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LA REPUBLICA, viernes 30 de setembre de 1977 Invitación a la obra de Shaw En los últimos días, en esta misma página de La República, salieron varios articulos de mano de los colaboradores de turno, para llamar la atención sobre una situación de la cual el mayor perjudicado resulta el público: nos referimos al progresivo deterioro en la presentación formal de nuestro pensamiento escrito No puede dejar de señalarme también dejar entre los afectados; como muestras de antologia van las siguientes: un día, el desconocido linotipista que me tocó, me puso a escribir sobre inflación teatral en vez de información teatral (La República, 13 de mayo de 1977. Será como dicen mis estudiantes un error de máquina (como si fuera ella la que se equivoca. Cuántas veces, además, me irrespetan los párrafos: éstos, más que caracterizarse por cierta sangría y espacios en blanco, reflejan, o deberían reflejar, unidades de pensamiento.
presenciar La profesión de la Sra, Warren en el Teatro del Angel: la relación de esto con lo anterior, no es del todo gratuita. El autor de esta obra, George Bernard Shaw, es conocido por su humorismo mordaz; pero la fuerza de éste, la debe en gran parte a la precisión extraordinaria de su lenguaje, la cual alcanzó mediante una constante preocupación gramatical e idiomática. Durante su juventud, Shaw se impuso voluntariamente el ejercicio de cinco carillas diarias a fin de adiestrarse en el aprendizaje del escritor. Maravilloso ejemplo: propondría la sana autodisciplina de permitirnos una hora de televisión por cuatro de lectura y escritura.
Pero insistir únicamente en la lengua de Shaw, sería escamotear la misión del arte y de la cultura.
Decía el mismo autor: Nunca hubiera escrito una linea si no me guiara el propósito de expresar un pensamiento. Creo que La profesión de la Sra.
Warren, obra escrita en 1893. guarda su tremenda actualidad. Si me apresuro a invitar a todos a ver la obra, se debe a que el montaje realizado me parece excelente (y de eso hablaré mañana. pero también porque el tema nos debe de interesar: en esta misma página se publicaron recientemente varios artículos de compañeros acerca del concepto de mujer y temas afines.
La profesión de la Sra. Warren se relaciona con El sí de las niñas (1806. de Moratín y de La malquerida (1913. de Benavente. Con la primera comparte un planteamiento crítico de la educación de las hijas; con la segunda comparte el análisis de las consecuencias de cierta promiscuidad. No he querido señalar fuentes a la obra de George Bernard Whaw, sino simplemente cierto paralelismo con dos obras claves del dramaturgia española, además de que as y a la vista de la re sentación, queda panente la superiorid: del maestro irlan is. En efecto, en ésta su tercera novela desagradaVictor Valembols.
ble. y en un manejo descomunal de la chispa (la de la lengua no la otra. Shaw emite consideraciones originales y revolucionarias, por lo menos en su época, acerca de los temas mencionados, la educación de la mujer y la prostitución, además de que une ambas en una visión demoledora del sistema que las sustenta y da forma.
Pero bueno, las máquinas.
Ahora bien, el colmo es que éstas nos vengan a descubrir ahora nuevos dramaturgos: en mi última colaboración apareció como autor de Pluto, nadie menos que Aristoteles en vez de Aristófanes (La República, 22 del presente. Bienvenido sea, en todo caso, este escritor nuevo de nuestro medio: todavía no hay inflación de dramaturgos.
Bien, quiero aprovechar esta nota, para invitar a mis colegas colaboradores en esta página, Sirva esta introducción para invitarles entonces a todos a ver la obra y a que después, ojalá, conversemos sobre la Sra Warren. creo que para eso sirve el teatro.
a Hombres valientes mientras no se metan conmigo, qué me importa lo que hagan. entretanto el hombre valiente, discute, pelea desenmascara y denuncia vicios y errores, muchos desconfian de su buena fe: no pueden concebir que un hombre pueda defender los valores e intereses de todos, por arriba de los propios.
he Cuando aparece alguno, surge la admiración y la duda: por qué lo hará. Es que hay tan pocos. En un medio corrupto, cuando alguien se atreve a decir la verdad, otros se preguntan: quién le pagará o qué se andará buscando éste. Son tan pocos, siendo tantos los otros, que hasta algún honrado suele decir: para que se comprarán problemas, si esto no lo arregla nadie.
Enseña el refrán popular que en la boca callada no entran moscas, pero es que a veces hay tanta mosca afuera, que hay que gritar y hacer algo por alejarlas o destruirlas, a tiempo. Mientras más gente tenga el carrillo lleno, menos gente tiene oportunidad o ganas de hablar, porque, o no puede, o no le sirve, y hasta los que no han logrado, callan, esperando su turno. Si hay tantos que roban, por qué yo no. Muchos callan, aunque no estén en la fiesta, por cálculo o por egoísmo: Faltan hombres valientes por dos razones: porque, en proporción, son pocos los que pueden hablar, sin miedo o tapujos de que les devuelvan las palabras, y porque, los que podrían hacerlo, se guarecen, por apatia, por conveniencia o por no tener agallas. 81 así iremos cayendo más abajo, si no hay hombres de esos hasta que la voz del hombre valiente, apenas sea un susurro o una queja agónica, o ya no lo dejarán hablar más. Manuel Angel Castro López Las falacias del doctor Corrales en relación con mi proyecto de garantías económicas Alberto Martén dit Viajes al exterior y prioridades de trabajo me han impedido hasta el momento ocuparme de los artículos que en contra de mi proyecto de Garantías Económicas publicó entre el 27 de junio y el 11 de agosto últimos en La República, el economista Dr. Jorge Corrales Quesada.
Dedicado de lleno como estoy a la redacción y documentación del Código Económico, por encargo de la Asamblea Legislativa, y a otras tareas conexas, no dispondré de tiempo para analizar en profundidad los problemas filosóficos, científicos, políticos, sociales y administrativos que un régimen de garantías económicas como el que propongo, implica. Me mantendré, entonces, al nivel superficial, en que el Dr. Corrales colocó su crítica de los conceptos por mi adelantados en algunos artículos de prensa y recogidos en mi folleto: La Alternativa Social. Garantías Económicas o Sangre.
El señor Corrales resume sus comentarios en seis objeciones, a saber: Primera) Que yo afirmo equivocadamente que las limitaciones al desarrollo económico de Costa Rica son de indole financiera y no, como asegura Corrales, consecuencia de la escasez de tierras, trabajo, capital y tecnología.
Contesto: Costa Rica no tiene escasez de tierras y trabajo, y el mundo no la tiene de capital y tecnología. Mi clave financiera de la capitalización fluida es un puente institucional no inflacionario entre los recursos naturales tierras y hombres. ociosos de Costa Rica y los capitales y la tecnología superabundantes de la comunidad internacional. El desaprovechamiento, que no la escasez, de nuestros recursos es la definición misma del subdesarrollo, a diferencia de la pobreza que es carencia total.
Nuestra meta de activación tecnológica y financiera de nuestras riquezas latentes y cautivas por medio de los consorcios de capitalización fluida es la única forma posible de descargar económicamente.
Segunda) Que confundo las magnitudes económicas de existencia y flujo, por lo cual emulando a John Law, voy a provocar con mis ideas una gran inflación.
Contesto: Yo no confundo existencia y flujo, magnitudes económicas que hace muchos años enseñé a distinguir a mis alumnos de segundo año, pero el Dr.
Corrales si confunde los términos flujo y fluido. El primero implica corriente o movimiento. El segundo, falta de resistencia de un cuerpo en reposo a las presiones deformatorias tangenciales o de cizallamiento. La capitalización fluida es un nuevo concepto económico aplicable a las sucesivas situaciones de equilibrio estático en un proceso dinámico pero discontinuo de crecimiento o desarrollo. La inflación está fuera de lugar aqui.
Tercera) Que con la cuota de capitalización laboral y mi definición del superávit nacional puedo conducir a la supresión de la propiedad privada.
Contesto: Cae el Dr. Corrales en el concepto reaccionario de que la reorganización higiénica funcional del sistema económico que impide las acumulaciones ineficientes de propiedad excesiva de los acaparadores que son los menos: los obesos económicos y corrige el faltante de propiedad de los desposeídos que son los más: los económicamente desnutridos. es un ataque a la institución de la propiedad en si misma. Nada más alejado de los propósitos y resultados de la capitalización universal: todos propietarios.
Cuarta. Que sostengo la tesis obsoleta de que el valor está determinado exclusivamente por el trabajo, pero no postulo una teoría la explotación.
Contesto: En mi sistema, la teoria obsoleta. del valor trabajo como factor, de Marx y los clásicos, ha sido sustituida por una nueva teoría del valor trabajo como participación, al introducir la cuarta dimensión del precio. Así evoluciona la teoría del valor, como toda teoría, en ciclos espirales de regresión y avance. 1) Valor utilidad; 2)
Valor trabajo: 3) Valor utilidad marginal; 4) Valor trabajo participación.
Quinta) Que mi término exótico proteccionismo paralelo coadyuvante se reduce a un deseo de que los extranjeros nos paguen voluntariamente precios más altos por nuestros productos de exportación.
Contesto: Tiene razón el señor Corrales en una cuestión puramente terminológica. Ya he corregido, desde antes de su objeción, el término proteccionismo por desarrollo paralelo coadyuvante. El aumento de los precios de nuestros productos de exportación no es un subsidio voluntario de los extranjeros, sino la contrapartida orgánica al alto precio de nuestras importaciones en el nuevo sistema de equilibrio desarrollista del comercio internacional.
Sexta) Que abuso del término social (justicia social, por ejemplo. sin definirlo, sólo como recurso de promoción de mi lógico proyecto, y no como medio de iluminar a nosotros los ignorantes de los temas tratados en el proyecto del señor Martén Contesto: La definición del término social la encontrará el Dr. Corrales en el texto integro de las Garantias Económicas Constitucionales y del Código Económico cuando se publiquen, espero, a principios del año entrante. Cualquier otra definición seria deformatoria y limitante.
Yo no llamaría ignorantes a los que con estudio incompleto y superficial de mis doctrinas, las combaten sistemáticamente sin concederles nada. Los llamaría más bien incomprensivos. sólo que de la peor especie de incomprensión que existe: la de los que no quieren entender.
Volveré sobre el tema con más detalle y precisión, si el Dr. Corrales vuely 65 carga, y si puedo sacar el rato para contestarle.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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