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12 LA REPUBLICA. Lunes 19 de setiembre de 1977 EDITORIAL Do Re Mi Hay dos clases de sencillez: la real y la fingida.
Un espectáculo inolvidable La real. por partida doble. estuvo patente en la visita de los Reyes de España.
de.
Fue una sencillez sentida, que brotaba del fondo del alma, sin falsos atavios, sin poses, natural como el agua de la montaña.
Cuando el Rey levantó en brazos a un niño estaba acariciando a un niño, no a un futuro votante o, peor aún, a los padres. votantes del niño o a todos los votantes que lo estaban viendo.
Si el buen gusto, el orden y el respeto presidieron los actos recibimiento a los monarcas españo.
les, el espectáculo brindado por unos veinte mil jóvenes en el Estadio Nacional, el viernes pasado, sobrepa.
só toda esperanza.
No pocas veces se ha criticado a los jóvenes y a los niños de nuestras escuelas y colegios, y, en algunas ocasiones, se los censuró por su comportamiento en los actos cívicos o en el Teatro Nacional. Sin embargo, esta vez reinaron la disciplina, el orden y la precisión en SUS movimientos.
La educación costarricense ha de esforzarse por extirpar de nuestra sociedad la figura del pachuco, ese ser abominable carente de urbanidad, de buen gusto, de respeto, de decoro, para quien todo es vulgaridad, y que, desgraciadamente, aparece en los más variados lugares, como prueba del deterioro de nuestra sociedad y expresión de un proceso político y educativo en el que la excelencia ha retrocedido a marchas forzadas.
Con todo, los millares de jóvenes que se dieron cita en el Estadio Nacional nos demostraron que, cuando se trabaja conforme a un plan, cuando existe organización, cuando se motiva a los jóvenes, cuando se les brindan tareas concretas, cuando se les rodea de disciplina, orden y sentido de la belleza, cuando tienen frente a si personas con buen gusto y preparación, los resultados son positivos. Ahi tenemos, en un campo especializado, a la Sinfónica Juvenil o al Conservatorio Castella y al aire libre a los veinte mil jóvenes en el Estadio Nacional.
Podemos abrigar firmes y ricas esperanzas.
Nada más falso que el abrazo o el apretón de manos del politico que no ve rostros humanos sino a mlembros de un padrón electoral.
Nada más repugnante que la sencillez ficticia o artificial, hija del cinismo o de la hipocresía.
Hasta en los gestos del gobernante o del político que no slente lo que hace ni hace lo que slente se observa la falsedad.
Las campañas políticas son hermosas, pero tienen una buena dosis de falsedad, sobre todo cuando a algunos les da por levantar en brazos a los niños pobres o bañar en besos a los negritos de Limón.
Más que un juego electoral ede Al contemplar a los Reyes de España, no se sabía en verdad que admirar más: si la distinción de los monarcas o la sencillez de la pare ja, si a los herederos de un tronto o a una familia, si a los reyes o a los esposos.
Es que, para que sea ejemplarizante, la vida pública de los hombres públicos no ha de ser diferente a su vida privada.
El gran hombre es el mismo cuando está en el escenario, ante las miradas del pueblo, o cuando se encuentra en su casa. Cuando se traza una linea divisoria entre ambos hombres, aparece el cinismo.
No se meta en mi vida privada, suelen decir algunos políticos. Pues bien, el político que teme que se le metan en su vida privada no debería lanzarse a la arena politica.
en La vida pública es el resultado de la vida privada. Por lo tanto, el pueblo tiene cierto derecho a conocer la vida privada de los hombres públicos o de los aspirantes a hombres públicos, lo cual no es curiosi.
dad malsana, sino conocimiento de lo esencial, es decir, de aquello que define a un hombre.
En estas últimas semanas los partidos políticos que participarán en la próxima campaña electoral han desig.
nado a sus candidatos a diputados por cada una de las provincias.
Para los costarricenses, acostumbrados al juego democrático, esta es, posiblemente, una noticia más, aliñada con una buena dosis de curiosidad por las personas que han resultado elegidas para estas posiciones.
Sin embargo, la rutina no ha de ser sinónimo de indiferencia, pues la eficacia del sistema democrático de.
pende en mucho de la calidad moral e intelectual de los diputados que componen una asamblea legislativa.
Los aspirantes a diputados presentan, las convenciones de los partidos, diversas credenciales: las partidas específicas repartidas cuando fueron diputados en otras épocas, su condición de fundadores del parti.
do u hombres de primera hora los pioneros su fidelidad al partido, la sumisión al jefe de turno, su silencio en las grandes decisiones, que los convierte en los instrumentos ideales para algunos candidatos, su indife.
rencia ante los más graves problemas nacionales, que los pinta como los candidatos de transacción ideales, su trabajo cotidiano por el partido, el apoyo de los comités, la amistad estrecha con los dirigentes flexibles y por lo tanto, manejables, su capacidad contributiva y, por fin, su calidad Intelectual y moral.
Se ha dicho que la Asamblea Legislativa es el mosaico de la nación y que SU constitución refleja la realidad moral e intelectual de los ciudadanos. No puede ser, una asamblea mejor según este criterioque la totalidad del país.
Este argumento oculta, sin embargo, un sofisma, ya que si bien el diputado es un representante del pueblo, no por ello esta representación ha de ser sinónimo de mediocridad. No todos los diputados pueden mostrar amplias credenciales intelectuales, pero sí es posible conformar una Asamblea Legislativa en la que la excelencia moral e intelectual sea dominante. La representación es tanto más eficaz y justa cuanto más elevada sea, desde el punto de vista intelectual y moral, y no cuanto más descienda, es decir, la democracia no ha de equipararse jamás a la mediocridad o a la mediocracia, así como la excelencia no es equivalente, como creen algunos, de los valores antidemocráticos.
El futuro de la democracia costarri.
cense depende de la calidad de las próximas asambleas legislativas, cuya excelencia se ha de conjugar con la existencia de una verdadera y seria oposición, ni importa cuál sea el partido triunfador en las próximas elecciones. La sumisión y la ficción opositora, cuyo lema inspirador es, para algunos, el triunfo de la derrota ha de ceder su lugar a la independencia de criterio, a la preparación, al estudio reposado de los problemas nacionales, que conforman el auténtico diálogo democrático.
Las elecciones internas de los partidos realizadas en estos días son, pues, algo más que un simple formalismo democrático. Los problemas modernos exigen preparación, honra.
dez a toda prueba, especialización, capacidad de estudio, entrega a la labor legislativa. En este punto se halla uno de los flancos débiles del régimen democrático. La prontitud y eficacia de las soluciones no rima con los sistemas de selección ni con los métodos de discusión y tramitación de los proyectos.
Quien, por ejemplo, no es capaz de mantener ordenado su hogar no podrá jamás dirigir un Estado. Quien en su vida ordinaria es infatuado, desordenado, vanidoso, derrochador o vagabundo, lo será también en la función pública.
Por ello, en la selección de los llamados ejecutivos para las grandes empresas cuenta mucho ahora al vida privada del pretendiente a un puesto. No es que se pretenda contratar sólo a beatos o a santos, pero sí a hombres y mujeres que sean fieles a los valores esenciales.
En fin, el gran estadista no se improvisa nunca. Primero se es un gran hombre. Luego, se es un gran politico y no al revés.
Vale la pena, por ello, reparar en ciertas manifestaciones extemas de algunos personajes, hombres o mujeres. Quién podrá olvidar, por ejemplo, la sencillez de los Reyes de España? quién podrá echar al olvido la vanidad enfermiza de no pocos compatriotas?
Ah, el bombetismo de muchos bombetas nacionales.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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