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Viernes 29 de Diciembre de 1967 18 LA ILICA Hotel El Mercado Los morenos Miguel Salguero Llegan en verdadero tropel a nuestro actual refugio. Hombres y mujeres de todas las edades.
Siempre hay morenos en El Mercado. Atectuosos y bullongueros, lentuale pintorc co contrasta con el de otros hués.
pedes, especialmente los carta.
gos que quieren pasar como sin dejar huellas. Eos del Atlántico convertan en su idic na a en el nuestro con trandes VOces: tienen, irremisiblemente, su radio a transistores en cada cuar to, y salon y entran constantemente Hemos observado que contagiándose posiblemente con el contacto del Valle Central las nuevas generaciones de more.
nas son de gran belleza. Lineas suaves, ore armonizan en el con junto, creando tipo verdaderamente interesante, pues en cuanto a cuerpos ya es bien sabido que de acuerdo a nuestros gustos poco hay que agregar a la mujer del Atlántico.
Claro está que hay mujeres regordetas y que han acumulado grasa como para abastecerse a si mismas hasta el Dia del Juicio, pero en cuanto a las otras, las jóvenes y esbeltas, con sus bellas lineas, producto indudable de los roces que se vie.
nen sucediendo en Talamanca vimos, a propósito de races, un individuo con ojos chinos, pelo de indio y piel negra, verdadero zambrote de cruces y que fan buenos resultados, a ojos vistas, están dando.
Aquí, en el cuarto numero 60, vecinas nuestras, hay dos more.
nas que se instalaron desde hace dias. Generalmente conversan en un tono medio, ni muy alto, ni muy bajo. Una noche de éstas suvieron visitas cosa que sucede con frecuencia y las risas y comentarios del grupo parecian estremecer todo el hotel. Imaginábamos, mientras leia mos algún libraco, que en cada una de esas voluminosas criaturas se efectuaba un retorcimien.
to epiléptico cada vez que una de las risotadas salia a la superficie. Luego la risa se aba.
lanzaba por el pasillo, saltaba las paredes, corria de cama en cama, hasta llegar a los ventanales en busca desesperada de un poco de aire para morir en él. Mientras allá en el fondo de aquellos espiritus morenos, se engendraba la próxima inundeción de risa, que dando sal.
tos, despertando no sólo conciencias sino pensamientos sobre pocomias y otras yerbas, iba dendo tumbos hasta morir, como stis abultadas predecesoras, en el viento de la calle.
Terminada la conferencia ri.
sueña eufemismo para no decir danza estruendosa de a ri.
sotada la puerta de las dos morenas continuo abierta, tal como es costumbre. Desde ahí vigilan cada movimiento nuestro y desde ahí, de vez en cuando, nos saludan y nos preguntan: Oh, tuavia están aquí? Yo muchacha como se comprende, tiene toda clase de peque, fos, veces insignificantes pro.
blemas. Desde el reclamo de los paños hasta los frecuentes ena.
moramientos de que es objeto, sin que tales escaramuzas, grae cias a su pericia, terminen en algo serio. Pero sí debe andar con la paja tras la oreja pues crer que ya se Ir porque no vercorre graves riesgos cuando lle.
lo. Contestamos con unas fra.
ga a un cuarto en que el dont ses cortas y pasamos. Son ya las Juan que lo habita se imaging dos de edad madura y se nos que está ante la oportunidad antoja pensionadas o algo pare de su vida. Ella, buena, suma.
cido, que están pasando unos mente trabajadora y comprensi.
días en El Mercado.
va, sonrie ante tales manifesta.
Hoy, mientras la muchacha ciones y parece no darles im.
que arregla los cuartos, cambiaportancia.
ba el nuestro, ha arrimado la Entre estos tenorios hay al.
máquina de escribir, sobre una gunos morenos. Pero no tienen silla, a la puerta. Un moreno, mayor suerte que los otros. Pa.
inexplicablemente, al pasar fren san sin pena ni gloria, como sin te al cuarto ha empujado la pena ni gloria pasan los dias en puerta y la pobre Rosenda, la el almanaque de Rosita, la agra.
máquina de escribir, ha ido a dable muchacha que limpia y parar al suelo. Nosotros estaba tiende las camas en nuestro mos en la ventana que da a la hotel calle y no nos hemos dado cuen Mientras tanto el desfile de ta. El moreno, con gran tranqui morenos continúa. Bulliciosos.
lidad, pasó por nuestro lado y Amigos de los radios de transis.
nada nos dijo. La muchacha, a.
tores y del fútbol. Sonrientes.
sustada, nos cuenta del inci Andan detrás de alguna mercandente cía o de unas vacaciones. Pero Posiblemente quiso darle una vienen en bandadas, que forman broma a usté. le hemos con contraste con el San José de tes ado. Bueno, Rosenda no ha hace diez o quince años, en el sufrido ningún descalabro serio; cual casi no se veía una cara solamente ha perdido una tecla limonense ni para remedio. Es que gracias a la escoba aparece un sintoma, un buen sintoma, de rápidamente.
que cada dia nos conocemos meLa muchacha que limpia tiene jor los ticos; de que cada dia que sufrir bromas similares con nos estrechamos más para hagran frecuencia, cerle frente al destino común Es bastante joven 20 años a que nos espera. El Hotel El Mer.
lo sumo y trabaja arduamen cado es, a este respecto, una te todo el día, limpiando arriba verdadera mezcladora de razas.
de setenta cuartos. Como acá llega toda clase de viajeros, la. CONTINUA Paisajes de Tiquicia Torcuato don Ildefonso en Puntarenas Rincón costanero en la región del Atlántico.
Estampas del terruño Ayayay. Hombré, los usa un poquito largos, Ildefonso.
Siiiii, es que estos bajeros me los hicieron más laros que los otros. de veras se va a bañar? Cuidao se pasma. Me voy a bañar digamos y por eso me los esuy arrollando. En cuanto a pasmame, hombré, yo creo que no porque la otra vez que vine y me bañé en el mar iada me pasó. cuándo fue que vino. Pues. a ver, fue cuando tenia catorce años; ahora tengo cincuenta y cuatro. Hace cuarenta años. Ay María Santisima. dele Salida alentusiasmo Asi si se puede chiflar a caballo.
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