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LA REPUBLICA, Jueves de mayo de 1977 El carácter del Maestro Carlos Enrique Chinchilla Beethoven era superlativamente bondadoso, y pese a sus constantes arrebatos de cólera y de malestar, nunca dejó de ser un hombre bueno y romántico. Era de esos enamorados en el que, siempre está vigente el amor, pero nunca hablan de él.
Como ejemplo de sus estados de violencia, recordemos el día en que invitó a almorzar a Stumpff y, como la criada entraba sin avisar, le arrojó todo el plato de tallarines sobre el delantal.
Su habitación se encontraba siempre en total desorden; tanto era su despreocupación por ordenarla, que Cherubini manifestó: es una jaula de osos. Rossini mismo, se asombraba de ver la suciedad del alojamiento de Beethoven. Con mucha frecuencia, el oso escapaba de su jaula; amaba los paseos por el bosque. Se colocaba un viejo sombrero, desteñido por la lluvia y el polvo, sacudía su frac azul, anudaba su pañuelo blanco alrededor de su cuello abierto, y salía. Siempre buscaba el campo y hacía no pequeñas caminatas, en medio de las flores, los pinos, el arroyo y los campesinos. Pero cuando decide visitar alguna taberna vienesa se procuraba alguna mesa solitaria, encendía su pipa, leía los diarios y tomaba cerveza o vino rojo de Austria. Véasele, donde se le vea, notaremos siempre su temperamento inquieto y atento; sólo se siente a tono en el campo, en el jardín de Dios. Al caminar por las calles, solía hacerlo siempre acompañado de innumerables gesticulaciones; los transeúntes que le topaban se detenían para observarle.
Las bolsas de su frac se ven ocupadas por un cuaderno de música, un cuaderno de conversación, sin contar el grueso lápiz de carpintero que sobresalía. Al menos, es este el aspecto con que aparecerá, a fines de su vida, según los númerosos testigos que han hablado al respecto. Su carácter, era en verdad, una gran gama de contrastes. Se encolerizaba, y una vez sobrepuesto, estallaba en risas. Frecuentemente se aisla con todas las apariencias de la misantropía. Según Goethe, es un personaje indómito. Magdalena Willman, conocida de su juventud, le ha rechazado juzgándolo medio loco. Beethoven se refugiaba en la soledad para escuchar el espíritu. También se considera que, mucho influye en su aislamiento crónico. su pronunciada sordera. En su juventud, tenía un oído excelente, pero a partir de la Sinfonía en do, se queja a su fiel Amenda de la monstruosa enfermedad que le obliga ya a aislarse.
Son copiosas las anécdotas de la conducta de Beethoven en sociedad, conducta incivil, a menudo grosera; se le toleraba por el amor a la música que en tales círculos se le tenía, con pasión a veces fanática; aún más: se le respetaba de veras, tanto como músico cuanto como persona, pues su espíritu sobre pasaba el de los demás músicos; y se le trataba, muy cariñosamente sin tener en cuenta las diferencias de clase social. Una vez, ante las instancias del rey Federico Guillermo II, de que se quedara a su lado, Beethoven, manifesto, que no podía vivir entre niños tan mimados. causa de su sordera, en 1810, confia a Wegler, uno de sus amigos, que piensa nuevamente en el suicido. Acerca de esta enfermedad, es importantísimo escuchar lo que nos dice el Dr. Marage. Esta sordera presentaba un detalle particular en el sentido de que, si bien le aislaba del mundo exterior, es decir, de todo lo que hubiera podido influenciar su producción musical, presentaba en cambio la ventaja de mantener sus centros auditivos en constante estado de excitación, produciendo vibraciones musicales y zumbidos que distinguía a veces con gran intensidad.
Sordera, sí, para las vibraciones del mundo exterior, pero hiperacusia para las vibraciones internas. En el carácter de Beethoven, convergen dos pasiones: el arte y la virtud. La música debe encender el fuego en el espíritu del hombre. le dirá un día a Bettina Brentano. Como apoyo de lo anterior, citaré algunos renglones de una carta que Beethoven le enviara a una pequeña pianista de 10 años, llamada Emilia:. Prosigue, no practiques solamente el arte, sino penetra en su entraña; lo merece, pues el arte y la ciencia elevan al hombre hasta la divinidad. El verdadero artista no tiene orgullo; desgraciadamente ve que el arte no tiene límites; siente oscuramente cuán lejos se halla de la meta y cuando quizás otros lo admiran, él se apena por no haber llegado todavía allí donde el genio mejor brilla ante el como un sol lejano.
Beethoven ejecutaba maravillosamente las obras de Gluck, Haendel, Bach, quejándose siempre, a pesar de su indiscutible virtuosismo, de su insuficiente educación técnica. Paralelo al carácter de pianista, creo yo, va, el como ejecuta en su instrumento; razón que hace valedero consignar lo manifestado por Seyfried: Beethoven se arrebata, se abandona al sentimiento, golpea el pianoforte, da al auditorio la sensación de una catarata que salta de una avalancha que rueda; pero apaga el sonido en los pasajes melancólicos, lanquidece los acordes, deja elevarse los himnos como vapores de incienso. También, fue en Beethoven, constante obsesión, su progreso moral. En el sexto cuaderno de conversación, él copió el célebre pensamiento: la ley moral dentro de nosotros, el cielo estrellado sobre nuestras cabezas. Era gran devota de la justicia, en consecuencia, enemigo de la injusticia, máxime si ésta provenía de los ricos. Reluce en Beethoven un muy sincero amor por el prójimo y una elevada ternura para los pobres y los desdichados. Detesta a los ricos, tal vez iria hacia ti le confia a su joven amiga Emilia hacia los tuyos más gustoso que hacia algún rico, cuya pobreza interior le delata.
Accedió, aún estando enfermo, a dar conciertos de beneficencia. Sostenía también que el sentimiento es la lan todo lo grande que existe. Cuando se encuentre económico, cuando haga inversiones secretas, será para su sobrino Karl, a quien adoptara en 1815, por la muerte de su padre.
Acerca de si Beethoven, era religioso y no lo era, encontramos varias interrogativas que nos llevan hasta la duda. Cuando él mismo, le pidió a su discípulo Moscheles, que redujese Fidelio para canto y piano, en 1814, le llevó su trabajo sobre cuya última página habría escrito: terminado con la ayuda de Dios. El maestro corrigió esta nota con su gruesa escritura: Oh, hombre, ayúdate a ti mismo. Pero, una vez que se ocupa de la educación de su sobrino, desea que un eclesiástico le inculque sus deberes cristianos, pues solamente sobre esta base le manifiesta a la Municipalidad de Vienase pueden obtener verdaderos hombres. La víspera de su muerte, se dispone a recibir muy gustosamente los ritos del catolicismo, y así lo hace.
Le apasiona la política y no pierde tiempo para poner de manifiesto su aversión hacia ese gobierno austriaco que vive fiel a la teoría del absolutismo. Beethoven, quiso ser y lo fue, un buen alemán, un auténtico alemán. Tuvo inclusive ciertos accesos de xenofobia. Uno de sus amigos, relata que quiso hacer imprimir todas sus obras con títulos en idioma nacional; trata también de substituir el término pianoforte por el de hammerklavier. Como lo comenta Edouard Herriot, este apego a una patria, es la condición esencial de un amor sincero hacia una humanidad más amplia.
Beethoven, este hombre que manifiesta libremente sus opiniones en los cafés, que ataca abiertamente al emperador Franz y su burocracia; en el final de su vida se inclina por los ingleses, y siente por ellos la confianza que otrora sintiera por la Francia revolucionaria. Le agradecía al pueblo británico, no solamente el estimar a los artistas y remunerarlos, sino por permitir, a despecho de las publicaciones y las censuras, la libre crítica a los mismos actos del rey. Siempre lamento no haber visitado Londres. Algunos le comparan su carácter con el de Rousseau, con la excepción del acentuado nomadismo que caracterizó a este escritor, nacido en Ginebra. Había entre ellos escribe el Barón de Trémont. esa relación de juicios erróneos proveniente de que su humor misantrópico había creado un mundo a su fantasía, sin aplicación exacta a la naturaleza humana y al estado social. Se ha pretendido a veces, llevar aún más lejos la predicha comparación, pero no expondré las otras consideraciones que la sustentan, porque desgraciadamente el tiempo de que dispongo es sumamente limitado. Beethoven jamás estuvo sin amor y la mayoría de las veces profundamente enamorado. dice su amigo Wegeler y agrega: En Viena, al menos durante el tiempo que allá viví, estaba siempre en relaciones amorosas e hizo conquistas que hubieran sido difíciles, sino imposibles, para mucho Adonis, y quiero señalar, atenido a lo que sé, que todas sus amantes fueron de alta condición. Esto anterior, desmiente a muchos de sus biógrafos. Otros biógrafos, desmienten también el que Beethoven haya querido suicidarse en alguna ocasión. Su sentido del deber era admirable, lo que dejó patente al tomar la tutela de su sobrino y luchar judicialmente incluso, con su cuflada, a quien consideraba una mala mujer, incapaz de educar bien o altamente a su sobrino. Filosofar significa alejarse, no de las cosas cotidianas, sino de sus interpretaciones corrientes. afirmó Josef Pleper durante el colóquio celebrado recientemente en el Colegio Mayor Moncloa de Madrid. Es bien conocido el esfuerzo del fllósofo alemán dirigido a fundamentar una antropología cristiana, a base de una relectura profunda de Santo Tomás expuesta con terminología dinámica. Sa trayectoria Intelectual testifica una continua atención a los problemas permanentes del hombre, estudiados con originalidad y con un profundo conocimiento de los valores perennes de la fllosofia. Rebelarse contra la superficialidad y restaurar el ejercicio de la inteligencia Rodeado de universitarios, Josef Pieper ha vuelto a recordar la El valor de la contemplación necesidad de la filosofia, rechazando la imagen falsa del Pieper, al reivindicar el trabajo pensador como hombre ajeno al del espíritu y considerarlo como devenir un servicio social que contribuye del mundo. Su llamamiento a rebelarse contra la al bien común. denunciaba las Juan Antonio Giner superficialidad y restaurar tesis utilitaristas de una sociedad el intensamente orientada a la pro ejercicio de la inteligencia puede ducción inteligencia, cuando la exy al consumo, que morir donde superrecoge sus presenciando una devastación de ser bien acogido por quienes consideraría al filósofo periencias con ficialidad y el aburrimiento encomo personas la teología por parte de algunos advierten el peligro que señalaba parásito social o artículo de lujo.
cadenan el espíritu crítico del agonizantes.
Heidegger al decir que filósofos y teólogos incluso. Hay el hombre, la filosofia aparece como Se nos dice, por ejemplo, que en que volver a explicar Igualmente Pieper impugnó la los aburrimiento profundo va ron crítica de Marx a los filósofos: No arma revolucionaria, y así, frente a las modernas clínicas se hace al preámbulos de la fe y, esdando por las simas de la existiene sentido dijola acción por la acción, opone la moribundo objeto de los más una pecialmente, los preámbulos de los tencia como una silenciosa niebla transformación del mundo sin una reflexión por la contemplación: exquisitos cuidados médicos y se sacramentos: si no se sabe que es y nivela a todas las cosas, a los previa contemplación del misgastan con él incalculables sumas hombres y a uno mismo en una un sacramento, qué es la liturgia, mo. La contemplación es dijo de dinero. una docena de qué es el templo qué es el extraña indiferencia.
La aparición del aburrimiento Pieper preguntarse por el verdapersonas están ocupándose de él sacerdocio ministerial, no se pueSe refería Pieper a la creciente en las sociedades más avanzadasdero sentido de las cosas. Cuando día y noche, para verificar el de entender la Santa Misa.
superficialidad que afecta a piensa Pieper confirma la uno no se pregunta por el sentido control de la actividad cardíaca, Pieper, un renovador desgrandes masas de hombres, que se suposición de que el abandono del de las cosas termina por des examinando el pulso, la res tacado de la escolástica como contentan con una explicación del espíritu lleva a la monotonía más virtuarlas.
piración, el funcionamiento de las diría Millán Puelles al presentarlo mundo repleta de tópicos, slogans, profunda. Si el asombro es el distintas glándulas, etc. pero si a los estudiantes, debe su éxito mitos y consignas. Este OS comienzo de la filosofia, el La fuerza del espíritu el enfermo pudiera hablar posi de escritor según el Frankfurter curecimiento de la inteligencia aburrimiento es su muerte. La blemente pediría otras ex Allgemeine a la sencillez de su impide advertir que, como se filosofia se nos presenta así, ha plicaciones mucho más intimas y pensamiento, con el que reinNalaba Goethe, siempre se repite dicho Heidegger, como un arma se desvirtúan las cosas vitales. En definitiva comenta terpreta antiguas nociones funun mismo fenómeno de sim intempestiva. como una cuando olvidamos lo más im Pieper se ocupan damentales de la filosofia esplificación superficialidad Jocura. Chesterton lo recordaba portante que el hombre tiene: la afanosamente de los procesos colástica. Al escucharle o al mentales: cada siglo. intenta al decir que hay una clase esfuerza del espíritu que da sentido, fisiológicos, pero no del enfermo leerle comprende bien la hacer lo santo, vulgar; lo dificil, pecial de locura que consiste en explica y justifica cada uno de sus como persona.
vigencia actual del tomismo y se fácil; y lo serio, alegre; contra lo haber perdido todo menos la actos. De olvidarnos del espíritu, El coloquio con Pieper terminó explica también la famosa sencual no habría nada que oponer si razón.
llegaríamos al terrible cuadro que hablando de la necesidad de una tencia de Maurice de Wulf: La en ello no se fuera a pique tanto lo Cuando parece, pues, que el la doctora Elizabeth Kubler Ross nueva catequesis, especialmente escolástica ha decaído no por falta serio como lo alegres el sistemupde rechaza el valor de la nos describe en sus libro Muerte te aporkanti suando o estamos as the densing, de cabraai zeb Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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