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HLA REPUBLICA Martes 19 de Marzo de 1963 14 Discurso pronunciado por el Presidente de El Salvador, Sr. Julio Adalberto Rivera que libreExcelentisimos Señores Presi dentes: Es para mi un altisimo horor presidir esta sesión de Jefes de Estado de Centroamérica, Estadog Unidos y Panamá; oca són de que me valgo para expregar a nombre y en represen tación de Gobierno y Gel Pue blo de El Salvador, la más hon da complacencia por la feliz ini ciativa que culminó en esta his tórcia Reunión Sean mis primeras Dalabras para galudar, en la persona del Excelentísimo Señor Presidente de la República de Costa Ri ca, Don Francisco Orlich, a su ilustrado Gobierno y al Pueblo de esta nación hermana, cuyas ejemplares gestas de civismo, cultura y amor patrio han trazado derroteros de enseñanza a la democracia americana; y para manifestar, asimismo, el más sincero agradecimiento por la hospitalidad que brindan a esta Conferencia, Es a la vez un honor presentar mi saludo a los Excelentisi mog Señores Presidentes, de ES tados Unidos de América, John Fitzgerald Kennedy, de Guatemala, General e Ingeniero Ydigoras Fuentes; de Honduras, Doctor Ramón Villeda Morales; de Nicaragua, Ingeniero Luis Somoza Debayley Presidente Electo Doctor René Schik Gutiérrez; y de Panamá, Don Ro berto Francisco Chiari; grandes y pobles amigos, quienes concu rren a esta junta presidencial con la esperanza de alcanzar me tas concretas para el bien común de lag naciones que repre sentan.
En la historia de Centroamé Tica, no existe una página que nog recuerde una Reunión de tan alto nivel como la que aho ra se registra. El hecho de que Se encuentre entre nosotros eb Excelentisimo Señor Presidente de los Estados Unidos, junto a los Jefes de Estado del Istmo Centroamericano, tiene significación suficiente para hacer de éste, un suceso memorable pa ra las rpúblicas americanas, Nos enfrentamos. Excelentisi mog señores Presidentes, a una trascendental tarea en la cual nuestros pueblos han cifrado sus anhelos porque saben que en es te grave momento de la historia mundial, sobre sus dirigen tes recae la inmensa responsabilidad de buscar soluciones 2decuadas a sus problemag poll ticos, económicos y sociales y de legar a las generaciones futuras de esta parte del Continen te, sistemas de vida mejores plenos de bienestar y de paz.
El Salvador tiene la firme convicción de que esta cita de tan magnas proyecciones ofrece rá a Centroamérica y Panama, fórmulas efectivas que fortalezcan los ideales democráticos y cristalicen log empeños de supe ración de nuestros pueblos. permitirá examinar log logros alcanzados por nuestras comunidades en los campos de la eco nomía, las relaciones sociales y el progreso de las instituciones, así como evaluar los beneficios obtenidos en la ejecución del programa multinacional de cooperación reciproca, mente se fijaron las naciones americanas en el Acta de Bogo tá y Carta de Punta del Este.
Las Repúblicas del Istmo han encontrado nuevos estímulos para llevar adelante la estructuración de un programa regional, cuyo desarrollo conti tuye por sí mismo un proceso de desenvolvimiento económico y de transformación interna de cada país. Este movimiento es el Programa de Integración Económica Centroamericana, el cual expresa la concepción más moderna y realista de la vieja aspiración hacia la unidad, que ha permanecido viva en el espí ritu de estos pueblos de la región, desde la ruptura de la an tigua Federación En diversas ocasiones Jas Re públicas Istmeñas han buscado la forma de reconstituir la República Federal, en todo o en parte, suscribiendo tratados de asociación política e incluso proclamando Constituciones que tendían a crear un Ghier no común.
Todos esos intentos fracasaron debido a que, si blen las apariencias se mostraban en un todo favorables a la unión polí tica de estos pueblos, dada la similitud de lengua, de raza, de religión y de aspiraciones existien fuerzas separatistas muy difíciles de vencer, las cuales estaban repregentadas por los en tagonismos locales, las diferenciag ideológicas, los partidos tradicionales, el caudilismo y conceptos de economía indiyidualista y localista, Desde los tiempos de la Co lonia, Centroamericana, sunque formaba una sola unidad política, estaba dividida en va rios núcleos económicog de ten dencias autonómicas, La falta de vías de comunicación entre las diversas regiones del Istmo la relativa autosuficiencia de cada una de las economías locales para atender sus necesi dades básicas, y su alta dependencia de uno o dog productog de exportación para cada re gión, dieron como resultado la formación de variag unidades locales de economias redundantes y competitivas. Esto propició la formación de cuerpos po liticos diferentes, dentro de log cuales los intereses creados se oponían a la unidad, temiendo la competene a de los vecinos y tratando de conservar priytlegios fáciles de mantener en el estrecho ámbito local, En tales circunstancias, las uniones políticas proyectadas en el papel, no podían ser suficien tes para remover los obstáculos Tealeg opuestos a la unificación.
Era necesario estructurar un plan objetivo y racional, tendiente a crear vincu! os sólidos capaces de constituir fuerzad efectivag a favor de la integración económica y política del Istmo. Ese plan es el Programa de Integración Económica Centrobmericana, que se inició en la Cuarta Reunión de la Comt sión Económica para la Amé.
rica Latina, celebrada en la ciu dad de México, en 1951, y en la cual se creó el Comité de Cooperación Económica del Istmo Centroamericano y se sentaron las bases del movimiento, La iniciación del Programa, coincidió con una tendencia de carácter general, hacia la ampliación de los mercados median te la formación de grupos regionales, en razón de que des pués de la II Guerra, aparecie ron en el escenario mundial, algunas superpotencias económi cas y políticas de una magnitud tal, que con su impacto, hi cieron comprender a los paises pequeños que su única oportunidad de incorporarse a la mar cha acelerada del progreso, estaba en la integración de gru pos regionales, capaces de uti lizar al máximo los recursos na turales y humanos del conjunto, en la estructuración de un mercado común más amplio y en la organización de la produa ción sobre nuevas bases técnicas, cuya ampliación sólo es po ble en unidades económicas de magnitud considerable, El movimiento de integración económica centroamerica na, generalizó la celebración de tratadog bilaterales de Libre Comercio, entre los países de la región, que se suscribieron de 1951 a 1955. Posteriormente e! 10 de junio de 1958, se fin mó el Tratado Multilateral de Libre Comercio y de Integración Económica Centroamerical na, en la ciudad de Tegucigalpa. En la misma fecha y en la misma ciudad, se firmaron otros importantes acuerdos. Posterior mente la integración siguió pro gregando con la firma de nueVos convenios multilaterales, hasta llegar a la conclusión del Tratado de Asociación Económi ca entre Guatemala Honduras y El Salvador, el de febrero de 1960, Con la suscripción del Tratado General de Integración Eco nómica Centroamericana, llevada a cabo el 13 de diciembre de 1960, en la ciudad de Mana gua, el programa Legó a su fa se de madurez. En esta ocasión, se dejaron establecidos los prin cipales organismos que deberían dirigir la integración progresival de las economiag del Istmo. AD propio tiempo se dieron nueyos pasos hacia la equiparación del gravémenes a la importación y el establecimiento de preferencias arancelarias.
Por último, en el mes de juJio del año pasado, la Repúbli ca de Costa Rica firmó, ante el beneplácito de los países her manos su adhesión al Mercado Común Centroamericano, completar así el cuadro de la in tegración económica regional En esta Reunión, creo interpre tar el deseo de todos los países centroamericanos, al manifestar a la hermana República, dignamente repregentada por su pri mer Mandatario, que las puertas del Mercado Común Centro americ continúan abiertas, con la esperanza de que su pais forme parte de él, integrando asi el Istmo Centroamericano en un sólido conglomerado eco nómico en el corazón del Continente, Esta importante reunión nos da la oportunidad de discutir y acordar lag directrices que exi ge este nuevo y definitivo impulso del programa de integra ción, y considero que antes de regresar a nuestros respectivos países, los Presidentes centroamericanos aqui reunidos, debe riamos de aceptar un comprom so formal y público que como mi nimo nos lleve en el menor pla zo posible, al perfeccionamiento lel programa mediante pasos como los siguientes. PASA a La Page 30 para Buen servicio es sinónimo de Lacsa. En Lacsa se vioja a todo lujo y confort. gozando ampliamente de un maravilloso y espléndido servicio y saboreando los más exquisitos manjares y licores.
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