación de la mañan era tarea dura. Pero yo amal mi jardín. Los corredores taban cubiertos por enredad ras que floreaban, casi todo año. Recuerdo cuánto me gu taba, por las tardes, sentar en uno de aquellos corredore a coser la ropa de los niños entre el perfume de las madre selvas y de las bugambilias.
En el jardín cultivaba crisar temos, pensamietos, violeta de los Alpes, begonias y helio tropos. Mientras yo regaba las plantas, los niños se entrete nían buscando gusanos entre las hojas. veces pasaban ho ras, callados y muy atentos, tratando de coger las gotas de agua que se escapaban de la vieja manguera.
Yo no podía dejar de mirar, de vez en cuando, hacia el cuar to de la esquina. Aunque pasa: ba todo el día durmiendo no podía confiarme. Hubo veces que, cuando estaba preparando la comida, veía de pronto su sombra proyectándose sobre la estufa de leña. Lo sentía detrás de mí. yo arrojaba al suelo lo que tenía en las ma: nos y salía de la cocina corrien do y gritando como una loca.
El volvía nuevamente a su cuarto, como si nada hubiera pasado.
Creo que ignoraba por completo a Guadalupe, nunca se acercaba a ella ni la perseguía.
No así a los niños y a mí. ellos los odiaba y a mí me ace chaba siempre.
Cuando salía de su cuarto comenzaba la más terrible pe sadilla que alguien pueda vivir. Se situaba siempre en un pequeño cenador, enfrente del do.
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Herramientas, aviones, ferrocarriles, meccanos. barcos, motores, automóviles, trompos. algunas muñecas para las niñitas. Soy hombre de paz, amigo, aborrezco la violencia, y en con secuencia, dentro de mis posibilidades, fomento en los niños na aralmente las actividades útiles La refrescante y deliciosa cerveza que está ni más ni menos que en el punto ideal PILSEN 50 varas al Sur de la Iglesia del Carmen TRAUBE 106, COSA SAN JOSE 22. OPCA Pabicidad Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica

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