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9 LA REPUBLICA Domingo 80 de Noviembre de 1989 Mario Sancho y la historia polémica del Colegio de Cartago Por Roberto Murillo matismos. En una carta que en. lo mismo que dice don Ricardo via a Mario Sancho en 1912, del cuadro con el credo, puede transcrito en el opúsculo de és decirse de los que desean res.
te que recomendamos al lector, tringir y asfixiar la enseñanza El Doctor Ferrarz, dice. Lás en el servicio del desarrollo etima de tiempo y entendimiento conómico y de la promoción 80perdidos en la torpe noria del cial, creyendo que estos fines ciclismo pedagógico que llaman son mejores que la vida de las positivo y práctico! Si alguion jdeas, de los sentimientos estése salva de tal deporte y puede ticos y del conocimiento de si.
levantar cabeza, como usted, og Pienso esto, aunque creo en el pura y simplemente por excep valor de la enseñanza tecnoloción. Pero digame, si bien se gica creo que es indispensable mira. qué es lo práctico y po. pero no acepto de ninguna ma sitivo, la riqueza que pasa, o lo nera la concepción tecnomórfipermanente, siempre vivo, fecun ca de la totalidad de la educa.
do y alentador de las ideas in ción. Esto, que es una distinmortales. 26. ción de sentido común, es otra de las constantes de la mejor VECES los hombres del pro tradición del Colegio de Cartagreso pierden las perspectivas y go. Es un quijotismo que no olocurre entonces que sus medi. vida, al enderezar entuertos, el das, aparentemente osadas y ra servicio que prestan a la Repúdicales, en lo que condenan, se blica las armas y las letras.
vuelven contraproducentes y re tardatarias. Don Mauro Fernan LA POLEMICA viviente es dez, un liberal de formación in don Mario Sancho. Su combaglesa, por otra parte respecuo tividad es incluso amarga ya ha so de las ideas de los otros, re cia el fin de su vida, quizá porTró la Universidad de Santo To. que, como decía Nietzsche, los más. Había que cerrarla por no que mucho aman, muchos han sé que razones cientificas. pa despreciado. Desarraigado e ra darle una base suficiente de intimamente localista. como di enseñanza media, sin pensar en ce de el Láscaris, fue un solitaque, sin Universidad, no hay có rio por solidaridad con Cartago.
mo hacer profesores para ese Es uno de los que ha regresado tro nivel. Se dejó para luego dej histórico Movimiento hacia la reapertura de la Universidad, el oeste. a pesar de la indifey el pais tuvo después el catas rencia enorme de Cartago por Don Mario Sancho trófico descenso de su nivel inpreocupaciones como las suyas.
telectual y educativo que todos Parecía enfrentar un mito hemos sufrido, de una o de o. na realidad, con cierta magnítra manera. En este punto, la fica imprudencia, con hidalguía voz de don Valeriano Fernández La Historia se puede escribir nández Ferraz, junto con Zamy sin cálculos.
de muchas maneras, entre las Ferrarz, dej clásico, del hunia Entre los muchos aspectos de brana, e, educador de las gene nista, de espiritualista se hizo raciones liberales influyentes en su polémica contra esto y acuales podriamos subrayar las oir, aunque por desgracia, no pu guientes: la historia oficial de quello. está el de su posición el siglo XX El krausismo en do hacerse escuchar: defendia in frente a la democracia. Aunque los panegiricos, la historia real menor escala, y mayormente el tereses más hondos, de mayor de los conflictos y la historia positivismo y el liberalismo, vicse atrajo el mote de comunista, alcance, pero menos evidentes mistica de los ideales. Al cumcosa nada difích aquí aún en el nen a constituir el punto de par. en lo inmediato: Nadie ha deplirse un siglo de la apertura tida del pensamiento costarricen dia de hoy, era un aristocrata fendido en Costa Rica con tande nuestro Colegio de San Luis del espíritu, de temperamento se, mientras en otras partes que to ardor y fe en sus grandes Gonzaga no vamos a reiterar el más bien anarquista. De la ron más bien una revolución destinos la creación o restauragénero encomiastico, que cono contra la escolástica. Cualquiera poca en que era estudiante del ción, llámesela del modo que se Colegio dice: Yo, aún sin hacemos demasiado. Evocaremos, podria pensar que estas escuequiera, de la Universidad. El ber leido todavia a Platón y a más bien, la historia polémica Jas, el positivismo y el libera Doctor deseaba el restablecimien Nietzsche tenia del Colegio, ya que éste ha viya mis sospelismo, enalteciendo el valor de to de la Universidad como cenvido sus condictos y sus tensiochas de que la democracia, tal las ciencias empíricas, la sepa tro teórico de la Enseñanza en nes, a veces entre posiciones en como la viven los hombres, reración de la Iglesia y el Estado Costa Rica (Mario Sancho, El sulta al fin de cuentas algo coexplicito antagonismo de ideas, y el régimen republicano, ha Doctor Ferraz, 20. no es mo lo que es la justicia en opia veces entre una idea y una brían de presentarse iconoclas de extrañar, porque el Colegio nión del sofista griego rebatidor so. Ga y difusa resistencia. En tas, despectivas frente a los ya. de San Luis Gonzaga, a pesar estos enfrentamientos juega un de Sócrates: una grande y herlores permanentes de lo cláside tener un programa de liceo mosa tonteria. Memorias, papel importante un cierto qui co, con espíritu de campanario aunque qué programa hizo 61. jolismo, un sentido de utopía en materia histórica, oficiosas jas veces de Universidad con que por un reflejo nostálgico por los triunfos prácticos. igdon Valeriano, don Jorge Volio, Tal vez Mario Sancho pensaproyecta en el pasado sus idea. norantes de lo dejicado y de lo con Mario Sancho.
ba así porque veía que no hay les y que ve, tras la pobreza profundo. Nada de eso: aquel más política que la paideia, es inmediata del medio, una rique fue un positivismo inteligente y AL DOCTOR FERRAZ no le decir, la educación en un sentiza pagana y heráldica.
un efectivo liberalismo, por lo renovó el Municipio de Cartago MARIO SANCHO fue por mu do profundo y generoso. No el menos en el doctor Zambrana, su contrato como Director del adiestramiento para fines que en chos años profesor en el Cole que era, para usar la expresión Colegio. Poco después, vino la último análisis, no son más que gio de San Luis Gonzaga. De él con que el califica a Renan, un época de los jesuitas, hasta su medios. Véanse por ejemplo las dice don Abelardo Bonilla, en positivista idealista. En este expulsión en 1884. Siguió la di. críticas que hace a nuestros risu Historia y antologia de la sentido, el krausismo es ajan rección del Dr. don Tomás Mu cos y a su Incapacidad para com literatura costarricense, que es, plar, no tanto por el contendo fioz, y vino la polémica de este prender la importancia de la Oen este campo de ensayo, nues de su doctrina como por su sig con don Juan Fernández Fe bra social, señaladamente, de la tro más auténtico valor, por su nificación histórica: representa rraz, en que terció don Ricardo educación Están atacados de aguda y clara inteligencia, por una forma de espiritualismo que Jiménez, bachiller de la época un incurable provincialismo y de su cultura excepcional de huma se enfrenta a la vez, y por. krausista del Colegio. Fue una una falta de visión y simpatia nista y, ante todo, por su estilo, guales razones, al materialismo encendida polémica sobre la y de curiosidad intelectual gran sin duda el mejor de la prosa y al oscurantismo. Yo me arrice ducación laica y la educación des. En sus viajes no ven sino costarricense. 415, pri garia a decir que los clásicos religiosa. El cultivo del saber no lo externo, lo obvio, lo que com mera ed. Sus escritos están cartagineses, muy principalmen. debe apuntar a fines religiosos, place su temperamento comotruspasados por la indignación, te Mario Sancho, y sus seguido ni la investigación admite resul dón y vanidoso; lo que habla al franca y magnificamente expres res, se han visto y se verán en tados preestablecidos confesio espiritu se les pasa desapercibi.
sada, con que se resentia su a la obligación de abrir dos fren nales: tales van a ser las tesis do Hemos señalado ej mal y mor a los valores del espíritu y tes: uno frente a la resistencia pedagógicas del libro de don Ri nombrado el remedio educaa la justicia. Mario Sancho er anónima del modo de vida colo cardo, El Colegio de Cartago. ción (De una crisis económica carna ese qaljotismo que asume, nial y otro frente a los reforma Sostiene que, para Muñoz, des. y moral, en Rep. Americano, tosin contradicción, en unidad dores que, por miopía, no paran pués de la expusión de los je mo XXV, 1932, 333. disoluble, el amor por las cosas mientes en cualidades ni en ma suitas, el colegio sigue siendo, superiores y el compromiso de tices.
como para aquellos, Colegio de SI SE LEEN las Memorias de lucha en to inmediato. Podemos San Luis Gonzaga, y no, como Mario Sancho, si se miran Eus centrar en él nuestras conside PARTIENDO de una posición se decidió al expulsarlos Cole articulos en el Repertorio, se ve raciones sobre la incidencia de filosófica, don Valeriano se de. gio de Cartago. Dice. Por la historia de los ideales en la dica por vocación a los problea un educador que quiere hacer qué es objecionable y nociva la leer a sus discípulos y permitirde los conflictos, en torno al Co mas educativos. Krausista educación de los jes as? úni les forjarse una personalidad y legio de San Luis Gonzaga, te. pleno sentido de la palabra, camente porque para ellos la una posición crítica, todo en renendo en cuenta que las luchas fue sin embargo un independen ciencia y el arte dejan de ser lación con una indispensable sen en que esto se expresa desbor te. Racionalista en toda ocasión fines en sí mismos, descienden sibilidad estética. Tenia horror dan el terreno de la institucion cultor de los clásicos, con ese a ser medios en servicio de la de la arquitectura cartaginey se sitúan en los problemas del sentido religioso del panenteis religión. Encima de la silla del sa posterior al terremoto de.
hombre, de la politica y de la e mo originario, perdido en Giner profesor, y cualquiera que sea 1910! Recordaba y evocaba con ducación de los Ríos, centró su trabajo la cátedra, aparece el cuadro gran pluma las magnificas educativo en despertar la indi que contiene las proposiciones grandes en su sencillez igleUNO DE LOS MAESTROS de vidualidad de cada uno de sus del credo religioso (Ricardo Ji sias de Cartago de antes de esDario Sancho, profesor suyo en alumnos. Educador experto, re ménez, Colegio de Cartago, Ed. ta fecha. No podemos ser cultos el Colegio de San Luis, de los pudió tajantemente todas las pe Garcia Monge, s. Sabe y vivir, como dice Spendler, bamás recordados por el junto a dagogias fáciles del jugar y del mos que don Ricardo considerajo el signo de lo feo.
Antonio Zambrana, fue el D: no aprender: al hombre moder. ba que eran muy pocas las per. Si se trata de ver en el cendon Valeriano Fernández Fe no (al ideal de la humanidad sonas que podian vivir en la at tenario del colegio un hecho de Ti az. Este vino de España, don krausista) se entra por la con mósfera de un sentimiento relirosas secular, vano es este arde era catedrático, a servir la vivencia con los clásicos y por gioso auténtico. No era, en e tículo y todo lo del centenario.
dirección del Colegio y a ense el dominio de las ciencias. Edu fecto, contra ellas quienes habla Si no, podemos evocar uno de fiar en él. Pertencela a la es. cación sin instruccjón es una va que defender la libertad de es los últimos textos de las Memocucja krausista, que entonces no ciedad. Láscaris, Desarro piritu y de la inteligencia. Era rias de don Mario, referente a se encontraba en buenos térmi llo de las Ideas filosóficas en Cos contra las que condenan la re la enseñanza de colegio:.
nos con la intolerancia Oficial ta Rica, 207 Son deliciosos fexión o la observación por una Ili tampoco habla cambiado naen la Peninsula. Aqui vino a ier, los textos de don Valerian res simple fórmula de comodidad da. Ni nada Ibn a cambiar. Los junto con su hermano Juan Fer pecto a las pedagogias y las pragmateria, y espiritual. Pienso que maestros seguiriamos enseñando Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica las mismas cosas de un curriculum absurdamente recargado da asignaturas sin conexión ninguna, a veces, con el mundo moderno. Al maestro consciente de In escasa eficacia de su esfuerzo le cuesta gran trabajo no dejarse invadir del desaliento y no caer en la rutina a que se abandonan aquellos que toman su oficio de enseñar sin mayo.
res preocupaciones. Algunos hay a quienes no se les da nada convertirse en repetidores casi mecánicos de los mismos tópicos y de las mismas explicaciones que han venido dando año tras año (Memorias, 388. después pasa a hablar de los folletos. Ah! y aquí hemos dado con los más abominable de cuantas corrupciones dañan nuestra enseñanza, corruptela tan abomina ble y dañina que yo, puesto ya a hablar de estas cosas, no quie ro pasar por alto, así tenga que herir susceptibilidades e intereses: el uso de esos folletos se ha generalizado tanto debido a que ellos satisfacen a maravilla la tendencin memorista y la pereza mental que aqueja a jóvenes y a vlejos (Id. 389 90. DON VALERIANO, humanista y clásico, lega al colegio un espiritualismo liberal. La generación de don Ricardo combate el dogmatismo religioso porque ama sin restricciones la verdad y la belleza. Don Mario Sancho cree en una aristocracia del espíritu sin contradicción con la justicia social. Es ya todo un programa el que nos ofrece esta tradición de San Luis Gonzaga!
Pero no pensemos sólo en el pasado del colegio, ya que precisamente este pasado del decano de los liceos costarricenses es todo un reto para el futuro.
Creo asi que la Juventud univer sitaria cartaginesa, que los profesionales de Cartago, que sus autoridades, deben traducir en hechos su orgullo. No pueden mirar con indiferencia sus peligros.
El Colegio de San Luis Gonzaga debe llegar a ser un lico modelo, una especie de Colegio universitario. En medio de em.
pobrecimiento de nuestra ensenanza media, debe llegar a formular un plan piloto, en uso adecuado de su peculiar situación legal. Debe competir y contratar a los mejores profesores, no para recargarlos de horas más allá de los reglamentos, sino pa ra iniciar con ellos una nueva modalidad de pago: remuneración por investigación, por pre.
paración de cursos, por circujos de estudio, por seminarios, cosa que requiere al menos una licenciatura. Puede hacerse, y esi lo creſ cuando lo propuse en el seno de la Junta Admi.
nistrativa del Colegio, en el 6364.
SUGERI TAMBIEN en aquedla ocasión otra cosa que aquí rei tero: hacer, un siglo después, lo que empezó el Municipio de Car tago en 1869. Contratar a uno o dos profesores extranjeros de reconocida autoridad para iniciar una reforma en nada con traria al ordenamiento existente, pues que sólo consistiria en pedir más alto nivel y en exigir un alumnado capaz, disciplinado y estudioso Para hacer las anteriores peticiones, que podrían tener hoy un ambiente comprensivo que el de hace seis años, y para terminar estas líneas, no tengo más que reiterar la justificación que presenta don Ricardo Jimenez en su libro polémico: En el Colegio de Cartago hice mis primeros serios estudios (los de él más serios que los mios)
desde allí vi destacarse ante mi vista, por primera vez, los horizontes infinitos de la ciencia, y alll también, por primera vez, goce las inefables fruiciones que el arte vierte en nuestra alma.
Le soy deudor, pues, de la iniciación en aquellas únicas co.
sas que dan precio a la vida, y no es de extrañar, entonces, que mire con interés profundo, con piedad filial todas las viciBitudes del Colegio de Cartago, mi Alma Mater (Colegio de Cartago,
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