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Jueves 23 de Abril de 1970 LA REPUBLICA IDEAS COMENTARIOS ACTUALIDAD Coordinador: Luis Burstin El Doctor Crombie por Graham Greene Una desafortunada circunstancia de mi vida me ha traido el recuerdo de cierto doctor Crombie y de las conversaciones que soliamos tener durante ml juventud. Habia sido médico de la escuela hasta que la excentricidad de sus ideas se hizo de masiado conocida. Cuando dejo de atender a los nifios de la escuela, sus pacientes se redujeron muy pronto a unos cuantos viejos, casi tan excéntricos como él.
El doctor Crombie vivia solo, a media milla de la escuela, en una villa de ladrillos rojos en King Road. Tenia una pequeña renta personal, ya que al fin su trabajo se redujo a escribir articulos. Crombie hablaba con sinceridad, y cuando yo era joven me parecia bastante convincente. Nuestra escuela, que habla empezado como escuela de gramática durante el reinado de Enrique VIII, se había abier to paso durante el siglo XX, hasta el Anuario de Escuelas Secundarias.
Había muchos alumnos externos. entre los cuales me contaba porque Bankstead estaba a sólo una hora de tren de Londres, y en los días del viejo London Midland Scottish Railway habia trenes frecuentes y rápidos para los abonados. En una escuela para pupilos, donde los alumnos permanecieran aislados durante meses como prisioneros en Dortmoor, las ideas del doctor Crombie habrian cundido con menos celeridad: cuando los niños regresaban a su casa para las vacacio nes, ya habrían olvidado los detalles curiosos, y sus padres, esparcidos por toda Inglaterra y sin contacto mutuo, habrian sido incapaces de reunirse paverificar algunas historias in so iras.
En Bankstead era diferente; allí los padres llevaban una vida de comunidad y prestaban oidos a los rumores. Sin embargo, aun allt los conceptos del doctor Crombie prevalecieron durante cierto tiempo. El director era un hombre progresista y dispuso, con el consentimiento de los padres, que cuan do los niños aprobaran el curSo inferior el doctor Crombie se dirigiria a ellos, en grupos re ducidos, para explicarles los problemas de la higiene personal y los peligros que los acechaban. Tengo sólo un vago recuerdo de esa ocasión; habia nifios que reſan por lo bajo, otros que se ruborizaban, otros miraban el suelo como si se les hu biera caido algo. Pero recuerdo nitidamente el habla llana y explicita del doctor Crombie, con sus melancólicos bigotes que permanecían rubios de ricotina, mucho después de que su cabeza encaneciera y sus anteojos con montura de oro (esos anteojos, como las pipas, empre me producen la impresón de una rectitud que nunca alcanzaré. Entendí muy poco de lo que dijo, pero recuerdo que después pregunté a s padres que significaba jugar a solas. Como era hijo único, estaha acostumbrado a jugar a solas. Por ejemplo, en el caso de mi Juego de ferrocarril, era sucesivamente conductor, señalero y jefe de estación, y no tenia necesidad de ningún asistente. Mi madre dijo que habiase olvidado de hablar con la cocinera y salió del cuarto E! doctor Crombie dice que produce cancer informé a mi padre.
Cáncer? exclamo mi padie. Eths seguro de que no habrá dicho locura?
Era la época de la locura: la pérdida de vitalidad ocasionaba postración nerviosa y la postración nerviosa se convertia en melancolia y, al fin, en locura. Por algunos motivos se decia que tales efectos se produelan antes del matrimonio, y no después. Do cancer. Dijo que es una enfermedad incurable. Qué extraño. observó mi padre Me tranquilird en cuanto mi juego de ferrocarril, y la teoria del doctor Cromble se me fue de la cabeza durante algunos años. No creo que ml padre la haya mencionado a nadie, salvo a mi madre y sólo como una broma. El cáncer era un recurso tan bueno como la locura para amedrentar durante la pubertad: el porcentaje de deshonestidad es muy alto entre los padres; aunque ya no creían en la amenaza de la locura, se servian de ella como un ardid y solo años después llegaron a la conclusión de que el doctor Crombie era un hombre estrictamente honesto. Para entonces yo había salido, de la escuela secundaria y no habla ingresado aún en la universidad. El doctor Crombie tenia el pelo totalmente blanco, aunque su bigote permanecía rubio.
Nos habíamos hecho muy buenos amigos, porque a los dos nos gustaba mirar los trenes y a veces, en algún día de verano, nos íbamos de picnic al verde monticulo de Bankstead Castle, desde el cual mirábamos los rie les y, más allá, el canal con las lanchas de colores brillantes, arrastradas por caballos en dirección a Birmingham. Tomábamos cerveza de jengibre en botellas de barro y comíamos sándwiches de jamón, mientras el doctor Crombie estudiaba el Bradshaw. Esas tardes serán siempre para ml la imagen de la inocencia.
Pero ahora recuerdo que algo perturbó la paz de una tarde.
Un inmenso tren de carga con vagones para carbón pasó ante nosotros. Conté sesenta y tres, cifra que se aproximó a la máxima registrada, pero cuando le pedí que me la confirmara, el doctor Crombie se habia olvidado, inexplicablemen te, de contar los vagones. Le ocurre algo. pregunté. En la escuela me han pedido que renuncie. dijo, quitándose los anteojos con montura de oro para limpiarlos. Dios santo! Por qué. Los secretos del consultorio, querido muchacho, son unilaterales. El paciente, a diferencia del médico, tiene libertad para decirlo todo.
Una semana después, supe algo de lo ocurrido. El cuento ha bia cundido rápidamente de padre a padre, porque no era algo que sólo tuviera que ver con los niños, sino con todos. Quizá hasta hubiera cierto temor en las murmuraciones: el temor de que el doctor Crombie tuviera razón. Increible pensamiento!
Un muchacho que yo conocía, un poco menor que yo, llamado Fred, Wright, que aún estaba en el sexto curso, habla consultado al doctor Crombie a causa de un dolor en los testiculos. Había tenido su primera experiencia con una mujer de Leicester Square, mientras esperaba su tren siempre había momentos libres en aquellos felices dias de companias ferroviarias rivales y se había armado de coraje para visitar al doctor Crombie. Temia haber pescado lo que se llama una enfermedad social.
El doctor Crombie lo tranquilizó: sólo tenla acidez, debía evitar los tomates. Pero el doctor Crombie no se detuvo alli, siguió aconsejándolo innecesariamente y sin ambages, como nos habla prevenido a todos a los trece años.
Fred Wright no debía sentirSe avergonzado. Todos podemos tener acidez. Por eso no vaci16 en contar a sus padres el consejo que el doctor Crombie le habia dado. Esa tarde, cuando regresé a mi casa y pregunté a mis padres, descubri que el cuento ya había llegado hasta ellos, como hasta las autoridades de la escuela. Cada padre habia hablado con cada padre, y después cada hijo había sido interrogado.
Una cosa era decir que la masturbac provoca el cáncer (de alguna manera habia que frenarla. Pero ¿qué derecho tenia el doctor Crombie a decir qune las relaciones sexunles prolongadas producen cancer, sobre todo dentro de un matrimonio legitimo, reconocido por la Iglesia y el Estado?
Fue una desdichada coincidencia el hecho de que el muy viril padre de Fred, que no había llegado a conocerlo, ya hubiera caído victima de la terrible enfermedad. Yo mismo me senti algo perturbado. Sentía mucho afecto y confianza por el doctor Crombie. Nunca había vuel to a jugar con los trenes a solas, después de los trece años, con el mismo placer que sentia antes de su conversación higiénica. lo peor era que me habia enamorado desesperadamente de una muchacha de Castle Street que, como se decia entonces, se habia cortado la melena. Cuando volví a salir con el doctor Crombie para mirar los trenes, lo ataqué.
timidamente. Aún habia palabras que no me gustaba emplear con mis mayores. De veras dijo usted a Fred Wright que. el matrimonio.
produce cáncer No el matrimonio en si, mu chacho. Cualquier forma de congreso sexual. Congreso? Era la primera vez que ola esa palabra usada de ese modo. Pensé en el Congreso de Viena. El contacto sexual. dijo el doctor Crombie con aspereza Pensé que ya te lo había explicado cuando tenía trece años. Crei que usted hablaba de jugar a solas con trenes. dije. Qué quieres decir con eso de jugar con trenes. preguntó estupefacto, mientras un tren rápido de pasajeros pasaba por la estación Bankstead, dejando una gran estela de vapor a cada lado de la plataforma No El expreso de Newcastle de las 45 dijo el doctor Crombie. Tiene un retraso de un minuto y cuarto. Tres cuartos de minuto dije yo.
No había modo de poner nues tros relojes a la par Era antes de la época de la radio. Estoy adelantado. dijo el doctor Crombie. y espero sufrir las consecuencias. Lo raro es que la gente se haya dado cuenta sólo ahorn. He hablado sobre el tema del cáncer durante años. Nadie advirtió que usted se referia al matrimonio. dije. Siempre se empieza por el principio. En la época de nuestras conversaciones higiénicas, ringuno de ustedes tenia edad para casarse. Pero las mujeres virgenes también mueren de cancer. La definición corriente de virgen. dijo el doctor Crombie consultando su reloj mientras un tren de carga pasaba en dirección a Bletchley un himen intacto. Una dama puede mantener prolongadas relaciones sexuales consigo misma o con otra persona sin dañar su doncellez.
Senti curiosidad ante el nuevo mundo que se me descubria. Quiere usted decir que las muchachas también juegan a solas. Desde luego. Pero es raro que los jóvenes mueran de cáncer, no es cierto. Pueden echar las bases con sus excesos. De eso queria sila varlos a todos ustedes. los santos. habrá alguno que haya muerto de cancer. No sé mucho sobre santos.
Me aventuraria a afirmar que el porcentaje de muertes por cáncer es muy pequeño entre ellos, pero nunca he enseñado que el congreso sexual es la única causa de cáncer: sólo que es la más frecuente. Pero no todas las personas casadas mueren de eso. Querido muchacho, te sorprendería saber que muchas per sonas casadas apenas hacen el amor. Un estallido de entusiasmo y después un largo retiro, En estos casos, el peligro es necesariamente menor. Cuanto más se quiere, tan to mayor es el peligro. Me temo que esa verdad se aplica a más peligros que el del cáncer. Yo estaba demasiado enamorado para convencerme få cilmente, pero debo admitir que las respuestas del doctor Crombie era rápidas. Cuando hi ce una observación acerca de estadísticas, me cerró en seguida esa via de esperanza. Si quieren estadísticas, las tendrán. En el pasado supusieron muchas causas y basaron sus suposiciones en estadisticas Cudosas y discutibles. La harina blanca, por ejemplo. No me sorprenderá que un dia sospechen de este inocente solaz mio. Agitó su cigarrillo en dirección del Gran Junction Caral. Pero ¿pueden negar que, estadisticamente, mi solución supera a todas las demás? Casi un ciento por ciento de los que mueren de cancer han practicado las relaciones sexuales. Era un argumento imposible de refutar y me man tuve en silencio durante unos momentos. Al fin le pregunte. usted. no tiene miedo. Sabes que vivo solo. Soy de los pocos que no han tenido grandes tentaciones, en ese sen tido. Si todos nosotros siguiéramos su consejo. dije lúgubremente. el mundo dejaria de existir. Te refieres a la especie humana. La fecundación de las flo res parece no producir malos efectos secundarios. Entonces los hombres han sido creados para morir. No creo en el Dios del Génesis, muchacho. Creo que los procesos de la evolución haceu que un animal se exting, cuando se desvia, Quizá el hombre seguirá la misma suerte que los dinosaurios.
Consultó su reloj. Está ocurriendo algo totalmente anormal Son casi las 10 y ni siquiera han puesto las señales para el tren de las cuatro desde Bletchley. Si, puedes verifier la hora, pero esta tardanza no puede explicarse por una diferencia de nuestros relojes, Hasta hoy he olvidado por que estaba tan retrasado el tren de las cuatro. Hasta habia olvidado el Dr. Crombie y nuestra conversación. El doctor Crombie sobrevivió unos dos sin ejercer su profesión y al fin murió tranquilamente da neumonía, consecuencia de una gripe.
Me casé cuatro veces, tan poco habla tenido en cuenta consejo del doctor Cromb e, So.
Io hoy he recordado su teoria cuando mi especialist me reve16, con gravedad y estela exageradas, que tengo un cancer en los pulmones. Mis desso Sexules ahora que he pasado los sesenta, empiezan a disminuir y estoy resignado a hundirme en los sombras con los dinosaurios. Desde luego, los médicos atribuyen mi enfermedad al exceso de cigarrillos. Sin embargo, me diverte creer, con el doctor Crumble, que ha sido provocada por excesos de incole más agradable LEOSINOTOS AAAY!
ME ESTAN SALIENDO ESPINILLAS ROJAS!
CANTA MO KLARAS Kokin Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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