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10 LA REPUBLICA, Lunes de abril de 1976 EDITORIAL Do Re Ai Una especie de chantaje Primero, el suspenso, el misterio, alimentado por algunas voces que entre bastidores anuncian la buena nueva: don Pepe debe ser can didato. 0 0 ¿Querrá don Pepe ser candidato de nuevo. Se lanzaria otra ved coso político? Preguntado don Pepe sobre estas bolas. la defectiblemente contestaba. igual que en 1969 no tengo tiempo para estas cosas. Yo tengo huerto interior. Además, soy un estudioso, ne un político. Esta actividad es un azar en mi vida. 0 Luego don Pepe, fue un poco más categórico. La reelección no me interesa ni me quita el sueño, pero es injusto que a los ciudadanos que le han servido al pais, como don José Joaquín Trejos, se les quite esta posibilidad. así el grupo de Figueres pretendió escudarse tras don José Joaquín Trejos para obtener la reforma.
ооо Según informamos ayer, varios diputados liberacionistas declararon a uno de nuestros periodistas que si no se aprueba rápidamente el llamado paquete tributario, aumentará el precio de la gasolina o se devaluará el colón.
No creemos que afirmaciones tan serias se formulen sin base alguna, por lo que si los diputados adictos al Gobierno se expresan en esta forma, es porque el Poder Ejecutivo puede estar considerando estas medidas, o bien, echará mano de estos argumentos para exigir la aprobación del paquete tributario.
De este modo, tenemos que se han aducido cuatro motivos para que se les de paso a los nuevos impuestos: financiamiento de las universidades, aumento de salarios de los trabajadores o empleados públicos, y forma de evitar la devaluación de nuestra moneda o la elevación del precio de la gasolina. Como se ve, se trata no de sólidos argumentos técnicos, sino de una especie de chantaje, que, a la vez, implica el reconocimiento del fracaso radical de la política hacendaria del actual Gobierno, ya que resulta desde todo punto de vista inexplicable que, habiendo recibido el Gobierno centenares de millones de colones más en estos años de 900 a 200 millones de colones no sólo no haya elaborado ni siquiera un asomo de plan de austeridad a fin de tener autoridad moral para imponer más tributos, sino que el déficit fiscal haya llegado sumas astronómicas y se sigan presentando nuevos proyectos de impuestos, pese al anuncio oficial de que se había llegado al límite.
Sería preferible, por ello, que el Gobierno reconozca su fracaso, en lugar de seguir blandiendo este tipo de chantajes para que se aprueben los impuestos.
Como esta táctica no prosperó, por cuanto don José Joaquín no e amigo de estos jueguitos políticos, don Pepe anunció en la televisión la necesidad de un gobierno de facto, durante un año, para ordenar este relajo de país, esta relajocracia. Pero, resulta que este tiro le falló. La proposición fue torpe e inoportuna.
a 0 No quedó, entonces, más recurso que seguir el camino del proyecto de reelección 000 Don Pepe convocó a los diputados y sus amigos comenzaron a sondea a estos para convencerlos sobre la derogatoria del proyecto de reelección presidencial. También esta táctica de ablandamiento moral fracasó. 0 Don Pepe echó mano, entonces, de su táctica preferida: la crisis.
Argumentos demagógicos 000 Públicamente, decía que no tenía interés en la presidencia, que de cualquier manera se podía servir a la Patria, mas, entre bambalinas, sa grupo trabajaba con ahínco, hasta que se insinuó el gran argumento que hace temblar a toda la maquinaria liberacionista: don Pepe fundará otro partido, igual que en 1969. La división está a la vista.
ооо El método de la crisis combinado con las declaraciones sobre el desinterés en la presidencia fue la comidilla política del país en estos primeros meses del año, cuando se vio que los diputados de Liberación Nacional seguían firmes en su apoyo a don Luis Alberto Monge. 0 o Este método produjo sus efectos. Algunos diputados, antes firmes adalides de don Luis Alberto, comenzaron a dudar. El dique sólido legislativo muestra algunas fisuras.
ficio de las empresas y de los trabajadores.
En cuanto a la actitud del sector mayoritario de la Asamblea Legislativa, en lugar de atender las observaciones formuladas sobre el proyecto se ha echado mano de consignas, estribillos o etiquetas eminentemente políticas demagógicas, tales como el financiamiento de las universidades, el aumento de salarios de los empleados públicos y el peligro de la violencia o el extremismo, si no se satisfacen estas necesidades. se exponen estos argumentos a la luz del día, casi sin rubor, sin tener en cuenta que, desde hace más de un año, se presentaron a la Asamblea Legislativa dos proyectos concretos para financiar a las universidades, que no ha interesado a los diputados que hoy defienden el paquete de impuestos. 0 A esta táctica ha seguido otra: la de los ruegos: No es que don Pepe quiera ser candidato. Es que sus amigos y seguidores se lo piden a gritos, se lo suplican con lágrimas en los ojos. Estas peticiones se en tremezclan con una serie de artículos de don Pepe en que se combinan los ataques a quienes se le oponen con sus intenciones políticas. El tema predilecto es ser o no ser. o, en otros términos, la lealtad hacia el pals o hacia el partido. 0 Estas actividades político literarias se adoban luego con otro tema favorito de don Pepe: el sacrificio. Si la Patria se lo pide, si el Partido lo llama, él hará el sacrificio de consagrarse en holocausto al servicio de este país que ha gobernado tres veces. 0 Todo proyecto tendiente a crear impuestos debería apoyarse en claros criterios técnicos y en la autoridad moral del Gobierno, esto es, en el ejemplo que éste brinde a los ciudadanos en la eficiente administración de los recursos y en la austeridad con que proceda en sus funciones.
Asimismo, las discusiones de este tipo de proyectos en la Asamblea Legislativa deberían ser un modelo de sentido democrático, por la participación que se concede a los ciudadanos o agrupaciones para expresai su criterio, entendida aquella no como simple exposición de opiniones, sino como un verdadero diálogo, en el que se tomen en cuenta las razones o argumentos que se aducen para enriquecer los proyectos del Gobierno.
En nuestro país se ha adoptado otro estilo, aparentemente democrático, es decir, que satisface ciertas formalidades solamente. En el fondo, se sigue una línea politica dogmática, un criterio oficialista inquebrantable, en el que no caben razones.
Desde el punto de vista del Poder Ejecutivo, no se le dice claramente al país que se buscan mayores ingresos, por cuanto el déficit alcanza sumas astronómicas y, sobre todo, porque no ha existido en ningún momento una voluntad firme de ordenamiento de las finanzas públicas, sino que se prefiere adobarle al proyecto el título de reforma tributaria o que no per judica a los sectores más necesitados del país.
Con esta bandera falsamente populista o social, se pretende apro.
bar un paquete de impuestos que, es un hecho, acrecentará la inflación, y extenderá el dominio del Estado, menoscabo de la economía nacional, para que, a la vuelta de algunos meses, cuando el Gobierno requiera más recursos tenga que acudir, de nuevo, al sacriEn los próximos meses se echará mano de otro argumento disuasivo que los seguidores de don Pepe repiten acá y acullá, venga o no venga al caso: el extremismo, la violencia, el país está a las puertas de la bancarrota. Sólo don Pepe podrá salvarnos. Todo igual que en 1969.
En aquella oportunidad, el gran mal nacional era la miseria extrema.
Había que salvar al país de este cáncer. Nada se hizo, por cierto en este campo, pero, ahora como no se puede repetir aquel esquema propagandístico, se recurre al extremismo, la violencia y el fin de nuestro sistema institucional y democrático, males por cierto presentes y previsibles, pero cuya solución se encuentra no en este tipo de propaganda, sino en un poco menos de cinismo y de corrupción en algunos sectores políticos, que han sido los que han creado este estado de cosas.
a 000 Un proyecto de impuestos debe defenderse con criterio técnico, con seriedad, con la verdad en la mano, aunque esta sea amarga, no con el estilo que consiste en colocar a los diputados oponentes, los trabajadores y a los empresarios contra la pared, con argumentos ficticios, como los citados, tras los cuales se parapeta el Gobierno para llevar recursos a sus arcas con el fin de financiar gastos, producto más que todo del desorden existente en el campo presupuestario y financiero. manera de recordatorio, conviene apuntar que, desde hace varios meses, estamos esperando el plan de austeridad prometido por el Gobierno de la República. Mas, esta es una de las tantas promesas que en momentos de apuro se formulan para acallar criticas y serenar los ánimos. Pasada la tormenta, se vuelve al derroche y a la alegría presupuestaria.
De ahora en adelante, se nos hablará entonces todos los días de la salvación de la Patria, del sacrificio personal, del holocausto, del er tremismo, de la violencia, del fin de la democracia y de la urgencia de un mesias, y de la necesidad de gobernar con los mejores hombres del país, de cualquier partido.
Mientras tanto, los diputados de Liberación serán bombardeados en todas formas no sólo con argumentos morales, sino de otro tipo. 0 como Pese a todo, quedan en ple las más graves interrogantes: Si hemos llegado a este desastre moral y social. quién es el responsable. Qué se ha hecho con el más grande poder político que la historia de ba puesto en las manos de un hombre y de un partido en estos 25 años. Dónde queda el mito del partido ideológico y permanente, si se les cierra el paso a quienes tienen derecho y capacidad para gobernar. en 0 Y la pregunta de las preguntas ¿No estamos asistiendo otra vez a una gran comedia nacional. Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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