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LA REPUBLICA, Domingo de mayo de 1976 Bajo un signo epocal.
La rebelión ha sido un signo del ser humano a través de milenios y milenios. Siempre levantándose siempre negándose a la docilidad; siempre luchando por algo más, creyendo en algo más; siempre descontento de lo que podía tener. Siempre imaginando un mañana mejor.
Siempre con esa frase que don Miguel de Unamuno convirtió en sentencia: No me resigno.
Así ha vivido y caminado el hombre.
está esta habitación, siempre en orden, siempre aseada, y siempre austera, donde vive el poeta.
Felipe II, que era el monarca del mundo y en cuyos dominios no se ponía nunca el sol, pues siempre había noche aquí donde era día allá, eligió para vivir una habitación muy austera, que he visitado, varias veces en esa especie de inmenso barco de piedra para los siglos que es El Escorial.
Entonces surge la pregunta que para qué sirve un poeta. No lo diré yo. Prefiero que lo explique uno de los grandes de la poesía inglesa y que es, a la vez, un importante profesor: Stephen Spender. En Ensayos sobre enseñanza, recopilados por Harold Taylor, director, entonces, del Sarah Lawrence College, de Nueva York (la edición castellana es de México, 1959. Stephen Spender escribió: Los que prefieren conocer la poesía a leer poemas, miran a aquélla como una luz que ilumina algunos de los problemas de la existencia. No puede uno desechar esto como inútil, cuando tiene que tomar en cuenta el cuadro completo de la educación de un individuo. Son muchas las personas que reciben de la poesía inspiración para resolver problemas religiosos o filosóficos. Aunque de ningún modo sea aquélla un substituto de la religión y la filosofia, si, en cambio, puede llevar a las gentes a pensar con gravedad sobre tales cosas. través de la poesía, y más allá de ella, pueden ar conducidos a su verdadero interés o vocació. 115. Los milenios parecen cruzar entre esas dos fuerzas constantes de la revolución, que aspira a un cambio radical, y la consolidación de lo hasta entonces realizado, y que ve un grave peligro en ese cuestionar lo conseguido hasta entonces. Entre ambas tendencias: reacción revolución, se ha abierto paso una tercera posición: la evolución.
El poeta nicaragüense, que es dueño de un imperio de poesía, ha elegido como vive en el siglo XX y no en el siglo XVI una habitación sencilla y modesta de un hotel central. Allí está el lecho, hay dos sillas, un pequeño mueble, con espejo, que sirve para reunir objetos íntimos y para escribir. Del otro lado del lecho están los libros que suben como un pequeño y largo muro, que se afirma en la pared. Los libros están leídos y releídos y vueltos a leer. Encierran siglos de quehacer humano en el conocimiento y en la sensibilidad.
Como estamos en el final de un mileno, y como se trata de un siglo que termina entre grandes esperanzas, debidas a la aceleración técnico científica, vivimos, en las décadas finales de este que dará paso al siglo XXI, entre reajustes culturales, económicos, políticos, sociales, morales.
Entre estos libros hay ediciones primorosas de Villón y de El Arcipreste. Hay clásicos olvidados y clásicos revividos. Hay también diccionarios. El poeta es trilingüe. Sobre la mesa de noche hay un libro que lee ahora: The vivisector de Patrick White. Es el Nobel reciente. Es un libro sobre un pintor. me aclara Martinez Rivas. Hay un Webster de bolsillo.
De esta ebullición constante de las sociedades, en estas décadas finales del siglo XX, tendrán que surgir los modelos de las sociedades que se proyectarán hacia el Tercer Mileno. Vivimos, pues, para decirlo, en pocas palabras: Tiempos Interesantes.
El poeta de Veo un desnudo Art Nouveau. Está pintado por Gerardo González. la figura humana representa a una amada del poeta. Para no olvidar a España ha colocado una reproducción de una andaluza con unas naranjas, pintada por Romero de Torres. Pero Martínez Rivas es un poeta de una gran finura y ha colocado, sobre la cabecera de su cama, la reproducción de una japonesa, de perfil que sobre sus manos poéticos ofrece unos pequeños frutos. Este rostro y esta imagen se parece a la expresión de un hal kalesa síntesis emocional a que han llegado los líricos del Japón para expresar la poesía. he aqui que un gran poeta, que vive como transeúnte entre nosotros, ha emprendido una revolución solitaria.
Es el título del libro que al nicaragüense Carlos Martínez Rivas le ha editado EDUCA, en una nueva edición, realizada en 1973. La primera apareció veinte años antes en la Editorial Guarania, México. mi entender La Insurrección solitaria es uno de los libros capitales en la poesía hispanoamericana contemporánea.
La insurrección solitaria Sobre el pequeno mueble del espejo. que el poeta ha convertido en escritorio, hay una fotografia de una Eunice Odio muchacha, muy jovencita, en los años que era novia del poeta de Insurrección solitaria. Hay una fotografia de Salomón de la Selva uno de los padres de la poesía centroamericana, y otra del maestro José Coronel Urtecho. Para Carlos, de quien tanto he aprendido para estas enseñanzas. con un abrazo por encima de veinte años.
Que un gran poeta de nuestros días viva entre nosotros, no es cosa desdeñable. Con la proyección que da el tiempo, esta residencia de Martínez Rivas con Costa Rica, y esta vinculación del poeta de La insurrección solitaria, con personas, ambientes, temas de Costa Rica, que le han inspirado, adquirirá un valor que los lectores inmediatos no alcanzan a sospechar hoy. Los profesores y estudiosos, en las universidades, centros de cultura e instituciones y bibliotecas de mañana, buscarán este nombre y este libro, y hasta es posible que revisarán la colección de Ancora en busca de este testimonio que estoy escribiendo sobre el poeta, ahora.
Carlos Morales, fundador de Ancora, ha enviado al bueno y servicial y excelente fotógrafo Mario Roa. El poeta dice: No soy artista de cine. No me saquen fotos sino poemas. Como el poeta es reacio a dejarse fotografiar, las revistas de Nicaragua y de otros países suelen publicar a un Martínez Rivas adolescente o de Primera Comunión. Sin embargo, esta vez, se ha dejado fotografiar.
Final sin final.
Para qué sirve un poeta.
Se me dirá que está bien que este poeta nicaragüense viva en San José de Costa Rica esta temporada, mientras se dispone a regresar, después de una tan larga etapa, que es casi media vida, para volver a sentir y a tomar sobre su vida y su poesía esto que es Nicaragua para él. Desde 1945 estoy harto de no estar en mi país. Estuvo en un período desde 1951 hasta 1954, cuando regresó de Europa, pero, luego, partió hacia los Estados Unidos. de esa experiencia surgieron unos poemas a modo de murales líricos, que tienen gran fuerza epocal y que me impresionaron mucho cuando me los mostró el poeta en el primer hogar del CSUCA, en una casa con columnas de la Bella Epoca, en San Pedro Montes de Oca.
Llevé un largo cuestionario, muy minucioso, detallado, que había preparado con cierto esmero. Llevé mi grabadora y el poeta tuvo la amabilidad de hablar para ella, muy extensamente y finalmente, grabar unos poemas en los que estaba trabajando, y me explicó su modo de construir y trabajar. Me habló de su signo astrológico nació el 12 de octubre de 1924, bajo el signo de Libra y me recordo que 1924, al dar vuelta los números y alterar las cifras, es 1492.
y Ik Alberto Baeza Flores Me habló de su llegada a Costa Rica, con su padre. Me habló de Yadira Jiménez a quien está dedicado su libro El paraíso recobrado, con esta dedicatoria: Yadira Jiménez. En el puerto de Cartagena, Colombia, apartado 75.
Pero cierta gente, que sólo se deja impresionar por la moda inmediata y que olvida que toda moda pasa y que sólo permanece el talento verdadero, no puede valorar lo que significa que todavía un gran poeta como Carlos Martinez Rivas ande en nuestras calles, se asome a estos amaneceres y anochecer y vuelva a su trabajo, como Rilke, como Luis Cernuda, como alguno de los grandes, donde el poeta se enfrentará, a solas, con el mundo, con su mundo, y librará también a solas, pero para otro, también su insurrección solitaria.
Encontré una edición primorosa de Baudelaire. Ayer murió Baudelaire, el año que nació Rubén Darío. me dijo el poeta. Me habló del poeta Ordóñez Argüello, amigo suyo en sus años anteriores en Costa Rica. me habló, con mucho afecto, de Eugenio Rodríguez, amigo suyo también, antes de que el Lic. Rodríguez fuera rector de la Universidad Costa Rica Hablamos mucho de Eunice Odio, a la que Martínez Riva conoció, cuando la deslumbradora lírica de Territorio del alba comenzaba a escribir, y antes del voluntario exilio de Eunice, que duraría una vida. No me saquen fotos, sino poemas Hay que limpiar un poco esta palabra que se ha ido desgastando por el uso y abuso: gran poeta. Hay que aplicarla sólo a unos pocos, para poder revalorar esto tan dificil, complicado, misterioso y grande que significa ser un poeta de verdad, como lo es Martínez Rivas.
He ido al Hotel Sheraton, que da justamente enfrente de la vía comercial y multitudinaria de San José. Por qué el poeta ha elegido vivir en ese sitido donde se siente respirar el corazón de la capital? No lo sé. Antes, el poeta ha vivido en las tumultuosas ciudades norteamericanas y ha habitado, en la Ciudad Universitaria, en una zona tranquila y plácida de Madrid. Carlos Martinez Rivas se asoma a la Avenida Central y ve, de inmediato, esa corriente humana, en una zona popular, bulliciosa, pintoresca, de Avenida Central. Va a desayunar a una soda de enfrente del hotel, donde es recibido, de un modo familiar, como un parroquiano distinguido y de la familia. Es amable y son amables con él.
Volvemos al hotel. El secreto del aislamiento y de la soledad del gran poeta lo vengo a entender cuando estamos frente al ascensor del hotel y el poeta marca un piso superior. Luego, caminamos por pasadizos tranquilos, no anchos, y como al final de un pequeño laberinto de la soledad el título es de Octavio PazHablamos de su padre y de su madre. Al terminar sus estudios secundarios tuvo la oferta de una beca para estudiar medicina en una de las más prestigiosas universidades norteamericanas. otra beca para ir a estudiar Filosofía y Letras a Madrid. Vos no vas a ser médico, sino escritor. le dijo su madre. el poeta se fue a Madrid.
En una era donde la literatura ha entrado a ser una mercaderia más en nuestras sociedades de consumo, y donde el autor debe asomarse por las exposiciones, conferencias, recitales, pantallas de televisión y debe estar escribiendo en los periódicos, porque todo esto es parte de la necesidad de que el lector no olvide que está allí. que es una persona de carne y hueso, que existe y que es actual. hay algún poeta como Martínez Rivas, como Rilke en el inmediato ayer que está por encima de la batalla. Sencillamente no entra en esta danza de la sociedad literaria, más o menos grande, más o menos reducida. Este poeta prefiere hacer su obra en silencio y se debe a ella.
Estamos de nuevo, en la entrada del hotel. Debo irme.
Los seminarios en La Catalina, CEDAL, me esperan. El gran poeta me dice esto: Una persona no debe ser deformada ni siquiera por el elogio. Pero, cómo evitar de lamar grande a un poeta como Carlos Martínez Rivas? No es razón de elogio sino de ubicación literaria y de justicia Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud Costa Rica.
Este documento no posee notas.