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10 LA REPUBLICA, lunes 11 de octubre de 1976 EDITORIAL Endise Do Re Ai Nacion pain Pacifismo angelical de Mons. Arrieta a Ho Este es el país de las frases hechas.
000 sure Casi no hay articulo en que no aparezca aquello de que lo que es bueno para el ganso es bueno para la gansa.
partida 000 si se trata de darle respuesta a una crítica, alguien sale con la ex presión: Ladran, Sancho, señal que cabalgamos.
000 no no si al orador o articulista se le viene a la mollera alguna frase sonora, generalmente se la atribuye a Napoleon Bonaparte o a don Ricardo Jiménez, como si tuviera miedo de haberla parido.
000 Cuando alguien quiere salir de apuros ante una denuncia y dejar las cosas como están, exclama: El que esté libre de pecado que lance la primera piedra. Esta fue la respuesta del Presidente de la República a un grupo de ciudadanos que pedian la extradición de Vesco y, en estos dias, ha aparecido varias veces.
no 000 OTO Dicen algunos que la hora ha llegado de convocar a una Constituyente por cuanto no hay hechos de sangre nl conflictos bélicos. Es decir, todo es normal.
000 Al parecer, para algunos sólo es anormal que a un cristiano lo despanzurren o que se oiga el tableteo de las ametralladoras. El resto es silencio.
000 Otros han afirmado que la Constitución Politica del 49 la vigente no se adecua al momento actual por cuanto fue elaborada y aprobada por ciudadanos viejos.
000 Formemos una Constituyente con jovencitos y nos saldrá una Constitución Política de avanzada.
000 Parac El único problema que habría que resolver es que, tal como nos lo demuestra la experiencia de no pocos países, los hombres de experiencia y años, de canas y conocimientos, están generalmente más capacitados que los jóvenes, y que no siempre ser joven significa captar el momento histórico.
000 El Obispo de Tilarán, Monseñor Román Arrieta Villalobos, envió a algunos periódicos un comentario sobre la necesidad de la paz y la fraternidad entre Costa Rica Nicaragua Acogemos el planteamiento de Mons. Arrieta, pues no hay bien más sabroso que la paz y por ningún motivo han de romperse los estrechos lazos de fraternidad entre estas dos naciones. Con todo, bien sabemos que la paz no es un don gratuito, sino el fruto de la justicia y del derecho.
Desde este punto de vista, el planteamiento de Mons. Arrieta, tan bien inspirado, flaquea y no logra sus objetivos, ya que no toma en cuenta un hecho irrefutalbe: la armonia entre estos dos países ha sufrido mengua no por los costarriceneses, sino por el Gobierno y la prensa de Nicaragua.
No es justo, por ello, en aras del pacifismo y de la fraternidad, equiparar a los dos países y hacer tabla rasa de las constantes violaciones de parte del Gobierno de Nicaragua, así como de los permanentes ultrajes nacidos de la pluma del periodista Chamorro, quien ahora muerde con saña e ingratitud la mano amiga que él ha buscado reiteradamente que siempre le tendimos con largueza.
Olvida Monseñor Arrieta varios hechos: Que ha sido la prensa de Nicaragua, y jamás la de Costa Rica, la que ha ofendido e insultado.
Que, en estos últimos años, el Gobierno de Nicaragua ha dictado disposiciones violatorias al Mercado Común y a las relaciones económicas con Costa Rica. Suponemos que Mons.
Arrieta está enterado de los alcances de los tristemente famosos decretos MEIC del Gobierno de Nicaragua. 39 Mons. Arrieta, quizá por las funciones de su cargo, no sabe cuán duros golpes le ha propinado a la industria nacional, en el ramo de los plásticos, la empresa Policasa. Numerosas son las denuncias por la actitud de los pescadores de Nicaragua, que pescan tranquilamente en nuestras aguas, sin que los de Costa Rica hayan recibido ayuda alguna de nuestro Gobierno, débil y temeroso ante los desplantes del gobierno de Somoza. Barcas y pescadores fueron llevados en dias pasados a Nicaragua y ¿qué hizo el Gobierno de Costa Rica. 59 si no fuesen suficientes los anteriores hechos, la actitud del Gobierno de Nicaragua ante una mujer costarricense, Liana Benavides, no tiene nombre. Es la negación de los derechos humanos, ante la vista y paciencia de los gobernantes de Costa Rica, tan prontos a abrazarse con Somoza, pero tan remisos a la hora de defender los derechos del pals.
No se trata, entonces, de dividir a dos naciones o de invocar a Marte, como teme Mons. Arrieta, sino de un elemental respeto a la dignidad del país, que pareciera no existir en la Costa Rica de hoy. Extrañamos profundamente que Mons. Arrieta sea dicho con todo respeto Invoque la paz, y olvide la Justicia y el derecho, sin los cuales no hay paz.
No podemos aceptar tampoco, por no ajustarse a la verdad ni a la justicia, un párrafo de las declaraciones de Mons. Arrieta en el que, después de llamar a los gobernantes de Nicaragua y Costa Rica a la serenidad como si la intima amistad entre ellos fuese suficiente les aconseja que se dejen impresionar en modo alguno por quienes, de una y otra parte, obedeciendo a innobles consignas y bastardos intereses, exageran los hechos, desfiguran la verdad, fomentan el odio fratricida y atizan un exagerado nacionalismo.
Posiblemente, Mons. Arrieta meditó en el alcance y gravedad de estas palabras, así como en la injusticia que rezuman. Repararemos en la expresión que el usa: de una y otra parte. Es decir, Mons. Arrieta coloca en igual posición a los que hemos defendido los intereses nacionales, sin invocar la guerra, sino el derecho, y a los periodistas o politicos de Nicaragua. Esta equiparación ofende al país y demuestra un falso pacifismo, aquel que, para quedar bien con otro gobierno y con los gobernantes costarricenses, ofende a los propios conciudadanos que, sin interés alguno, expresamos nuestra opinión, libre y respetuosa, en defensa del país.
Pero, al parecer, ya nadie puede hablar o escribir en Costa Rica en de fensa de su propia patria de sus valores, derechos, leyes y tradiciones, en este año de la educación civica. SI es Mons. Trejos, se le moteja y algunos le hacen el vacío. Si somos los periodistas independientes, entonces obedecemos a innobles consignas, exageramos los hechos, desfiguramos la verdad, fomentamos el odio fra.
tricida y atizamos exagerado nacionalismo. Qué cómoda actitud.
No le vamos a pedir a Mons. Arrieta que diga quiénes en Costa Rica hemos incurrido en tan sucios delitos, pues no pensamos seguir la senda de los politicos y, además, nuestra conciencia no nos acusa. Simplemente, llamamos su atención sobre estas afirmaciones injustas, que equiparan la posición gallarda de los COS: tarricenses con la arbitrariedad de algunos nicaragüenses, al mismo tiempo que nos lamentamos que el Obispo de Tilarán no haya levantado su voz en defensa de un pals pisoteado por propios y extraños, por fillbusteros y por nacionales. Su silencio en este punto corre parejas con la injusticia de sus afirmaciones. Su esfuerzo en complacer a los politicos y a los gobernantes de Costa Rica y Nicaragua, a costa de los derechos de los costarricenses, y a base de imputaciones injustas contra los que hemos cometido el inmenso delito de salir por los fueros del país, no es, por cierto, una credencial digna de estimaNadie en Costa Rica está fomentando el odio fratricida Sencillamente, proclamamos el derecho y la justicia para que la fra.
ternidad tenga sentido.
pl Qué raro. Cuando se trata de un gobierno de don Pepe, sus defensores sostienen la tesis de que Figueres está capacitado, más que nunca, por sus años y experiencia para regir los destinos del país, pero a la hora de elaborar una nueva Constitución, se piensa lo contrario.
000 un Algo que, en verdad, sorprende en Costa Rica es el alejamiento voluntario de los llamados vlejos precisamente cuando están en su mejor hora de producir y de dar hljos del espíritu.
inde 000 Pensionarse o alejarse de la vida activa en Costa Rica es sinónimo de muerte. lo cual es una solemne barbaridad. Perdemos asi recursos humanos inestimables.
000 qué nos queda en estas circunstancias? Una legión de jóvenes inmaduros, que se creen la mamá de Tarzán, formados en un sistema educativo que no forja el juiclo critico nl da allento para grandes obres.
000 Hay que combinar sabiamente la experiencia y conocimientos de los viejos con el impulso de los jóvenes, casi dariamos con el idealismo de la juventud. pero todavía no hemos visto por ninguna parte los ideales de la juventud actual de Costa Rica, con excepción de algunos atisbos y es fuerzos que se malogran a falta de apoyo de riesgo y de constancia.
ma Fland 000 El agachamiento sigue siendo una norma suprema en la vida del país, sobre todo en clerto sector de los jóvenes consagrados a la polities. Har que ver el sometimiento y agachamiento de algunos de estos a sus Jeles.
Con tal de no perder el hueso, la prebenda o la posibilidad de surg, convierten en sus mensajeros y palillo de enredos. No creen en sí mismos sino en la generosidad politica del amo.
000 Claro, no todos los viejos son fecundos ni todos los jóvenes carentes de ideales. En la política nacional han aparecido algunos viejos verdes que asustan y ciertos adultos que, a temprana hora, se han convertido en arcos, dada la flexibilidad de su espinazo. De ninguno de estos hay que esperar nada.
000 Hay que dudar siempre de toda persona que, hablendo visto de cerca la profanación del país y la corrupción, ha permanecldo en silencio agachado.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica
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