Guardar

CAMPO PAGADO SIN RESOLVERSE SOLICITUDES DE ADECUACION ALGODONEROS Abril 27, 1970.
Sr. René Sánchez Borbón Sub Gerente Banco de Costa Rica Presente Estimado señor: misión a las 18 horas y 45 minutos del de julio de 1959) que los algodoneros damnificodos a quienes quería proteger el Estado, hasta fines de marzo de 1969 debían a las empresas particulares más o menos la suma de 500. 000, 00 y a los Bancos 4. 136. 000. 00.
La última cifra con posterioridad se redujo en algo, con las liquidaciones del precio del algo.
dón que vinieron a dejar todavia algunos saldos en favor de los algodoneros.
Tampoco vale la cita que hace el Banco de Costa Rica de que algunos solicitantes de adecuación disponen de garantías reales para amparar su gestión, pero que no obstante eso, quieren hacer uso únicamente del aval del Estado, por cuanto el Banco de Costa Rica desde un principio en que se dio cuenta de la irregularidad, debió rechazarla con prontitud, en vez otra ver, de ser negligente con su silencio dejando transcurrir cinco meses sin resolver nada.
Otra vez debo salir a la prensa, ahora para comentar la carta del Banco de Costa Rica del 24 del corriente que salió publicada en los periódicos del 25, y darle unos datos más a la opinión pública que el Banco desea que juzgue, permitiéndome insinuarlo que no sea la opinión pública del pueblo guanacasteco, que por desgracia, por los acontecimientos que ha sufrido durante los últimos años, ya está en una condición casi de solo sentir, sin poder entender la razón de trámites y más trámites y la gran ayuda que le ha brindado el Banco do Costa Rica como lo afirma su carta si por otra parte se enfrenta a la realidad que la Institución aún no ha resuelto ni una sola de las casi treinta solicitudes de adecuación que se le han ido formulando desde el mes de setiembre do 1969.
Los algodoneros damnificados recibieron la Ley 4356 del 29 de julio del mismo año como una verdadera panacea a sus formentos, y les ha costado también entender que se esté transformando en una burla legal sólo por el tema de la desconfianza bancaria que tan fácil es repartir a diestra y siniestra y que ton bien se deduce de la carta de usted.
Para información del público en general, ahora que el Banco está llegando al meollo del caso, al decir entre líneas que no cree en ninguno de los expedientes que tiene a su estudio, es muy honroso para la Asociación que represento, asegurar bajo su responsabilidad y buenas pruebas hay de ello, que el Articulo Sexto de aquella Ley 4356, lo pensaron sus miembros, lo redactaron y lo presentaron a los señores Diputados de la Asamblea Legislativa, como la mejor prueba de la buena fe que los inspira a todos. Así lo vieron los señores Diputados y los funcionarios del Banco Central que intervinieron en la discusión del proyecto, quedando muy satisfechos de su redacción. Esa circunstancia que hoy respalda a la Asociación Costarricense de Algodoneros, le permite rechazarle al Banco de Costa Rica el insulto que quiere hacerle a nuestros asociados cuando les recuerda la buena fe que previó la Ley.
Si entre todos los casos de adecuación que recibió el Banco hubiere alguno especifico solido de la honestidad que la Asociación Costa.
rricense de Algodoneros fue la primera que exigió a sus miembros, el deber del Banco de Costa Rica era decirlo asi pero con oportunidad, en vez de seguir la politica del silencio y venir hoy a enlodarlos a todos con sus dudas, y en vez de estar resolviendo hasta el mes de marzo de 1970 dirigirse al Servicio Meteorológico con preguntes de dónde cayeron cenizas del Volcán Arenal.
Respetuosamente le informo a la opinión pública y no al Banco de Costa Rica porque fue el primero en saberlo, que casi la totalidad de los casos de adecuación de los damnificados que fue recibiendo a partir de setiembre de 1969, desde hace mucho ya tienen su trámite cumplido y, en su mayor parte, como le consta al señor Gerente del Banco de Costa Rica de la Sucursal de Liberia, por la colaboración que brindó esta Asociación al obrirle un expediente a cada algodonero y al dedicar sus esfuerzos a asesorar y a servir de medio en la recopilación de las pruebas que exige la Ley aportar, tal como apenas ahora se le ocurre pensarlo al Banco de Costa Rica, sin estar por lo visto tampoco informada su Junta Directiva que aquel anhelo se plió cabalidad. sabiendas el Banco de Costa Rica que en un cruce de correspondencia pública no se pue.
de hacer un análisis serio de las cifras de los casi treinta casos de damnificados del algodón que tiene a su estudio a partir del mes de sefiembre de 1969 sin hober resuelto a estas horas ni uno de ellos, ni haber pedido ningún dato adicional a los interesados con malicia Institucional que nunca debió ser arma suya, en su carta hace una rápida relación de cuatro casos que posiblemente son los que más desproporción tengan entre las deudas que quedaron en favor de los bancos y las deudas con las casas particulares. Llegando hasta el ridiculo, pero que de antemano bien sabe que es el que más daño le hace a mi representada, de citar al alaodonero que entre su adecuación agreab 600. 000. 00 para otras actividades y pidió un plazo de 35 años para el pago con de gra.
cia. Esas cifras que el Banco sabe que buen motivo le da para rechazarlas la Ley Algodorera NO 4356, a cualquier lector lo asombran tendiendo a desviar el veredicto de la oninión nublica al que el Banco de Costa Rica debió apelar, pero sólo con buenas cuentas y razones y no con argucias que confunden.
Los demás casos que menciona el Banco e Inclusive el último en cuanto no se refiere a los adicionales que pretende, debemos recordarle, y valga como información también al núblico, que la desoroporción que en ellos anore.
ce entre las deudas de los algodoneros con los bancos y con las casas comerciales es perfet tamente lógica, puesto que el precio de las cosechas de algodón que apenas se lorraron recouer durante los dos años que cubrió la refe.
rida Ley, se abonó a los Bancos casi en su totalidad, sin alcanzar nada en favor de las ca.
sas comerciales. La atención de esas deudas por cierto que también se cumolió a través de esta Asociación que se convirtió en tesorera de los Bancos.
En esa forma, los créditos de quienes suministraron a los algodoneros fungicidas, yerbicidas, fertilizantes, servicios de fumigación aérea, maquinarias y tantos otros, quedaron sin disminuirse, por no alcanzar los requiticos resultados económicos ante la destrucción de los algodonales que llevaron a cabo las condicio.
nes atmosféricas desfavorables y las cenizas del Volcán Arenal. Sólo los Bancos si se hicieron primer y buen pago, en virtud de las caracteristicas de nuestro crédito institucional, que los asegura a ellos, dejando al amparo de los ciolos los créditos de las casas suplidoras de tículos y servicios que financian la economía de los agricultores costarricenses, quizá en wa tanto igual al de los propios bancos: En el trámite del proyecto de la Ley 4356, el señor Gerente del Banco Central infor.
mó a los miembros de la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Legislativa (ver Acta de la Sesión Extraordinaria celebrada por la CoEs cierto que dentro del marco de la Ley Nº 4356, los Bancos deben de verificar una serie de circunstancias, las que enuncia su carta.
Pero dentro del prurito y el tenor institucional de que ella hace gala, no cree usted que ante la angustia de tantos damnificados y ante el imperativo de una Ley, ya el Banco de Costa Rica muy bien pudo agotar en tantos meses el trámite de aquellas condiciones? Cómo van a poderse explicar los algodoneros damnificados que no se haya podido cerrar ni un solo caso en el Banco de Costa Rica?
No obstante tener motivos sobrados para creer que la actitud del Banco de Costa Rica era contraria y de enojo a los conceptos del Poder Legislativo que sancionó el Poder Ejecutivo al brindarle a los damnificados del algodón la Ley 4356, que en su mayoria sólo ha sido motivo de burla, como único aliento y tan débil como se puede entender, queda el último párrafo de su carta, donde por lo menos el Banco de Cos.
ta Rica asegura que resolverá en la medida en que puedan enmarcarse dentro de las disposiciones legales y reglamentarias aplicables, las solicitudes de adecuación y crédito adicionales que se le han presentado.
Sepan todos que eso es lo único que se desea sin haber pretendido ni por un momento más de lo que se pidió y se obtuvo de los Po.
deres Legislativo y Ejecutivo de la República, Ojalá que las definiciones del Banco de Costa Rica de por si yo muy tardias, lleguen anfes de que el enfermo sea cadáver. Si han de ser en algo favorables, que lleguen cuando aún sir.
van para algo en vez de encontrarse que el transcurso de tantos meses sin respuesta alguna, fue el complemento de las condiciones atmosféricas desfavorables y de las erupciones del Volcán Arenal logrando entre los tres sem.
brar la miseria en miles de hogares del Guana.
caste y Puntarenas, en vez de la semilla que llena el surco y que emerge de la tierra fertil en fallo agradecido con las fuerzas que lo so.
portaron y le dieron la oportunidad de rendir su tributo a la naturaleza, Atentamente, HERNAN RODRIGUEZ ARCE Presidente ASOCIACION COSTARRICENSE ALGODONERA Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    Notas

    Este documento no posee notas.