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10 LA REPUBLICA, lunes 16 de febrero de 1976 EDITORIAL Do Re Mi Rendimos hoy homenaje al cerdo, al toro y al zopilote.
Increible, Por primera vez en la historia política de América, estos animales pasan a formar parte del vocabulario de un parlamento, de un municipio y de un gobierno.
pero cierto En la Asamblea Legislativa el cerdo se entronizó en el lenguaje diputadil la semana pasada y, desde diciembre, el toro estaba en la Municipalidad de San José con aquello de tu fiesta está toreada. Qué tendrán el cerdo y el toro para tan gran honor?
Si no fuera porque el amor cristiano todavía no ha echado sus reales en la Asamblea Legislativa ni en la Municipalidad de San José, creeríamos que un San Francisco de Asís habría decidido elevar estos dos animales a categoría parlamentaria y municipal.
no Hermano cerdo. Hermano toro.
Sólo faltan la vaca, la yegua y el cabro.
El título de este editorial encaja de perlas con el contenido de una información publicada el viernes pasado por la prensa nacional: la Universidad de Costa Rica ha recibido, de 1966 a esta parte, cheques sin fondos por la suma de millones de colones.
Los más variados comentarios pueden fornularse en torno a esta noticia.
De parte de los jóvenes estudiantes que han estafado a la Universidad, este hecho manifiesta, en primer lugar, desafecto hacia la institución, y, en segundo lugar, una forma de corrupción. si los jóvenes no fuesen los culpables, habría que suponer entonces que los corruptos han sido los padres. En todo caso, la suma es tan elevada y el engaño tan patente que hemos de meditar seriamente sobre el estado moral de nuestra socie.
dad.
De parte de la Universidad de Costa Rica, también parece increíble que pese a sus exiguas finanzas, según proclaman a diario sus autoridades, se haya acumulado, a lo largo de nueve años, un monto tan alto de cheques sin fondos. Agrega la nota, asimismo, que en cuanto a 1975, las sumas no reintegradas a la Universidad son considerables, y no es sino hasta ahora, nueve años después, cuando se toma la decisión de rechazar los pagos con cheques a esta Institución, lo cual es, por cierto, vergonzoso, aunque necesario.
Seis millones de colones resolverían el problema financiero de la Universidad de Costa Rica. Pero, constituyen un indicador valioso para medir el grado de ordenamiento financiero de la Institución, excepto que partamos del criterio, tantas veces expuesto, de que, en lo tocante a los estudiantes, hay que proceder siempre con guante de seda, pues ellos, por ser jóvenes, son reyes. si se tratara de los padres de familia, podríamos suponer que, siendo la Universidad una institución pública, se cree que sus bienes o recursos pueden administrarse con tanta generosidad y alegre despreocupación.
Bien ha hecho, por ello, la administración financiera de la Universidad de Costa Rica en ponerles coto a estos abusos. ojalá extreme sus esfuerzos para recobrar parte de esta suma, así como para sentar la responsabilidad del caso.
Pero, en cualquier momento, estos tres animales harán su aparición en cualquier escenario diputadil, municipal o institucional. Después de lo que oímos en nuestro augusto parlamento y lo que vimos en diciembre en el municipio, cualquier estropicio puede ocurrir en Costa Rica.
En vez de construir edificios suntuosos, habrá que colocar cuadras en algunas instituciones públicas.
Se nos olvidaba citar a los elefantes. Estos tomaron posesión de algunas oficinas y partidos políticos desde hace muchos años.
Fuera de estos escenarios oficiales, vivimos los camellos. Estos somos nosotros, los costarricenses. Unas veces somos peatones; otras, consumidores, o bien, pagadores de impuestos. Cuándo se acordarán que somos seres humanos. Pero, también están los zopilotes. Un día de estos, en un discurso sabatino o dominguero, el Presidente de la República se contagio de este mal y dijo que los políticos abundaban como zopilotes para caer encima del gobierno o algo así. Lo cierto es que el zopilote forma parte ya de la fauna verbal costarricense. Es todo un personaje, tan importante que lo cita el Presidente de la República.
Dos ejemplos nefastos Así, pues, tenemos el cerdo en la Asamblea Legislativa, el toro, en la Municipalidad de San José y el zopilote en la Casa Presidencial.
Con razón, actualmente, ante estos exquisitos ejemplos de cultura y donosura verbal, es corriente que alguien exclame: No sea, yegua, maje ¿para qué va a ser usted honrado? Llévela suave y deje de camellear.
El pachuquismo. He aquí el producto de muchos años de partidos ideológicos, de educación gratuita y obligatoria.
Hacia el norte, la situación es parecida, aunque ha de reconocerse que en Nicaragua al menos existía la posibilidad de formular alguna critica contra el Gobierno, aunque, como en el caso del Director de La Prensa, don Pedro Joaquín Chamorro, algunas veces tenga que dar con sus huesos en la cárcel, como ocurrió en días pasados. La diferencia es mínima, pero es algo. Quizá el poder total que Somoza ejerce en Nicaragua le permite alguna vez cierta veleidad democrática.
El pachuquismo se advierte no sólo en la indumentaria y la falta de gusto Jas macetas de la Avenida Central son un ejemplo sino en la cobardía.
El pachuco es cobarde. Ataca en manada o desde una posición en la que es imposible la defensa.
El General Torrijos el hombre débil de Panamá ordenó la expulsión del país de un grupo de empresarios por supuestas confabulaciones de estos con el Expresidente Arias contra la soberanía nacional. En ningún momento, sin embargo, Torrijos aportó una sola prueba, como tampoco pudo hacerlo, cuando anunció un golpe de Estado de parte de una poderosa empresa norteamericana, el año antepasado.
Pese a la propaganda ingente del gobierno panameño la propaganda es la levadura de todo gobierno dictatorialу SUS infantiles plicaciones, lo cierto es que la expulsión de los empresarios panameños sólo tuvo un fin: atemorizar a la empresa privada, así como a los pocos que, en Panamá, se atreven, por temor a la represión, a formular alguna crítica. Como toda dictadura, el régimen panameño no soporta la minima censura oposición. La megalomanía y debilidad interna del General Torrijos no pueden soportar una voz independiente. de la violencia verbal se pasa, de inmediato, a los hechos. Hay una relación estrecha entre el lenguaje vulgar, los crímenes, el irrespeto a la dignidad humana.
ex¿Qué puede esperar un pueblo de funcionarios y diputados que exaltan al cerdo, al zopilote y al toro. Acosados en esta forma por el norte y por el sur y, dados los estrechos nexos entre algunos políticos y funcionarios, y los gobernantes de estos países, ojalá tan dolorosos ejemplos no sirvan para imitar estos procedimientos, sino para consolidar la libertad de expresión.
Cuando las ideas mueren o las palabras henchidas de sentido desaparecen y, en su lugar, recurrimos a gritos, chillidos, mentonazos de madre y al lenguaje de los animales para expresarnos, señal de que la corrupción ha calado muy hondo.
Primero, se pervierte el alma. Luego, el lenguaje. Y, cuando los de arriba corrompen el lenguaje, pervierten el alma de los ciudadanos.
Según una cita conocida, pobre de aquel gobierno al que nadie censura en público, pero todos critican en secreto.
Toro, cerdo, zopilote. eso hemos llegado.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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