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14. PFPUBLICA Sábado 14 de Octubre de 1967 Costa Rica: la mayor productora en el mundo de semilla de petunia Nunca nos habíamos figurado que las instalaciones produc.
toras de semillas de petunia y de otras flores, en Dulce Nombre de Cartago, y de las cuales es dueño el Capitan Claude Hope, fueran algo tan considerable.
Ocupan no menos de treinta manzanas y buena parte de estos terrenos está ocupada por galerones o tinglados, con teja.
do y paredes de plástico, donde se cosechan las flores y se realizan las operaciones de polinización, extracción de las semillas, secado de las mismas, empaque, registro de las variedades y de cruces, etc.
Hay complicadas instalaciones de cañerias y de ventilación, en tre las primeras, algunas ramificaciones tan minúsculas que gota a gota humedecen individualmente cada planta.
Poco después de que nuestro jeep se había adentrado algo por el callejón principal de la finca, avistamos a un individuo alto y rubio a quien tomamos por el capitán Hope. Se detuvo a esperar el vehículo. Echamos pie a tierra y nos presentamos.
No se trataba de Hope sino de Roy Lent, uno de los botánicos de la explotación, especializado en dasonomia.
Gentilmente nos llevó a visi.
tar varios galerones. En algunos la gama de matices de las flores era tan fantástica, que hu biese hecho delirar cualquier mujer. Eran petunias blancas, rojas, rosadas, amarillas, salmón moradas y azules, todas en gran cantidad y el cuadro era como para lamentar no tener una cámara de cine para filmar a colores.
También vemos plantaciones de chinas. esa flor plantada desde antiguo en Costa Rica y que, mejorada notablemente por la hibridización, comienza en Es tados Unidos a tener buen mercado. En menos cantidad, partes de galerones, sembradas en largas cajas o canoas de clave.
les; éstos se dedicarán a consumo interno.
Por el señor Lent, que es un joven simpático, que domina per fectamente el español, sabemos muchas cosas curiosas: las flores que gustan en los Estados Unidos no son generalmente las mismas que agradan a nuestro público. Por ejemplo, petunias y chinas no embelesan a ninguna tica, en cambio hay un amplio y prometedor mercado para ellas en ese país del Norte. Aquí gustamos de los gladiolos, las rosas, las varitas de San José, los claveles, etc.
Por esta razón los estableclmientos del Capitán Hope en Ba rrancas y en Dulce Nombre, ven den muy pocas flores en el mer cado local. Lo que es más curioso, tampoco exportan. Se hizo un tanteo enviando claveles a Nicaragua y el resultado fue des consolador. La actividad de los establecimientos se centra en la producción de semillas. Esa inmensa floración que parece cosa de ensueño, y para la cual la paleta de Van Cogh no habría te nido suficientes tonos, se dedica únicamente a exportar grandes cantidades de semillas, cada una más pequeña que la de la mos.
taza, que literalmente obtienen su peso en oro en los Estados Unidos.
En nuestro recorrido de un galerón a otro tropezamos con un trabajador que carga sobre un hombro un aparto de taletalk. mientras habla por el mi crófono. Esto nos da una idea de lo considerable de la explotación, que se necesita de estos medios de comunicación para las distintas operaciones.
Por él sabemos que Mr. Hope está en ese momento en un lugar lejano de la finca, y nos disponemos a esperar su llegada, admirando urns macizos de bró(Pasa a la pág. 17)
El botánico Roy Lent, de nacionalldad norteamericana, ocupado en el establecimiento de dirigir la hibridización de petunia. Domina perfectamente el castellano y es hombre decidor e ingenios Nos sirvió de cicerone en distintas dependencias de la finca.
En la foto podemos verlo manipulando un tarjetero donde se registran todas las operaciones de recolección de semilla, polinización, fechas, números de orden, etc. Esto da idea de la forma técnica con que se trataba en esta explotación, la más grande en su género por lo menos en América Latina. Foto Vega. El Capitán Claude Hope, un hombre que es lección viviente de te.
nacidad, capacidad organizadora y sagacidad. Hace veinticuatro años comenzó con una pequeña plantación de petunia, con el fin de exportar su semilla a los Estados Unidos. Un amigo le presto una manzana de terreno en Turrialba. El primer año la planta.
ción produjo una onza de semilla, que significó para el Capitán unos 200; el segundo año produjo una libra, o sean unos 000 a los precios de esas fechas. En 1966 exportó semilla por valor entre 300 y 400 mil dólares.
Pero esto no lo ha obtenido tendido en una hamaca. Han sido veinticuatro años de dedicación constante, de perfeccionamiento de sistemas y normas; de fracasos, incluso, pero siempre afrontando todo con optimismo. No en vano su apellido sig.
nifica Esperanza en inglés.
Uno de los muchos tinglados o galerones especiales en que se cultivan las variedades de petunia. Su techumbre, así como sus paredes son de plástico, para regular el calor y la luz nece.
saria a las plantas. Tienen sistemas de cañerias que son una maravilla, pues por medio de manguoras o tripas pequeñísimas se mantiene in.
dividualmente la humedad en cada planta, gota gota. También tienen sistemas de aireación. Las abejas son aquí unas Intrusas indeseables, así como las mariposas y otros bichos que son agentes de la polinización libre, que constituiría un desastre para la empresa.
Una empleada vigila la operación de una máquina clasificadora de semilla, que es todavía más pequeña que la de mostaza. Todas las unidades mecánicas del establecimiento son modernisinas, algunas casi especialmente diseñadas. Puede considerarse que tamblen son muy caras por haber relativamente pocas explotaciones de este género en el mundo, y no fabricarse en serie. Puede notarse la profunda atención con que la empleada sigue las operaciones de la máquina. Foto Vega.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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