Guardar

LA REPUBLICA. Jueves 28 de Julio de 1977 EDITORIAL Do Re Ai Un consejo a los propietarios de ciertos negocios en el nuevo centro comercial El Pueblo.
Presupuestos electorales Si venden ciertos artículos a precios astronómicos, sin tasa ni me dida, dentro de poco tendrán que alquilarle esos establecimientos al Gobierno para un colegio oficial o algo por el estilo.
No puede ser que dos ollas de carne, dos Jarros de agua dulce y dos postres cuesten 109 colones. qué les parece un jarro de agua dulce a colones? Ni que fuera ambrosia.
consigue gracias a las disposiciones generales.
En estas condiciones, no sólo es imposible realizar una labor eficaz y duradera, sino que se malogra cualquier esfuerzo en el campo del planeamiento.
Cómo ha cambiado Costa Rica. La olla de carne y el agua dulce eran, hace unos años, el alimento preferido del pueblo. La gente los buscaba con ansias porque estaba al alcance de sus bolsillos.
Mas, ahora el pueblo costarricense no puede comer olla de carne, Es un artículo de lujo. Cuánto hemos avanzado.
Si el presupuesto se modifica según el impulso electoral o los intereses de los grupos de presión, si los diputados tienen en sus manos el arma de las partidas específicas sin orden ni concierto, si el criterio técnico no cuenta en estas decisiones. para qué sirve la Oficina de Planificación. Suponemos que nuestros campesinos están alimentándose con ca.
vlar.
Lo que antes poseía el pueblo barato y en abundancia ahora se vende en El Pueblo a precios prohibitivos.
El presupuesto nacional debe ser un Instrumento técnico, que oriente la labor del gobierno durante un año, o se convierte en un arma electoral.
No es nuestra intención emitir criterio sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de la reforma al presupuesto de 1977, con el fin de allegar recursos por 310 millones de colones para satisfacer algunas necesidades, pues si bien este es un tema digno de nota, más lo es la forma superficial como en Costa Rica se tramitan los presupuestos nacionales.
Durante varios meses, la Oficina de Planificación recoge datos e informaciones para elaborar el presupuesto nacional y, después de un trabajo tesonero, lo remite a la Asamblea Legislativa, de la que sale una criatura irreconocible hasta para sus propios padres. Luego, durante el año, se le introducen al presupuesto diversas reformas no al conjuro de un criterio técnico definido, sino al calor de los grupos de presión. El presupuesto se encoge o se estirá según los intereses de los gremios, a los que se acomodan en forma benevolente el Poder Ejecutivo y la Asamblea Legislativa.
La discusión surgida en Guanacaste en torno a la reforma del presupuesto no es, pues, un acto esporádico, sino la repitición de una escena nacional: el presupuesto como arma politica.
Un pozol que es un guiso de maiz tierno, carne y chile con mucho caldo cuesta en El Pueblo 38 colones.
Dos emparedados de jamón pequeños con un pedazo de torta chilena, dos tazas de café y un chocolate valen, 45 colones. No les parece exagerado?
No somos amigos del control de precios, pero tampoco de los abusos. cuando estos hacen su aparición, no queda más que socar.
En el gobierno anterior, la Oficina de Planificación remitió a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley con el fin de poner orden en este campo. Sin embargo, los diputados no le prestaron atención a esa iniciativa, posiblemente por cuanto les interesa tener en sus manos esta eficaz arma electoral del presupuesto cuyo manipuleo eleva el costo de las campañas políticas a sumas astronómicas, ya que no hay gasto más insensato o irracional que la asignación de recursos con criterios extratécnicos.
En esta Asamblea se ha designado una comisión encargada de formular propuestas o reformas en este sentido.
Sin embargo, podría correr la misma suerte si no hay voluntad politica inquebrantable de tomar decisiones en esta dirección.
La sesión de la Asamblea Legislativa en Guanacaste fue algo más que un capitulo en el calendario de festejos populares. Fue la confirma.
ción de que el presupuesto nacional es una especie de bien monstrenco.
Hay que ver los precios que se cobran en algunos restaurantes de Costa Rica. ses que se rigen por la lista de precios de Nueva York, Paris o Toklo?
Esto de que un bisteque cueste cerca de 50 colones es una barbaridad en un país donde se supone que hay carne en abundancia, se exporta y se venden millares de vaquillas.
Dentro del presupuesto nacional aparece, asimismo, un capitulo que comenzó como complemento necesa.
rio de aquel, pero que se ha trocado en un poder superior a las leyes y, a veces, a la misma constitución. Lo que no se quiere o no se puede lograr mediante un proyecto de ley, se Con el cuento de que se trata de lugares turísticos nos están esquilmando de lo lindo.
Al parecer, no se dan cuenta de que son más los costarricenses que visitan estos llamados lugares turísticos que los verdaderos turistas. ¿es que el barómetro de los precios ha de ser el bolsillo de los norteamericanos?
DON QUICO QUIRÓS, EL INCANGABLE PINTOR DE NUESTRO PAISAJE, NOS DEJA PARA SIEMPRE El turista busca precios médicos, comodidad, paisaje, naturaleza, tranquilidad.
No vamos a incrementar el turismo con precios exorbitantes, apenas se han asomado a nuestras playas algunos turistas. Cuando estos lleguen por legiones, los ticos tendremos que huir de Costa Rica.
que Es conocido el hecho de que el turismo produce la elevación de los precios. Ahí está el caso de España. Aunque el turismo no ha sido la única causa de su inflación, no se puede desdeñar su influjo.
JUVEZ Pues bien, en Costa Rica estamos trabajando al revés. Estamos elevando los precios en algunos lugares turisticos por unos cuantos turistas que llegan de vez en cuando. Sin embargo, no hemos pensado en dotar a estos parajes de las obras de infraestructura in dispensables.
Es decir, como en todo, nos gusta sólo la carita.
ADIÓS GRACIAS, MAESTRO. es que estamos construyendo un pais para turistas?
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

    Lugares: ChileSpain
    Notas

    Este documento no posee notas.