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LA REPUBLICA, Lunes 14 de abril de 1975 13 El Colegio de Costa Rica, la nacionalidad y la cultura Por el Prof. Carlos Monge Alfaro fo (IV)
por Prof. Carlos Monge Alfaro No podemos referirnos, como quisiéramos, a otras obras de carácter documental hechas por Carlos Gagini, Cleto González Víquez, Luis Dobles Segreda, etc.
Ahora bien, desde el momento en que los curiosos por las cosas de antaño de nuestro terruño y de nuestra nación tuvieron a mano las aludidas fuentes, se dieron a la tarea de empezar a escribir la historia de Costa Rica. La primera la redactó el propio don León, que llamó Historia de Costa Rica durante la Dominación Española. editada en Madrid en 1889. Es un recuento agregado de hechos de los descubrimientos y de las diversas gobernaciones, con aporte de numerosas citas tomadas de los documentos que descubrió principalmente en los archivos españoles. Hace hincapié en acontecimientos políticos y abunda en datos personales y familiares de quienes gobernaron nuestro país durante el coloniaje.
historia como recuento fidedigno de los hechos del pasado, intenta a veces explicaciones en que el historiador se desprende del mero hecho y busca explicaciones más hondas, menos episódicas y anecdóticas.
Con las citadas obras que las juzgo mayores en la historiografia positivista don Ricardo entregó a los costarricenses parte de su esfuerzo por dotar a los ciudadanos y a la juventud de superiores instrumentos de formación cultural e histórica.
ΕΙ citado intelectual e historiador publicó un resumen de nuestro pasado, desde la época precolombina hasta muy avanzado el siglo XX: la Cartilla Histórica, en la cual los ciudadanos todos del país han estudiado la historia nacional. Escrita en un idioma primoroso, castizo como pocos, da una imagen del desenvolvimiento de la nación costarricense. Hace hincapié en los hechos políticos, en las luchas armadas y en las relaciones internacionales.
Destaca de su texto la importancia decisiva de las grandes personalidades. Estas, más que el pueblo u otros grupos, son los arquitectos de la historia. Los hechos políticos ocupan el primer plano, en cambio casi no aparecen los procesos sociales, económicos, demográficos. La historia no oficial, como diría Vicen Vivens, la historia popular, no aparece.
El otro gran historiador, don Cleto González Víquez, hizo sus escarceos históricos al margen de sus actividades profesionales de abogado y de político ilustre que tanta participación tuvo en el escenario nacional desde el último tercio del siglo XIX hasta muy avanzado el siglo XX.
Su obra mayor es La Historia ante el Sufragio. Interesa este trabajo porque ahonda en algunas etapas del desenvolvimiento politico de Costa Rica, y completo, en cierta manera, en lo que a hechos de esa naturaleza se refiere, los conocimientos aportados por la Cartilla Histórica Otro aporte de indudable importancia a la reconstrucción del pasado, según las normas y parámetros de la Historia Tradicional, fueron las obras del ilustre prelado, Arzobispo de Costa Rica, Monseñor Víctor Sanabria y Martínez. Su biografia y del Obispo Thiel constituye un profundo y muy bien escrito análisis político religioso de la época.
Lo tengo por el más detallado e inteligente libro que sobre historia episódica se ha hecho entre nosotros, La curiosidad, pues, rastrear en el pasado colonial y primeros años de nuestra vida republicana, puede interpretarse como un giro o sesgo de nuestra formación nacional. Es posible que terminada la etapa de independencia, en lo que atañe a las relaciones internacionales, los gobiernos destacaron representantes en el extranjero con la idea de ocupar el sitio que nos correspondía como país libre en el concierto de las naciones. Por eso no ha de extrañar que las dos primeras meditaciones sobre nuestra entidad patria se hayan publicado en el extranjero, una de ellas en francés: Coup oil sur la Republique de Costa Rica. París, 1849; la otra apareció en Madrid. Bosquejo Histórico de la República de Costa Rica. Ambos de Felipe Molina.
Los magníficos estudios de don Felipe Molina no tuvieron inmediata continuación. Pasaron más de treinta años sin que aparecieran obras sobre historia de Costa Rica. Hubo, sí, destacados funcionarios educadores que se daban cuenta de la necesidad de impulsar los estudios historiográficos. Uno de ellos, humanista, venido de España, espíritu dilecto, forjador de varias generaciones de hombres cultos, don Juan Fernández Ferraz La necesidad de contar con elementos de juicio, con claras probanzas históricas de los derechos que Costa Rica tenía en su largo litigio de límites con la República de Colombia, obligó a los gobiernos a encargar nuestros representantes en Europa rastrear en los archivos españoles documentos que viniesen en ayuda de los alegatos.
He aquí el origen de la portentosa obra historiográfica del siglo pasado, a cargo de León Fernández y Manuel María de Peralta. Esclarecidos y cultos ciudadanos, incursionaron en los viejos Archivos de Indias y de Simancas, para demostrar que tierras ocupadas por Colombia pertenecían por derecho histórico a Costa Rica. Tal fue el comienzo de la verdadera historiografia nacional.
La tesonera labor de don León Fernández y del Marqués Manuel Maria de Peralta al parque tenían el fin concreto ya dicho, despertaron en algunos jóvenes intelectuales intereses por las cuestiones históricas. Don León Fernández enriqueció el legado espiritual costarricense con la Colección de Documentos para la Historia de Costa Rica (10 tomos. Imprenta de Pablo Dupont. 1881 1907. el segundo, elaboró varios trabajos, todos ellos de extraodinario interés. He aquí los principales: Límites de Costa Rica Colombia Madrid, Imprenta Manuel Ginés Hernández (1890. Costa Rica, Nicaragua y Panamá en el siglo XVI. Madrid, Liberia de Murillo (1886. Historia de la Jurisdicción Territorial de la República de Costa Rica. 1502 1860. Madrid, Imprenta Manuel Ginés Hernández: Costa Rica y costa de Mosquitos.
Documentos para la historia de la Jurisdicción Territorial de Costa Rica Colombia Paris, Imprenta Lehure (1898)
Por desventura la historia como campo de estudios sistemáticos profundos y continuados entre nosotros no ha sido cultivado tan intensamente como en otros países de Latinoamérica, verbigracia, Chile, Perú, Colombia, México. La ausencia, nos preguntamos, de un poderoso desenvolvimiento económico y cultural durante la colonia, de un período épico, de tremenda lucha por obtener la independencia, sin tradiciones ni héroes. no movib a los intelectuales y pensadores a meditar sobre el pretérito?
Nuestra historia de aldeas y de labradores que vivieron marginados de los grandes procesos americanos y mundiales, crearon un vacío historiográfico apenas salvado por una pequeña legión de historiadores? Por eso la eximia labor hecha por los pocos historiadores que durante el último tercio del siglo XIX y lo que llevamos del XX merece el agradecimiento de todos los ciudadanos Concepción científica de la Historia Esa tarea, según expresamos, respondió a la concepción de la historia positivista de la pasada centuria. Consagró el hecho como aspecto esencial de la historia y la providencial acción de las grandes personalidades, de los políticos y héroes de todas clases principalmente. De esta suerte, se narran los acontecimientos aislados, sin nexos, carentes de dinámica, de vida, de profundo sentido humano. Mas la historia es vida desplegada en el tiempo y en el espacio; es proceso en el cual intervienen numerosas fuerzas creadoras que le dan carácter dinámico. El hecho, el episodio, en que se basa la historia tradicional, carece de sentido y de vida, pues se capta fuera o al margen de su propio contexto Los hechos pueden repetirse sin que signifique en sí mismo cambios en el desenvolvimiento de la historia.
Henri Beer hace muchos afios afirmó que la historia tradicional o analítica desmenuza el pasado en un polvo de hechos muertos, que son los materiales de los cuales la ciencia histórica tiene necesidad para constituirse, y sin los cuales la sintesis no puede ser más que metafisica o literatura.
ΕΙ gran historiador francés ahondó en sus críticas a la historia positivista, la que cultivaron los historiadores del siglo XIX y parte del XX en los países latinoamericanos y en Europa; resumió su idea así: Una colección de hechos no tiene más valor científico que una colección de sellos de correo o de conchas a Pocos años después, en 1892, la Tipografia Nacional publicó Elementos de Historia de Costa Rica. del profesor Francisco Montero Barrantes, concebida también como narración de los hechos del pasado, según las normas establecidas por el positivismo. sea, son hechos que sumados a otros dan cuenta del pretérito. El informe que autorizo la publicación de la referida obra, suscrito por don Ricardo Pacheco, confirma nuestro criterio: Esa obra es un trabajo ordenado y metódicamente dispuesto de todo lo que importa conocer acerca de la vida política de Costa Rica.
Hombre consciente del estado en que se encontraban los estudios históricos, dice en el Preambulo. He echado los cimientos. Que vengan ahora los verdaderos historiadores a levantar el edificio, formando una obra magistral, amplia, sin carecer de ningún detalle, y con el criterio filosófico que corresponda Ya en el siglo XX aparecen los dos historiadores mayores de nuestra Patria: don Ricardo Fernández Guardia Cleto González Víquez, catalogados como intelectuales de fuste, escritores de los mejores que han engalanado las letras nacionales.
Uno de ellos, don Cleto. ilustre jurisconsulto, estadista y político de altos vuelos, representa en orden de ideas y de actividad, toda una época del desenvolvimiento de las instituciones republicanas.
Presidente de la República dos veces, contribuyó afirmar prácticas democráticas que contribuyeron a conformar un estilo de vida nacional, que hoy.
justamente, se encuentra en crisis a raiz de los cambios operado dentro del seno de nuestra sociedad y en la mundial.
Don Ricardo escribió dos obras fundamentales, de imprescindible consulta: Descubrimiento Conquista. enjundioso relato en que la descripción de los acontecimientos es muy atractiva por la pureza del estilo y la gracia dentro de la cual discurre. La otra, muy ligada a la enseñanza de la historia en nuestros colegios, es La Independencia y Otros Episodios. Aunque guarda la misma estructura, pues don Ricardo siguió apegado a la EL MIÉRCOLES LIMÓN IRA LA HUELGA AVIERTO DÍA NOCHE NO HAY TRABAJO a BAR. BARI ¿CUALES PROBLEMAS?
ZA RED Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.