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8 LA REPUBLICA, sábado 26 de junio de 1976 o EDITORIAL Do Re Ai De vez en cuando y como quien no quiere la cosa, se desliza por all la información de que una dependencia del Gobierno realiza encuestas para conocer la opinión de un grupo de costarricenses.
Seminario de empresarios y funcionarios 000 Este tipo de sondeos se ha puesto de moda y, en el campo politico, as cosa corriente en numerosos países.
000 Este tema plantea una cuestión de fondo: es posible o aceptable que se gobierne con base en los resultados de las encuestas. Se clausura hoy, en La Catalina, un seminario, organizado por la Cámara de Representantes de Casas Extranjeras y patrocinado por la Fundación Friedrich Ebert, sobre El Papel de la Iniciativa Privada en el Proceso de Desarrollo Económico y Social de Costa Rica.
empresario hacia el trabajo del fun.
cionario público y en la apertura del Estado, del Gobierno, hacia el sector privado.
000 Los sondeos de opinión pueden dar como resultado que el público exprese un criterio técnico o moral correcto, beneficioso para el bien común, pero puede ocurrir también que su juicio sea expresión de un gusto momentáneo, de su interés personal o de un objetivo torcido.
000 Participaron en este seminario representantes de la empresa privada, asi como funcionarios del Gobierno de la República y dirigentes politicos.
El diálogo, del que tanto se habla, no ha de medirse o valorarse por sus resultados concretos y tangibles. Con frecuencia, el hecho de comunicarse, de sentarse juntos frente a una mesa, de departir, de expresar dudas y prejuicios, opiniones y argumentos, constituyen no sólo un acto de purificación de desahogo, que despeja el camino y alivia las cargas, sino una forma de inspiración para las fareas venideras.
Aún en el caso de que la opinión del público fuese correcta, a veces el político no puede dirigirse por ella. por cuanto hay circunstancias. sentido de la oportunidad, que en politica cuenta sobremanera que tornan peligrosa una decisión.
000 o si el Gobierno se orienta por las indicaciones circunstanciales, emotivas o interesadas de los encuestados, el mal seria irremediable.
Equivaldría a colocar la función pública, el poder, en manos de las pasiones ajenas o del azar.
000 Las encuestas pueden indicar, en el campo politico, el grado de popularidad de un candidato o de un gobierno, mas no constituyen.
invariablemente, un instrumento para medir la verdad, la razón o la moral.
000 Generalmente, este tipo de seminarios deja una serie de conclusiones, de principios o de recomendaciones, fruto de las exposiciones hechas o de los debates efectuados, cuya eficacia o ejecución dependerá, en todo caso, de la sinceridad de los funcionarios y de los politicos, o del interés de los empresarios. Sin embargo, a veces, las circunstancias cambiantes, las presiones externas o cualquier motivo fuera del control voluntad del hombre hacen que ciertas directrices o estrategias deban variarse. En estas condiciones, hasta los mejores propósitos y promesas pueden malograrse. Es decir, las recomendaciones o las conclusiones no siempre el mejor fruto de estos seminarios, aunque sean valiosas.
Podrán suscitarse controversias entre el sector privado y el público y, a veces, podrá llegarse a extremos en que pareciera que se cierran los caminos, por falta de colaboración, de apoyo o de sinceridad, mas lo cierto es que la economía nacional depende, esencialmente, del trabajo solidario entre los empresarios, los funciona.
rios públicos y los politicos.
Pueden ser una guia en algunas circunstancias, un atisbo, siempre que el gobernante posea principios bien definidos y objetivos claros. aceptables para el bien común.
000 o Un acto de gobierno, un hecho, una decisión, un proyecto, pueden ser buenos o malos, pero en sí, por su contenido y por sus fines. Es decir, la bondad o maldad no les viene de la popularidad o del resultado de una encuesta 000 son Ningún gran gobernante puede dirigir al Estado a punta de encuestas a de sondeos de opinión pública. Si asi procediera, no pasaria de ser un mediocre o un cualquiera, pues estaria al arbitrio de los demás.
Bien ha hecho, por ello, la Cámara de Representantes de Casas Extran.
jeras en organizar este seminario, que ojalá sirva no como coronamiento, sino como punto de partida, para nuevos encuentros.
000 Para ser popular o, mejor dicho, para conquistar un puesto en la historia, primero hay que ser impopular, mas impopular no por las torpezas, las pillerías o la incapacidad, sino por la necesaria reacción que producen las medidas de gran aliento.
Lo que importa, en estos encuen.
tros, es el diálogo en si, el intercambio de opiniones, y, sobre todo, el saberse socios de una empresa común, forja.
dores de un destino, compañeros de batalla en una larga lucha. He aqui lo que interesa resaltar.
000 Estos resultados, eminentemente espirituales o morales, no pueden cuantificarse ni visualizarse. Tampoco pueden exponerse a los ciudadanos para que estos palpen los frutos de una reunión. Estos se saborean en la labor diaria: en la comprensión del Lo extraño no es que se lleven a cabo estos seminarios o contactos entre el sector privado y el público, sino que no se realicen con más frecuencia. Es extraño, en verdad, que los socios de una empresa, los responsables de la economia nacional no dialoguen frecuentemente, no efectúen encuentros de este tipo, en forma sistemática, no los conviertan en un instrumento permanente de buen gobierno y de sana adminis.
tración Hay dos tipos de impopularidad: la que proviene de la corrupción, de la mediocridad, de la permanente mentira, del cinismo, de la ineficacia del gobernante, aquella que significa reacción del pueblo ante el Gobierno por ciertas medidas, pero que en ningún momento despiertan censuras por los vicios personales o públicos de los funcionarios. Existe la impopularidad del gobernante inepto y corrupto, y la impopularidad transitoria del gobernante que, pese a las criticas, demuestra en todo verticalidad y grandeza.
000 Una es la reacción del hijo ante un padre vicioso y la reacción ante un padre duro, firme, exigente. Este suscita enojo o cólera momentáneamente, pero se respeta su dignidad y su buena intención.
000 NUEVO SUBDIRECTOR. TRATARE MAYOR RAFAEL GUTIERREZ DE BORRAR LA MALA IMAGEN DE LA DIC.
PARECE QUE HABLA EN SERIO Pues bien, una es la posición de la opinión pública ante un gobernante demagogo, corrupto y derrochador, y otra ante un presidente exigente, disciplinado, firme. austero, que mantiene la mano del Estado con mano vigorosa y no anda con rodeos. Quizá en una encuesta el primero sea aplaudido y elogiado, aunque, a mediano plazo, sea vilipendiado y rechazado, pues no hay ser más despreciable que el gobernante mentiroso y corrupto, y pueda ser que el segundo sea, en un sondeo de opinión pública, sea criticado. Sin embargo este recibirá las palmas de la Historia.
000 Por otra parte, el gobernante capaz ha de poseer una visión global de los problemas del pais. Para eso está en la cúspide. El pueblo, en cambio.
sólo ve lo transitorio e inmediato, lo que le interesa. Una encuesta no puede, por ello, ser una norma de conducta o de gobierno.
000 Existe también el peligro de que ciertas encuestas, hechas por oficinas públicas, sean deformadas a priori para obtener ciertos resultados o sean manipuados a posteriori para adecuarlas a las intenciones del Gobierno, máxime cuando caen funcionarios inescrupulosos.
000 Lo cierto es que si un hombre no tiene ideas claras sobre lo que debe ser y carece de coraje moral, que no se meta a gobernante o a ministro. Si va a gobernar a punta de sondeos, aviados estamos.
Sell 76 en manos de Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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