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LA REPUBLICA domingo de abril de 1976 o EDITORIAL Do Re Ai Apoyo de una noble campaña George Burns obtuvo, a los 80 años de edad, el Oscar al mejor a de reparto.
000 Cuánto envidiamos a aquellos pueblos llenos de vida, de entusias de fe en sí mismos, cuyos hombres no se sienten viejos, como en Co Rica, a los treinta, los cuarenta o los cincuenta años.
000 Merece el reconocimiento público y el apoyo de todos los costarricenses la politica seguida por el Banco Central tendiente a estimular el consumo de productos nacionales, así como preocupación por que las empresas del país del sector público o privado adquieran artículos fabricados en Costa Rica.
Somos un pueblo joven, pero los hombres y las mujeres de Costa Ris se consideran viejos, cuando apenas están comenzando la vida, aquella hora en que ha de empezar la cosecha.
SU 000 Lo único que nos llama la atención de la lucha política de don Pepee estos meses es su espíritu combativo, la guardia permanente que me frente a lo que le interesa o en lo que sueña, frente al envejecimienta sometimiento de otros dirigentes más jóvenes que, con un soplo, dádiva, una oferta o cierta promesa, deponen las armas y se entrega mecanismo especial que afirme la política del Banco Central y, al mismo tiempo, establezca procedimientos más ágiles para reducir la tendencia de importar bienes del exterior, cuando se produzcan en nuestro país.
En cuanto al sector público, estas medidas podrían ser mucho más enérgicas y deberían plasmarse en leyes o decretos. En lo tocante a las empresas privadas, estas deberían ser las primeras en comprender este esfuerzo del Banco Central y colaborar con él. Quizá partiendo del hecho de que los bancos del Estado otorgan las divisas para la importación de artículos producidos en el exterior, podría establecerse un mecanismo de disuasión y de convicción.
Lo importante es que el Banco Central no quede solo en esta noble tarea que ha emprendido. Es necesario que esta labor se prolongue y se institucionalice.
en Este esfuerzo del Banco Central redundará en crecientes beneficios para el país. Sin embargo, no es suficiente, por cuanto ha de ser harto difícil para esta Institución llevar a cabo dos tareas conjuntas: crear conciencia en el país sobre la necesidad de impulsar el consumo de articulos nacionales y, al mismo tiempo, disuadir a las empresas públicas o privadas para que no importen articulos del exterior, cuando estos se fabriquen en Costa Rica.
Es preciso, por ello, crear algún 000 Liberación Nacional ha perdido vitalidad, entre otras cosas, porque algunos de sus dirigentes, en lugar de liberar energías e ideales, se had entregado a la triste tarea de atar y maniatar, de acallar y adormecer, someter y cautivar. Algunos dirigentes de Liberación se han construi una plataforma política no por el número de hijos espirituales que ha concebido y dado a luz, sino por la legión de servidores e incondicionals que se han creado para su uso y servicio.
000 Cuánto duele observar que un pueblo como el nuestro, rico juventud, acepte el liderazgo juvenil de algunos individuos cuyo único designio es estar al servicio del totalitarismo, de ideologías esclavizadora de potencias foráneas.
Nuestra gran tarea 000 retomamos así el tema, expuesto por el Lic. Guillermo Malavassi, e forma excelente, sobre el resentimiento que se anida en muchos jóvenes adultos. Sus proclamas, sus luchas, sus críticas, sus denuncias está saturadas de resentimiento.
000 Nuestros jóvenes le tienen miedo a la vida. Los costarricenses tenemos miedo a la vida. En el fondo, sentimos pavor ante la libertad en 000 Se fingen revoluciones, se proclama la violencia, se recurre al extremismo porque no se quiere crear, porque no se les quiere meter diente a los problemas concretos, a aquellos que exigen no poemas di cantos revolucionarios, canciones protesta o jeremiadas interminables sino acción, trabajo duro y abnegado, lágrimas, sangre y sacrificio.
000 Las proclamas políticas de muchos de nuestros dirigentes políticos, las revoluciones con que fantasean algunos despistados no son sino drogas deliciosas drogas que nos apartan de la realidad.
000 Se trata de una indolencia descomunal, de la vagabundería convertida en ideario político.
a 000 Si es cierto que los problemas más graves de un país son los de tipo moral o espiritual, la noticia sobre el bajo rendimiento de los estudiantes universitarios es estremecedora. este tema nos referimos nuestro editorial del viernes pasado, en el que hicimos hincapié en el problema universitario en sí. Sin embargo, hay otro aspecto que apenas esbozamos en nuestro comentario anterior: la acusación que esta noticia entraña para la enseñanza que se imparte en nuestras escuelas y colegios, es decir, en la primaria y en la secundaria.
Con excepción del esfuerzo de la Lic. Estela Quesada, allá por los años de 1958, y del Lic. Guillermo Malavassi, en el cuatrienio de 1966 a 1970, para imprimi calidad a nuestro sistema educativo, las reformas, los anuncios de reformas, los planes y los cambios o intentos de reorganización se han circunscrito a aspectos cuantitativos, o bien, a cuestiones secundarias o accidentales. De este modo, el actual Ministro de Educación Pública, Lic. Fernando Volio, quien ha externado su profunda preocupación por la mediocridad de la enseñanza costarricense, ha tenido frente a si un panorama no muy alentador. El crecimiento cuantitativo, objetivo favorito de la mayor parte de nuestros gobiernos, ha sepultado la excelencia.
Hemos visto así que se han abierto colegios en la mayor parte de los cantones del país, se le otorgan sumas muy elevadas a la educación, se ponen en práctica reformas accidentales (como denominar docentes a los educadores, bautizar con nombres rimbombantes las instituciones educativas tradicionales) sin que se profundice en la calidad de la educación que se les está brindando a los jóvenes y niños de Costa Rica.
La mediocridad ha llegado a tal punto que la Universidad de Costa Rica ha tenido que establecer los más variados cursos, a fin de llenar los vacios que deja la enseñanza media, dada la pésima preparación que la mayor parte de estos muestran a la hora de emprender los estudios universitarios. Con frecuencia, ni siquiera se dominan principios elementales o materias fundamentales para comenzar una carrera profesional. Y, como si esto fuera poco, el sentimentalismo domina toda la escala de nuestra educación.
No nos cansamos, por ello, de proclamar que el primer mal que sufre nuestro país es la mediocridad de su enseñanza, por lo que cualquier reforma que se intente llevar a cabo en serio en Costa Rica ha de partir de este punto. No podemos seguir dándonos el lujo de gastar más de mil millones de colones en un sistema ineficiente que de la base a la cima muestra grietas en extremo graves tanto en el orden académico como en el propiamente formativo.
Las universidades saben que no pueden seguir recibiendo a todos los alumnos que salen de nuestros colegios ni rellenando los baches que dejan otros niveles de la enseñanza.
Todos sabemos, por experiencia diaria, que la mediocridad impera en nuestra educación. La tarea que nuestra sociedad tiene delante de sí es, por ello, una de las más angustiantes y graves en su historia. Se trata del sector, de la actividad, que forma el arco de bóveda de un pueblo, sin el cual ni siquiera el sistema democrático puede funcionar con éxito, pues aquel no es sino una derivación de la formación moral e intelectual del hombre, de su escala de valores, de su juicio critico, de su discernimiento, de su cultura, del sabio uso de SU libertad.
Muchos atacan a quienes poseen algo, a quienes son más que ellos, quienes han logrado triunfar, a quienes han descollado en algo, no por ideales, sino por envidia, por un profundo resentimiento. Le tienen miedo a la vida y persiguen a los que gritan que la vida merece vivirse.
000 Temen desplegar a los cuatro vientos el más grande tesoro que Dios ha depositado en el ser humano: su libertad.
000 Por ello, buscamos estabilidad eterna en el puesto, la pensión a los cuarenta años, la cantidad mínima de trabajo, la mínima dosis de sacrificio, la ley del menor esfuerzo, el sistema de mínimos en todo, apoyo político que nos preserve y nos garantice la vida, la conexión política, el paternalismo estatal, el proteccionismo, todo aquello, en fin, que nos libere de vivir nuestra vida, de crear nuestra propia existencia, de conquistar a pulso, todos los días, nuestra propia libertad.
000 Algunos han alcanzado lo que querían: han creado un pueblo de resentidos, de envidiosos y de pedigueños, con el cual juegan dia a dia. La han anulado y castrado para convertirlo en marioneta de sus intereses en legión de aplaudidores y turiferarios. 000 Los costarricenses necesitamos dirigentes que nos hablen con lenguaje desconocido, que nos libere e impulse a creer en nosotros mismos.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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