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LA REPUBLICA, Sabado 15 de setembre de 1973 63 La moda en Costa Rica en el siglo pasado Reportaje de Myriam Francis en La historia de la moda es como la historia de la humanidad. Las costumbres se reflejan en los trajes. Puede comprenderse el desenfado de los tiempos paganos y la mojigateria victoriana, sólo mirando los modelos de vestidos que lo descubrían o lo cubrian todo.
Nuestra época es un tanto pagana, ya que no se preocupa porque el cuerpo esté cubierto.
Pero nuestras abuelas y bisabuelas ocultaban sus cuerpos con metros y metros de tela convertida en enaguas, en fustanes, en rebozos.
en corsés. Las otras abuelas anteriores, nuestras antepasadas precolombinas, vivían en unión con la naturaleza y apenas si usaban algunas mantas teñidas con púrpura o con tintes vegetales.
Pero refiriéndonos solamente a la moda de la época de la Independencia, podemos darnos cuenta que ya desde entonces las mujeres costarricenses se esmeraban en usar aquí en el trópico lo mismo que se usaba en Paris, y buenos dólares de la cosecha del café se convertían en sedas y en linos.
Hoy se estrena vestido o pantalón, que ya sentó sus reales en el mundo femenino, cualquier dia.
En el siglo pasado había fechas especiales para estrenar: la Semana Santa Mayor, el Corpus Christi, navidad y año nuevo, amén de los bailes de presentación en sociedad.
Las tiendas traian de Europa.
especialmente de Paris, preciosas telas. Las más conocidas eran las de don Gorgonio Herrero, los Alfaro, aquí en San José, y la tienda del Señor Morales en Heredia. Alli se compraba el fino lino para las camisas, el madapolán o lienzo que valía solo 75 centavos la yarda, los terciopelos, las medias de algodón y el cotin para los delantales que toda señora usaba.
Los varones se dirigian a las sastrerías de don Juan Valenzuela de don Vicente Montero, que surtian a la aristocracia o a la de don Gabriel Vargas o don Rafael Vargas Villafane en el Mercado.
Monsieur Certain, un predecesor de la firma Robert Hermanos.
fue quien introdujo la moda de los vestidos ya confeccionados. Un trajecito de la primera comunión sólo costaba 35 pesos, confeccionado en buena franela de merino, los zapatos pesos y el sombrero de vicuña 3, 50, para ir apropiadamente vestido a la ceremonia en la Iglesia.
La prenda femenina que más ha evolucionado es la enagua, que correctamente debe llamarse saya.
pero que la costumbre nos hace llamar falda Han cambiado desde llegar al talón, hasta subir al medio muslo como ahora, que ya ni se llama falda sino mini, minifalda. Como tenia pliegues, guardapolvo y bolsillos, se llevaba cinco varas o más de tela. Se sujetaban las naguas. que así solía pronunciar se, sin la e. con tiraderas, hasta que se inventaron los broches, antepasados de las cremalleras o zippers. Generalmente eran celestes para las virtuosas doncellas Hijas de Maria. que completaban su atavío con albas cotonas y lazos celestes en las trenzas.
La higiene salía perdiendo con tales ropas que arrastraban el polvo en el verano y el lodo en el invierno. Cuando llovía fuerte, las bellas y las feas alzaban su falda y entonces los varones aguzaban la mirada para admirar un tobillo bien torneado.
Un traje de novia llevaba a 10 yardas de tela, con una cola de tres metros que se arrastraba sobre el suelo de El Carmen de La Catedral o de La Merced, hasta que don Jacinto Carbonell trajo las primeras alfombras, blanca para las bodas y negra para los funerales Los matrimonios de lujo eran en el Carmen, en misa de diez de la mañana, con cantos inolvidables de Zelmira Segreda, tiple. y de Cano Aguilar Mora, tenor. Solo llevaban una pareja de padrinos y como máximo.
casos muy.
opulentos. cuatro Ahora casi todos los invitados desfilan como padrinos.
Los bailes de Palacio eran una prueba del lujo europeo que usaban las mujeres de la clase alta.
El 31 de diciembre y el 15 de setiembre se celebraban tales bailes, en los que se presentaban en sociedad a las niñas no de quince años, sino de diez y ocho.
Llegaban los invitados al baile palaciego en landós victorias, a los ocho puntuales. y sus ricos perfumes parisinos dejaban un olor a clavel, a rosas de Jericó o a opoponax. que estaban de moda a cuatro pesos el vasito con tapa de cristal.
Las campesinas usaban el busto descubierto, con holgura y a veces se ataban a la garganta un pañuelo que las cubria un poco. Perdura aún el estilo de la blusa o camisa de gola para los trajes típicos campesinos un tanto inventados La gola llevaba hasta diez varas de. Doña Teodora López de Varela, esposa de don Antonio Varela, encajes, metidos y bordados, tapicontratista del Teatro Nacional.
zados de lentejuelas plateadas. En las noches de baile refulgían a la luz de velas de cera o de lámparas de canfin.
fustanes para protegerse mejor y nos gustan que nos acompañen y Sus vestidos llevaban bolsillos a muy pocas muchachas usaban lo nos consuelen.
los lados, con una corredera contra que ahora llamamos panties. Los colores eran sobrios, los los ladrones (sf. los había también, ni pensar en bikinis. Después se floreados. si los había, o las pero no tantos. y dentro de una usaron los calzones, a veces con rayas, eran finas. pequeñas, sin cartera con monedas de oro desde elástico en la rodila.
grandes contrastes. No se usaban las diminutas de dos pesos, que tonos violentos ni sicodélicos, ahora valen 75 colones, hasta las Los varones usaban chaqueto palabra que no había nacido por de 20 pesos.
nes, que aún alguno que otro entonces. Las mujeres se cubrian Como tapado, las mujeres de gamonal gusta de llevar. Üsaban a bastante con yardas y yardas de hace siglo y medio usaban rebozo la cintura un fajón tejido. gene.
tela, y como ahora, las habían de algodón a rayas (para entre ralmente de vino color rojo. El elegantes y las había cursis. las semana. o el de seda para los sombrero era indispensable, y se había lujosas y modestas estaban domingos llevó hasta principios del siglo.
las que sabían llevar con gracia un De China vino el pañolón Eran de paja de Italia, a veces con vestido de corín y las que no sabian bordado y con barbas o flecos una elegante pluma blanca. y como lucir un terciopelo francés.
hasta de 30 centímetros de largo. llegaban por medio de los almace.
No diremos que todo tiempo Se usaba el blanco para las nes de Paris llamados Au Bon pasado fue mejor, sino que fue ceremonias, el negro o blanco Marché. Printemps o La Samaridistinto.
bordado a colores también para tain. precursores de Sears. De alla NOTA FINAL: Queremos a.
ocasiones de gala, y el negro también venían sombreros para las gradecer al buen amigo don sencillo o de color para diario. Don damas, con graciosos velillos que Macabeo Vargas Castro su valiosa Gorgonio Herrero, en su tienda medio cubrían el rostro en la calle colaboración con los datos que nos donde está ahora la Mil Colores, o en el templo, pero que se alzaban han servido para hilvanar estas vendió panolones hasta de quinieen la visita o en la reunión.
Kneas, así como el habernos ntos pesos, al cambio de i5 por La etique también tenia el facilitado todas las fotografias de dólar.
vestido de duelo, riguroso, calienlas señoras de Vargas, de Varela y Después vino la toalla negra. tes por lo cerrados, y eran llevados Prof. Padilla, con que ilustramos incómoda y fea. La ropa interior en los entiermos, en los nueve dias y esta página de recuerdos de una era blanca de lino, de lienzo, o de en las visitas de pésame que a Costa Rica diferente que se evoca a simple manta Inés para las estas horas están canceladas, que través de la crónica con un poco de medianas o pobres. Se usaban dos sin embargo, a algunas personas emoción La fotografía del Monumento Nacional que aparece en la portada de esta edición fue gentilmente cedida para su publicación por INDICA, Nos complace agradecer en lo que vale esta colaboración de esa empresa Dola Luisa Castro de Vargas y la Prof. Maria Luisa Padille.
LA REPUBLICA Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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