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LA REPUBLICA Jueves de Febrero de 1971 IDEAS COMENTARIOS ACTUALIDAD Coordinador: Luis Burstin Catequesis del Papa en la su.
alencia general del miércoles de octubre Un problema fundamenta, para el hombre moderna: los cri terios del orden moral y la Dorma Práctica de acción.
El orden moral cristiano El cristiana es un hombre que actas en conformidad con la doctrina de Cristo y que tiene do parto del Señor fuerza y cracia para realizar su vocaci6n.
LA LEY DE CRISTO ES EL AMOR El hombre de hoy quiere una moral moderna, desen Ideas Rencillas, fórmulas claras, al mareen de la casolstica del juridicismo. El Concilio ha pedido que se perfeccionen los estudins de la teologia mo ral ser suyo, que tiene un estilo propio, y un proyecto de vida y, además, si es verdaderamente fiel a su vocación cristiana, tiene también la fuerza y la gracia para realizarlo.
El Concilio. porque todavía nos referimos a esta gran enseñanza que la Iglesia, providen cialmente, ha ofrecido a nues.
tro tiempo nos invita a esta restauración del obrar humano: el orden moral cristiano (cfr, Inter mirifica 6; Gaudium et Spes 87; etc. Deberiamos examinar si esta actitud está justificada por razonables aperturas al carácter moderno; si no contradice las normas intangibles; si produce efectos buenos: por los frutos los conoceréis. enseña Jesús (Mt 7, 20. es decir, si no anuja la noción del bien y del mal; y si no quita a la personalidad humana el vigor del propio dominio del respeto a los demás, de la debida medida en la convivencia social; y después, no se olvide un criterio fundamen taj del progreso, que no consiste siempre en la supresión de las normas operativas, sino más bien en el descubrimiento de nuevas normas, de cuya observancia deriva un auténtico pro greso, una perfección humana como son las normas que favorecen la justicia social o las que impiden ciertas degeneraciones morales, como la guerra, la poligamia, la violación de la palabra dada o de los tratados, etc.
La licitud puede degenerar en licencia Otra simplificación es la que sostiene que la norma de la acción debe sacarse sólo de la situación. Habréis oído hablar de eso. Las circunstancias, es decir, la situación, son ciertamente un elemento que pone condiciones al acto humano; pero éste no puede prescindir de normas morales superiores y obje.
tivas que la situación dice si son y cómo aplicables al caso concreto. Limitar el juicio rector de la acción a la situación puede significar la justificación del oportunismo, de la incoherencia de la vileza; adiós carác ter, adiós heroismo, adiós, en ultima instancia, a la auténtica ley moral La existencia del hombre no puede olvidar su esencia (cfr.
la Instrucción del Santo Oficio del de febrero de 1956. AAS 141 145, alocución de Pio XII.
18 de abril de 1952. Discorsi XIV 69 hay que de.
cir además que la conciencia a la cual apela en último térml no la morat de situación por si sola, sin la iluminación da principios trascendentes y sin la guia de un magisterio competente, no puede ser árbitro Infalible de la moralidad de la acción; es un ojo que tiene necesidad de luz.
Podriamos continuar Pero preferimos concluir con una res puesta consoladora al deseo cier tamente legitimo, de encontrar una sintesis simplificadora y comprehensiva de toda la ley mo ral: es la respuesta dada por Cristo mismo a quien le pregun taba cuál era el primero y más alto mandamiento de toda la ley divina expresada en la ley mosaica y prolongada en todo el formalismo legal de aque tiem po. Conocemos esta respuesta que resume en un doble mandamiento toda la ley y los profetas. uno, diriamos ho ver.
tical, y fuente del segundo; otro horizontal. Es decir: ama a Dios, ama al prójimo (Mt. 22, 36 ss. He aqui la sintesis, con todas sus implicaciones; he aqui el Evangelio y la vida: Haz esto y vivirás (Lc 10, 28. concluiremos con Jesús.
Recibid nuestra bendición apostólica.
LA MENTALIDAD DEL HOMBRE MODERNO FRENTE LA MORAL Hoy tenemos necesidad de re.
flexionar sobre los problemas morales y do remontarnos los principios para tener convicclones seguras. En el campo de la moral 50 una tendencia generalt la de simplificar; pero esta sim plificación o resuelve a veces en matilaciones de orden moral Un embajador, buen burgués Cristo nos ha dado una siotesis sencilla que abarca to.
da la ley moral: el mandamiento del amor en sentido vertical: hacia Dios; y en Bentido horizontal: hacia el prójimo.
La fórmula es sencilla, pe o la realidad a la que he refiere es muy compleja. Implica una cantidad de elementos que forman parte del designio orgánlco de la verdad sobre Dios, 50bre el hombre, sobre la revelación y la historia de la salyación; y muy particularmente, sobre la existencia de una obli gación moral, de una responsabilidad, de un deber, que compromete toda la vida; sobre la ley y la autoridad que la interpreta y la promulga, sobre la libertad y la conciencia, 80bre la ley natural, sobre la gra cia y el pecado, sobre la virtud, el mérito y la sanción, etc.
SI así es, en efecto, la primera impresión resulta desalentadora: concepción demasiado complicada la de la moral cristiana!
Es todo un sistema: y hoy fácil mente se rechazan los sistemas. En el campo práctico, especialmente, se desean ideas sencillas, fórmulas claras, palabras elementales. El sistema ter mina siendo un código voluminoso, lleno de prohibiciones y de preceptos, desemboca en la casuística y en el juridicismo, El hombre moderno quiere una moral moderna.
por García Carrillo Uno de los problemas fundamentales que invaden toda la vida humana, especialmente en nuestros dias, es el relacionado con los principios de la acclón, los criterios del orden mo tal la norma del obrar: la cuestión es tan radical que en su discusión problemática hay muchos que se preguntan: Lexis te un orden, una norma, una ley, que presida, que preestablez ca, que obligue al hombre a actuar de un modo determinado?
el hombre, no es libre? La pregunta ljega a ser tan apremiante y elemental que, pare.
ce equivaler a esta otra: la indiferencia moral, es decir, la anarquía, no es, a fin de cuen tas, su ley. Esta y semejantes preguntas no se le plantean solo al pensador, cue a fue za de crítica corrosiva, rechazarias las razones absolutas del pensamiento y del ser, ha logrado demoler las bases de toda obligación moral, y abolir toda. llamémosla as. represión. concediendo a su alumno permiso para hacer todo y no ha.
cer nada, para vivir en la plein espontaneldad de los instintos: sino que también se le plantea intuitivamente a una no pequeña parte de la nueva generación, y prácticamente lo da rápida respuesta y aplicación con habituales actitudes de contestación, de rebelión, de revolución, y con una unica ten.
dencia: cambiar sin darse claramente cuenta del cómo ni del por qué. Para luego: gozar.
Cuando San Pablo, entoncs Saulo, fue deslumbrado en las puertas de Damasco por la ines perada luz de Terug lorios, se le abrieron dos interrogantes. Quién eres to. Señor. y Que quieres que haga (Act 9, 5. esta escena prodigiosa la llamamos la converslón de San Pablo, destinado as a convertir el mundo al cristianismo Notad los dos pun tos interrogativos: el conoclmiento de Cristo y la nueva 11nea de acción. Conocido Cristo se deriva inmediata y lógicamen te, con una necesidad imperiosa, un mandamiento de acción.
Un cristiano es un hombre que actua en conformidad con te Esta es una afirmación muy difundida importante. Es como para meditarla, Meditarla porque es verdad que hoy tenemos necesidad de reflexionar so bre problemas morales, convalidar nuestra conciencia moral, y volver a remontarnos a los principios para tener convicciones seguras y operantes. Debemos ver como los progresos de las ciencias modernas, la psicologia especialmente, la medici.
na y la sociologia, entran en el ámbito del conocimiento del hombre, la antropología, y cómo de este ámbito deriva la ciencia del obrar, es decir, la moral. Debemos ver si tantas formag de obrar, tantas costumbres son hoy racionales o no. Debe.
mos estudiar la forma de aplicar los principios morales constantes a las necesidades nuevas y a las aspiraciones contingentes de nuestro tiempo. El Concillo desea que se perfeccionen Jos estudios de la teologia moral (Optatam totius 16. debemos tratar de ver por qué en este campo de la moral, teórico o práctico, rige una tendencia general: la de simplificar. Se podrian estudiar los varlos aspectos de esta simpll.
ficación, los cuales con frecuen cla se resuelven en mutilaciones del orden moral, contrariamente al antiguo y sabio adagio: bonum ex Integra causa, el bien resulta de la integridad de sus componentes. Una simplificación muy de moda, por ejemplo, es la que se relaciona con la ley moral, la positiva primero y después la natural. Hay quien contesta hasta la existencia de una ley natural, estable y objetiva, Triunfa el afán de hacer que todo sea lielto.
Interrumpimos esta vez la divulgación de rasgos autobiográficos de la escritora Yolanda Oreamuno (ver lo publicado en éste periódico en las edicio nes del 30 de abril, del 13 de junio, del 17 de julio y del 25 de setiembre del año pasado)
para reproducir lo que escribia ella a su amigo y editor don Joaquín García Monge desde México el 15 de febrero de 1945. El tema tratado tiene ahora alguna actualidad. La persona más vallosa, mas inteligente, más agradable, más culta y más sincera que he conocido en México y con quien he hecho amistad, se llamó Constantino Oumansky.
Hublera sido para mí un Invaluable amigo Conversé muchas veces con él como también con los demás de la Embajada rusay no he visto hombre de más positivo valor. Estuve en la fiesta que dieron el de noviembre, La Embajada rusa dio aqui lección de buen ser burgués. Fue inimaginable la suntuosidad de esa recepción: comenzando por el palaclo en que residen tienen las carac terísticas de eso, de un pala.
cio, hasta el último detalle de esplendor y magnificeneia. El señor y la señora Oumansky re cibían. él de uniforme en un pequeño saloncito a la entrada y no se movieron de ah!
dando la mano y contestando Jacónicos saludos, desde las siete hasta las doce o más de la noche: la gente no termina ba de entrar y salir y can la más elegante Indiferencia ellos continuaban en su sitio, en la suprema seguridad de que esa, por el momento era su función y de que adentro de la casa todo funcionaba en forma tal que no era menester su presen cia. Es decir, como debian re.
cibir los principes, sólo saludan do, sin ocuparse luego de los Invitados que eran atendidos, adentro al menor deseo sin ne cesidad de la presencia de los dueños. Sólo los rusos con toda su enorme tradición de emnera dones y con toda su sabiduria presente, pueden hacer, en per sona de un hombre de humilde extracción como era Oumansky tal derroche de elegancia. Qué hombre extraordinario!
No se imagina don Joaquin la seguridad, el talento, el co nocimiento de todo lo que uno le planteara que tenia Oumansky. No había manera de cogerlo de nuevo con nada, no había manera de sorprenderlo.
y no habia manera de saber de algo más que él. todo esto con la sencillez, la mirada entrañablemente penetrante y la manera convincente de un campesino. Hablaba el español desconcertantemente bien y retenia en su cabe za tan bien organizada todos los hombres, todos los detalles y todos las matices que otros podian en su conversación poner. La nocre que murió yo lloré por Oumansky. Por qué se mueren don Joaquito, los hombres buenos y Guilles? Nadle como él tan amigo y tan sincero, nadie, a pesar de sus Incontables ocupaciones, con quien se pudiera conversar gra ta y amablemente, Yo pasé en la Embajada horas Inolvidables en las muchas veces que ahi ful. esa mañana, cuando llamó mi suegro a la casa desde su periódico para decir que habla muerto, senti bien hasta lo hondo, esa frase fan vulgar de la gente de no lo puedo creer. Llegó a México sin hablar español y la domnó en tres meses. La señora po co se la vela, pues gente de Iatalidades el dia que salian para acá murió violenta y tra gleamente a consecuencia de una caida de una escalera se única hija de quince afios.
Sin embargo, realizó Oumanski sereno su viaje, cumplio sus obligaciones diplomáticas, y se dedleó de inmediato, hombre de acero, a beberse el pals en todas sus manifestaciones EJ dia que cumplia un año de in muerte de su hija yo coml con él, y sólo por un minuto abstracción que le robramos hizo menclán su recuerdo.
Comiamos en Papillon, un res taurante elegantísimo, y donde se botaban a atenderlo apenas entraba; ordenaba como un experto conocedor en francés sus platos, y exigia como un gourmet Almorcé también otro día en la Embajada y peliculas en el pequeño pero suntoso cine particular que le nen en ese palacio, y donde habia un sitio reservado al Embajador, con audifonos y telefo nos para dirigir a los operado res. la salida hay un pequeño bar Tiene jardines que de no che son de ensueño, con enor mes calzadas para entrada y parque de coches. hasta tuvieron el acierto, estos rusos. de comprar esa casona vieja inmensa, suntuaria, y no un edificio moderno que huba To resultado como de nuevo rl Co. qué bien la llevaban No ha perdido Rusia un cludadana sino el mundo un ciudadano de la democracia internacional El hombre más escogido que po drian haber enviado. Pero no me dollo tanto por eso, yo soy de Intimas y grandes emociones, sino que me dolló como co sa propia, como un amigo podria haber sido para mi, has ta In puerta para entrar a esa grande, inmensia Rusia suya que tanto deseo vivir no digo conocer y en la que quisiera estar shora mismo, cuando se di lucidan desde ahí los porventres de la humanidad.
Ermilo Abreu Gomez decia do Oumansky que no quiso para México una norma coplada de ésta o de aquella doctrina. Es.
to lo dejó para los demagogos Quiso para México la norma política que se desprendiera da la realidad de su propio fundonamiento social. Rep Am.
41:337, mayo 15. 1945. Veremos qué Ideas sustentará el próximo Embajador rusa en nuestro pals. tiempo maduran las uvas pero eto en robos Indos de los no anos, en Costa Rica y en Rusia Costa Rica y China Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.