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REPUBLICA, viernes 30 de setiembre de 1977 EDITORIAL Do Re Mi La Indefinición de los términos puede dar origen a equívocos o confusiones.
El gran tema En una columna pasada decíamos que nosotros no pertenecemos a ningún partido político, pues somos seres libres racionales.
Esta expresión nos ha acarreado una censura de parte de un columnista.
Los conflictos entre el Gobierno y los educadores, o entre estos y el Ministerio de Educación Pública, tal como se han planteado en estos meses, no son necesariamente signo de decadencia o de crisis. Mas si deben preocupar cuando el objeto de las discusiones o divergencias sea no la educación del alumno, el contenido de los programas o la calidad de la enseñanza, sino algunos aspectos »ecundarios o accidentales que, aunque puedan parecer importantes, no constituyen el meollo de la educación nacional.
Posiblemente, el equívoco surge de la definición del verbo pertenecer. Si para alguien la expresión pertenecer a un partido politico quiere decir estar adherido a él o comulgar con sus prin.
cipios o ideas, es claro que no viene al caso, traer a cuento la racionalidad o la libertad del ser humano, por cuanto esta adhesión es fruto precisamente de esta facultad.
tucional lo que el país necesita es una reforma educativa.
Desde este punto de vista, los conflictos surgidos en el Vargas Calvo, como antes en otras instituciones educativas o entre los educadores y el Ministerio de Educación, si bien no han de soprender a nadie en un país democrático, manifiestan, sin embar.
go, la existencia de un problema que, unido a otros síntomas observados en estos años y a las frecuentes denuncias sobre la deficiente formación moral intelectual de los alumnos, obligan a profundizar con mayor detenimiento en la cuestión educativa.
Pero, sl, como en el sentido que le dimos en aquella columna. pertenecer a un partido significa entregarse a él como pertenencia, como algo propio, en el que ser recibe una marca y se liga a él para siempre, entonces se pierde la racionalidad y la propla libertad. Por consiguiente, según esta acepción, es indigno o impropio del ser humano pertenecer a un partido, ya que se anula su personalidad.
e Desde este punto de vista, ningún ser humano, so pena de negarse a sí mismo, ha de pertenecer a un partido. Puede estar vinculado a él, concordar con sus principios y participar en sus tareas, más no en el sentido de pertenencia, de posesión de acto de servidumbre, de entrega total y para siempre, según entienden la política algunos costarricenses para quienes salirse de un partido entrana un acto de traición.
Todo ser humano es libre de adherirse a un partido o no, as como de renunciar a él y de escoger otra agrupación política. La racionalidad y la libertad son anteriores a la adhesión política y esta sólo tiene sentido y fecundidad cuando se trata de un acto libre.
Nada más deprimente y vergonzoso que la actitud de aquellos que se sienten ligados a un partido no como un acto espontáneo y libre, sino como una obligación o, peor aún, como un fatalismo.
SU En otras palabras, el gran debate sobre la educación costarricense aún no se ha planteado a fondo, en toda su dimensión y con todas sus consecuencias. Los escarceos observados en estos años se refieren a cuestiones administrativas o a conflictos entre los educadores y el Ministerio, mas no en la dimensión educador gobierno, sino trabajador patrono. Desde este punto de vista, han de preocupar al país estas divergencias no por su contenido, sino porque no tocan lo esencial, aunque nadie se atrevería a poner en duda su importancia.
La edu ón costarricense exige un replanteamiento radical, que ahonde en la esencia del que hacer educativo, y no la formulación de planes o reformas que no trascien.
den el campo de los procedimientos, de la metodología, de lo administrativo o de lo obrero patronal.
Resulta, en verdad, extraño que el tema de la reforma de la Constitución Política o el de la convocatoria a una asamblea constituyente haya Ocupado la atención del país durante varios años y que en este debate hayan participado diversos profesio.
nales y políticos, mas se haya olvi.
dado que más que un cambio constique la edu El país ha de tomar conciencia de este problema. Los padres de familia han de ser los primeros en ahondar en él, ya que el deterioro de la sociedad costarricense es galopante y sólo lo pueden negar quienes se enclaustran en sus torres de martil o quienes, para no ver el mal, lo niegan radicalmente.
Sin embargo, quienes están obligados, por su posición y su decisión, a plantearse este problema en toda hondura gravedad son los dirigentes politicos. Mientras estos no estén convencidos de clón cional está urgida de una revisión total, de que esta es su primera obligación, sea como opositores o como gobernantes, seguiremos contemplando el espectáculo deprimente de un país que gasta la tercera parte de su presupuesto en educación, pero cuyos frutos no corresponden al costo de la inversión.
No se trata de plantear este tema en forma trágica o de negar los beneficios que se han cosechado en este campo, sino de darle una res.
puesta a un hecho evidente: el dete.
rioro que se observa en la sociedad costarricense.
Par nosotros, antes que el partido está el hombre. Por consiguiente, este es libre de escoger al partido y al candidato que say tisfagan sus aspiraciones y sus ideales, y abandonar la agrupación que se haya corrompido o sea desleal a sus principios.
Permanecer en un partido corrompido es un acto de corrupción y sentir que no se pueden romper los ligámenes que lo atan a él es la negación de la propia libertad. Es autoproclamarse esclavo.
Nuestro critico dice lo siguiente: Votar por el candidato que nos parezca más inteligente y honrado es retroceder cien años en la vida democrática nacional. En verdad, este párrafo debe contener algun error involuntario, pues no creemos que sea fruto de un profesional inteligente y perspicaz.
Existen dos tesis: los que sostienen que el partido es superior al candidato y, por lo tanto, se ha de votar por Perico de los Palotes, si éste es el designado, y los que afirmamos que importan más las cualidades del candidato que el partido.
Llegados a este punto y, aunque parezca un argumento adhominem, podriamos preguntarle a nuestro critico por que en un dia de ira y de vergüenza se levantó en la Asamblea Legislativa si mal no recordamos y exclamó: Me da vergüenza pertenecer al Partido Liberación Nacional. para proseguir luego una catilinaria contra su propio partido, de cuyas filas se alejó para engrosar las de otra agrupación política.
ODUBER SE PROPONE COMPRAR AVIONES DE PASAJEROS EN LONDRES BIENVENIDO MILORD ODUBER ¿DÓNDE ESTA SU EXPERTO EN AVIONES?
LE ASEGURO MILORD QUE EN MI PAIS NADIE SABE MAS DE AVIONES, QUE YO No lo criticamos. Creyó, conforme a su razón y a su libertad, que el Partido Liberación Nacional había abjurado de sus principios y se marchó. Con el correr de los años, retorno a las filas de Liberación Nacional. Tampoco lo censuramos. Pero, ni en un caso ni en el otro retrocedió cien años. Sencillamente, hizo lo que le dictaba esperamos su conciencia.
Tendría que demostrar que el Liberación al cual retorno despues de muchos años es más limpio y congruente que aquel del cual se habia alejado, pero este no es asunto que se discute ahora, Lo que si nos interesa recalcar es que no es el partido el que se corrompe, si bien esta es una forma de hablar, sino sus hombres, más concretamente, sus principales dirigentes.
Si, en estas oportunidades, el ciudadano busca al candidato más inteligente y honrado, esto no es un retroceso en la vida democrática nacional. Es sencillamente, un acto de libertad y un derecho humano: el derecho a buscar lo mejor.
lalon si votar por el candidato que nos parece más inteligente y honrado es un retroceso, ergo votar por el menos honrado e Inteligente podria ser un progreso, lo cual nos parece inaceptable.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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