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CANTO a las madres de Los milicianos muertos Canción de la Mujer Estrella ¡No han muertos Están en medio de la pólvora, de pie, como mechas ardiendo!
Sus sombras puras se han unido en la pradera de color de cobre como una cortina de viento blindado, como una barrera de color de furia, como el mismo invisible pecho del cielo. Madres. Ellos están en pie en el trigo, altos como el profundo mediodia, dominando las grandes llanures!
MI ESPOSA (Para mi esposa doña Luisa de Jiménez en el día de su onomástico. Es novia, esposa, inseparable amiga y haz de esplendores sobre mi destino recodo de ternura en el camino por donde arrastro mi letal fatiga.
Como una fronda de álamos prodiga fresca sombra a mi cuerpo peregrino.
Es pan espiritual, sabroso vino que las angustias de mi sed mitiga.
Nadie como ella me enseñó el sendero donde en luz el espíritu se baña. aunque algún día con su vil acero la humanidad mi corazón taladre no temblaré, porque ella me acompaña con un amor que sólo hallé en mi madre.
Arquímedes JIMENEZ San José, 21 de junio de 1937.
Son una campanada de voz negra que a través de los cuerpos de acero asesinado repicam la victoria ¡Hermanas como el polvo caído, corazones quebrantados, tened fe en vuestros muertos!
No sólo son raíces bajo las piedras teñidas de sangre, no sólo sus pobres huesos derribados definitivamente trabajan en la tierra, sino que aún sus bocas muerden pólvora seca y atacan como océanos de hierro, y aun sus puños levantados contradicen la muerte.
Poemario de Julia GALVEZ MOLINA Pasas sobre mi corazón, mujer estrella, mensajera de luz y lejania dejando un rastro de cocuyos de oro en mis sentimentales terciopelos.
En una noche de desolaciones de estelar alegria rayas mi alma; tus ojos caen en la sombra como chispas de una celeste joyería igual que los carbunclos centellantes de la fragua de Dios cuando hace estrellas.
Temblor de luces en el mar nocturno, radiotelefonía de tus ojos que anuncian el navío bucanero que toma al abordaje corazones.
Negros tus ojos son como la negra bandera del romántico pirata; en tus ojos nos miran los alfanjes que fueron los espejos de la muerte; y hay fuego de San Telmo sobre el claro velamen de tus besos y sonrisas.
La mirada lustral de tus pupilas es una catarata de reflejos cayendo en el estuario del ensueño; brillan como las lámparas votivas iluminando el sueño del amor dormido en la floresta de tu espíritu.
Cuando surgiste tú, mujer estrella, hubo una emigración de mariposas al país de diamante de tus ojos.
Cuenta la llama que en tus ojos arde leyendas de Ural y de Golconda; del Rajah fabuloso en cuyas gemas brilla menos la luz que en tus pupilas; de un judío joyero de Amsterdam que la vista perdió bajo tus ojos; y de una vez, allá en la Hungría ilusa en que lloraron zingaros violines por la tu gracia de gitana errante, y era tu corazón como un pandero batiendo el cascabel de tus pupilas.
Beduina de los cielos que te fugas con el rosa chalchaf de los celajes Pasas sobre mi corazón, mujer estrella, rielando lentejuelas en el alma un rocio de luz en mis parterres por magia del verso taumaturgo tus ojos no se van, quedan conmigo: son meteoros sonámbulos que engasto en el esmalte azul de mi poema.
Humberto HERNANDEZ COBOS QUE HARE. Qué haré, sombra, cuando entre las rosas no enrede mi espera. Qué haré, sombra, con mi alma muerta, hecha una ternura de estrellita baja!
Porque de tantos cuerpos una vida invencible se levanta. Madres, banderas, hijos!
Un solo cuerpo vivo como la vida. un rostro de ojos rotos vigila las tinieblas con una espada hinchada de esperanzas terrestres!
Adilio GUTIERREZ INSTANTE Dejad vuestros mantos de luto, juntad todas vuestras lágrimas hasta hacerlas metales: que allí golpeamos de día y de noche, ahí pateamos de día y de noche, allí escupimos de día y de noche hasta que caigan las puertas del odio!
En la soledad del aire quedó el silencio tensado.
como un niño milagioso con cara de luna antigua. de las raices hondas brotó an enjambre de anhelos.
En qué horizonte se pierden húmedos de humo blanco?
Yo no me olvido de vuestras desgracias, conozco vuestros hijos.
y si estoy orgulloso de sus muertes estoy también orguloso de sus vidas.
TE BUSQUE.
En la soledad del aire quedó el silencio pensando, y el reloj muerto de sombras mentia en horas de infinito.
Su risas relampagueaban en los sordos talleres, sus pasos en el Metro sonaban a mi lado cada día, y junto a las naranjas de Levante, a las redes del sur, junto a la tinta de las imprenta, sobre el cemento de las (arquitecturas, he visto llamear sus corazones de fuego y energías.
Adilio GUTIERREZ Te busqué en la hora frágil de mi alma, te busqué, angustiado, por el ansia blanca de todo el camino.
Tú andabas lejana, con tu collarcillo de rocío de yerba, y tus notas frescas de malva silvestre.
Yo me fui temblando; temblando de goce, temblando pena; y tenía toda mi cara muy llena, muy llena de lágrimas.
UN como en vuestros corazones, madres, hay en mi corazón tanto luto y tamta muerte que parece una selva mojada por la sangre que, mató sus sonrisas, y entran en él rabiosas nieblas del desvelo con la desgarradora soledad de los días.
ESTAMPA ¡Qué alto que viene el río, con sus nostalgias de paz!
Rueda, rodando, la rueda, la rueda del caserío en las estampas del río. Qué alto que viene el río con sus nostalgias de paz!
Adilio GUTIERREZ Al Adilio GUTIERREZ Pero más que la maldición a las hienas sedientas, al (estertor bestial que aúlla desde el Africa sus patentes inmundas, más que la cólera, más que el desprecio más que (el llamto madres atravesadas por la angustia y la muerte, mirad el corazón del noble día que nace, y sabed que vuestros muertos sonrien desde la tierra levantando los puños sobre el trigo.
nod y nut esti ti de nía das to, la MUSA FEMENINA REUMATISMO DONDE TU ME LLEVES soll neg (Anónimo. Se publicó inicialmente en la revista Mono Azul. de Madrid, reproduciéndolo la prensa do América Por Esperanza ZAMBRANO SE ES ALSAMO SAN BOSCO E ME ROZABA TU PIEL CAT ¿A qué saber si vienes de países lejanos y si alli quema el viento o soplan nieblas grises? dónde tú me lleves, mi planta irá confiada; de tu nombre y tu patria no quiero saber nada.
No quiero saber nada. Mi nuevo misticismo adora ya tus dioses con rojo fanatismo, y arderá ante tus templos como una hoguera viva, o como taciturna llama meditativa. COURS CONTRA LOS TOLORE Qu ed ge сі: gi br qu DE RODAS Me rozaba tu piel tu piel de pétalo turbio, y sentía en mi vida como una sonoridad.
Un día, arrodillado en el llano azul de tus ojos tristes, me sentí nostálgico, como una ave prisionera en un cielo de arena. VAPORIZANTE ¡Llévame a donde vayas, pálido aventurero!
Yo labraré tus tierras o haré brillar tu acero, y entonando canciones entibiaré tu hastío, en las tardes de lluvia y en las noches de frío. con se tach ser sa Dolores musculares, torcedu.
ras, golpes, lumbago, ciática, neuralgias. Cúrese con el ma.
ravilloso Bálsamo SAN BOSCO re la le lid cap can Y sin sonrisas abiertas me fui tras mis soledades. Qué importa de tu lengua el ritmo, si me nombras, y que sea tu vida cual la noche, de sombras. He de amarte lo mismo, rey o pobre proscrito, en las hoscas montañas o en el mar infinito.
se 75 LA CAJA Adilio GUTIERREZ ate de ció PAGINA CUATRO Este docursito es propiedad de la Biblioteca racional. HORA isteria Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura LUNESstak2 DE JULIO DE 1937
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