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LA REPUBLICA, Jueves 22 de enero de 1976 Utilidad de la literatura amor ¿A qué o a quiénes sirve la literatura. Para qué sirve un poema o una novela?
Aparentemente de nada, a nadie, para nada. Del hecho de que Alfonso Reyes haya escrito varios de los versos más hermosos en español, o que Jorge Luis Borges haya revolucionado nuestra lengua y haya afectado nuestra manera de hablar, o que los contemporáneos hayan inventado nuestro idioma el español del siglo XX, parece que a nadie afecta, y se tiene la impresión, falsa pero mayoritaria, de que las cosas serían igual que sin ellos.
Aparte de que uno de los inventos de la literatura se siga practicando hoy con más intensidad que cuando fue una novedad. nada menos que el romántico, que el ejercicio de las letras haya liberado a la gente de la costumbre de usar levita y hablar siempre de usted incluso a los familiares, sin respeto y si con gran solemnidad, el leer un poema siempre hace que la gente se mueva con un poco de mayor libertad en la calle; la lectura de una novela puede modificar de tal manera a un lector inteligente que ha llegado al extremo de hacerlo cambiar de vocación y convertirlo, ni modo, en otro escritor, como fue el caso de Vargas Llosa después de leer Madame Bovary o Faulkner después de leer a Anderson.
Por supuesto que la invención del amor se ve ahora como un proceso natural, eterno, y la gente lee con incredulidad que hace poco menos de ocho siglos existía el afecto, la atracción, el deseo, el matrimonio, el amor, pero no las ganas de suicidarse cuando se recibe la negativa de parte de la persona deseada, ni el suspiro de las adolescentes ante la figura de un galán, ni la melancolia, ni esas ganas de morirse en alta mar y con la cara al cielo. La gente incluso se resiste a creer que hace un siglo, hace tan sólo setenta y cinco años, el enamorarse de esa manera era un privilegio de las clases altas, de esos iluminados o protegidos que tenían la ventaja de saber leer, los que tenían la oportunidad única de asistir al teatro. Por supuesto que el radio, el cine, la industria editorial han popularizado (algún elitista diría vulgarizado) los sentimientos exclusivos de la clase en el poder, o sea la llamada elegancia y el poner los ojos en blanco y el golpe en el estómago ante la presencia del ser amado Por supuesto que es dificil creer que hace menos de cincuenta años era una obligación vestir de traje formal, aunque Alain Robbe Grillet como en realidad lo es.
Robbe Grillet publicó en 1952 Les Gommes (La doble muerte del profesor Dupont. aparentemente una novela policíaca, donde no sólo hay que buscar el asesino, sino el asesinato y los motivos del crimen.
blanco, para ir de dia de campo, utilizar sombrero todos los días de la semana, y el tuteo sólo era permitido a los muy amigos, aquellos que cumplieran treinta años de amistad. que la escritura grave pero antisolemne de algunos escritores que fueron rudamente atacados por los incultos, ya fuera en poemas. traducciones, obras de teatro o en articulos periodísticos fue haciendo del español una lengua más ágil, más propia, menos inutil.
Pero hay ocasiones en que los más convencidos defensores de la literatura (aquellos que afirman sentir la necesidad de leer, aquellos que sienten que leer es una obligación sin concesiones. llegan a dudar de la utilidad de ésta. Uno de los escritores que hace que uno desconfie de ellos es Alain Robbe Grillet, un rebelde sin causa, aquel francés nacido en 1922 y que a los treinta años comenzó a disparar sus cañazos que lo convirtieron, en poco tiempo, en el líder espiritual del Noveau roman. la nueva novela, el nuevo estilo, y que no suena tan agresivo Al leer Les Gommes uno tiene la impresión de que va a pasar algo importante y, en efecto, pasa, pero se queda el temor de que o no fue en verdad importante, o no nos dimos cuenta ni de su naturaleza ni de su trascendencia. Es más, a veces parece que no pasó nada. La novela fue acogida en forma contradictoria en Francia: la critica (casi siempre miope, casi siempre fuera de moda) en forma fría; el público en forma entusiasta, del tal manera que las ediciones se multiplicaron y el nombre de Alain Robbe Grillet fue pronto conocido entre la gente al igual que el de un actor de cine. Dos años después publica Le Voyeur (El mirón) y la critica entonces dice: Ven, se los dije. y el público (por fortuna no todo el público)
comenzó a dudar, y pensaron que la obra anterior había sido obra de la casualidad más que de un autor. Si en Les Gommes habia la impresión de que uno no se daba cuenta de lo que había pasado, en El mirón hay la impresión de que no pasa nada. si pasa, pero hay que leer con atención, y uno tendrá en recompensa un asunto tan tenebroso, como para satisfacer cualquier morbosidad planteada en cualquier novela pornográfica.
En la tercer novela, La Jalouise (La celosía) llevó su procedimiento a un extremo escalofriante. Cuando RobbeGrillet nos muestra una situación, la vemos desde todos los ángulos posibles: por arriba, debajo de las estructuras, desde el armazón, desde la planta baja y desde todos sus pisos, incluso los imaginarios. En Les Gommes el detective tiene la costumbre de imaginar lo que haría su jefe, pero el lector, desprevenido. ve al jefe haciendo lo que quiere el policia, lee las situaciones desde antes que pasen, o las que no van a pasar o las que los personajes quisieran que pasaran. En El mirón esta situación está utilizada como una premeditación que no se sabe en ningún momento si se está leyendo un acontecimiento real o si es divagación o suposición. La celosía nos muestra al personaje central si es que en Robbe Grillet se puede hablar de personaje centralespiando en su propia casa a su esposa con su presunto amante; sólo que asistimos a esta escena todo el tiempo, a cada tres o cuatro páginas nos enfrentamos a casi las mismas palabras, lo que llegaria a desesperar al lector paciente, lo que haria renegar a cualquier novelista tradicional. es aquí donde uno llega a la pregunta inicial, pero transformada. Sirve en verdad la literatura. No estamos perdiendo el tiempo al leer estas cosas? Novelas donde no pasa nada, donde para contarnos que un hombre es celoso leemos doscientas páginas, o para asistir a la seducción de una adolescente tenemos que aventarnos una larga descripción de un vendedor fracasado. entonces uno recuerda otro tipo de lecturas más agradables, amenas, divertidas, en donde el muchacho se enamora de la muchacha, sufren la oposición del desconsiderado padre de ella, pero el apoyo incondicional de la abnegada madre de ella, y al final logran casarse. En verdad leer a Robbe Grillet es perder el tiempo? Cuando menos, tiene el poder de enfurecernos, sabe llevarnos por la senda del coraje sano que nos invita a la reflexión y a la meditación. cuando uno lee cualesquiera de estas novelas de este autor, por más que nos haya irritado, queda el consuelo de que las obras sentimentales (no románticas.
por favor: sentimentales) ya no nos cautivarán. de que cuando leamos pondremos más atención a todas y cada y una de las páginas y ya nunca más estaremos sorprendidos.
Pero esa no es la única utilidad que nos deja Robbe Grillet. no son los únicos berrinches que pasaremos por su culpa. Posteriormente publica El laberinto. La casa de Hong Kong y Proyecto para una revolución en Nueva York. dirige cuatro películas y escribe el guión para otra. Pero de estas obras, y su utilidad y su grave lección será el tema de otro articulo, motivado siempre por la apasionante lectura del francés que nos hace dudar de la lectura Rincón del idioma Alguien escribió o dijo: Yo traia SENDOS tamales para celebrar la Navidad, El se colocó sus SENDOS pantalones y partió a la fiesta Pero debió escribir o decir: Yo traia ENORMES tamales para celebrar la Navidad. El se colocó sus EXCELENTES pantalones y partió a la fiesta PORQUE el adjetivo SENDOS (AS) no significa buenos. magnificos.
extraordinarios. grandes. descomunales ni nada semejante, como parecen ereer muchas personas. Es un ADJETIVO DISTRIBUTIVO que significa UNO CADA UNO DE DOS MAS DE DOS.
Son, por lo tanto, correctas las siguientes construcciones: Tú, yo y ella llevaremos SENDOS secretos a la tumba (un secreto cada una) Lanzaron SENDOS gritos antes de entrar en combate (un grito cada uno)
Myriam Bustos Arratis Eduardo Mejia Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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