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LA REPUBLICA, lunes 13 de febrero de 19787 Grandes diplomáticos del siglo XIX Don Luis Molina Bedoya Ministro de Costa Rica en Washington (1855 1866)
Ricardo Blanco Segura capacidad e inteligencia al servicio de la patria, máxime tomando en cuenta que no nacieron en ella.
Nació don Luis Molina Bedoya en Guatemala en agosto de 1820. hijo del Dr. don Pedro Molina y de doña Dolores Bedoya y Nájera. Estudió en Guatemala y a los 20 anos obtuvo su licenciatura en leyes en la Universidad de San Carlos.
pensamiento conservador y unionista de Molina.
Además. Volio consideraba incompatible la posición de nuestro Ministro en Washington como representante de Nicaragua por los intereses contrarios de ambos paises en la cuestión del canal interoceánico.
Con este breve esbozo de don Luis Molina, hemos dado a conocer a nuestros lectores al segundo de los tres grandes diplomáticos de Costa Rica durante el siglo pasado. Para la próxima. Dios mediante, estudiaremos al mais olvidado de todos y al que más anos sirvió a nuestro país: Don Fernando de Lorenzana.
Esta tensa situación ampliamente reflejada en la correspondencia que mantuvieron ambos personajes.
desembocó en la renuncia de Molina en agosto de 1866.
Don Luis siguió representando a Nicaragua ante el gobierno del Presidente Andrew Johnson hasta 1867.
Se retiró entonces a su patria donde se radicó en la Antigua Guatemala y alli compró una finca, donde pasó sus últimos anos dedicado a la agricultura. Murió el de abril de 1873 y dejó unas memorias secretas de gran valor histórico para ser publicadas en el futuro.
de Fuentes: Trabajo de don Ricardo Fernández Guardia en Revista de Costa Rica mayo de 1925. Págs. 97 a 120 y correspondencia de don Luis Molina en las cajas de Relaciones Exteriores de la Sección Histórica del Archivo Nacional.
En 1836 su padre y sus hermanos emigraron de Guatemala y fundó en su patria el Partido Liberal moderado. En 1848 fue diputado a la Asamblea Constituyente de la nueva República de Guatemala. En 1849 emigró a El Salvador, cuando Rafael Carrera regresó al poder en su país. Vivió en El Salvador hasta 1851. En 1851 el gobierno de Dueñas lo nombró comisionado en Nicaragua. para arreglar la situación política creada por el pronunciamiento del General Muñoz. En 1854 acompañó a Don Fruto Chamorro hasta que huyó de León a Granada y fue hecho prisionero por los revolucionarios fines del mismo año fue liberado y marchó a los Estados Unidos. El 25 de diciembre fue nombrado por su hermano don Felipe secretario de nuestra representación en Washington.
En 1855 a raíz del fallecimiento de don Felipe Molina asumió el cargo de Encargado de Negocios de Costa Rica en Washington.
En agosto de 1856 se trasladó a Europa a solicitar ayuda de las grandes potencias para expulsar a Walker de Centro América, con motivo de los sucesos de Nicaragua. Lo suplió mientras duraba su misión el General neogranadino don Pedro de Alcántara Herrán.
Frustrado el viaje de Molina, volvió a su cargo, que desempeñó hasta octubre de 1857.
Ese mismo año fue nombrado Ministro Plenipotenciario de nuestro gobierno en Washington, juntamente con don Napoleón Escalante, quien luego se retiró y dejó a Molina al frente de la misión con toda la responsabilidad del caso. En 1860 murió William Walker y se dedicó Molina a la atención de diversos problemas que Costa Rica enfrentaba en su politica exterior.
Desempeñó una brillantisima labor en la defensa de los derechos de Costa Rica en cuestiones limítrofes frente a las pretensiones de Nueva Granada y sostuvo firmemente la tesis de que Costa Rica no debía pedir auxilio a Francia e Inglaterra para la solución de sus asuntos.
posición que mantuvo siempre respecto a la guerra de 1856, como muestra de su interés en la independencia que nuestro país debía tener para el arreglo de sus cuestiones. Once años sirvió don Luis a nuestro Gobierno, con una energía y decisión pocas veces vista, lo cual se refleja en su correspondencia conservada en nuestro Archivo Nacional.
Por el hecho de ser hermano de don Felipe Molina.
la figura de don Luis merece algunos comentarios relativos a su personalidad y a su misión diplomática. En primer término y tomando en cuenta su forma de expresarse en las innumerables cartas que dejó escritas, don Luis demuestra una personalidad más recia y decidida que la de don Felipe. Si el rostro es el espejo del alma. basta comparar su retrato con el de su hermano: don Luis es más adusto, de expresión más severa y retraída. Don Felipe, por el contrario, es el clásico y elegante diplomático del siglo XIX, de expresión maliciosa, casi cortesana, tal y como nos lo muestran sus cartas, en las que en más de un caso se muestra irónico.
un tanto calculador y franco hasta la confidencia atrevida. Don Luis, por el contrario, es serio. reservado.
parco en sus comentarios pero recio en sus decisiones y en el mantenimiento de sus ideas. La discrepancia con que don Felipe quizás habría resuelto apelando a su habilidad estrictamente diplomática y logrando una solución en la que tal vez Volio habría salido convencido sin darse cuenta es una muestra de la forma de tratar los temas que tenía don Luis.
re ma ople sto Un punto muy interesante al respecto, es la clara actitud de don Luis en el caso de que Costa Rica tuviese que verse obligada a recurrir al auxilio de Francia o de Inglaterra para la solución de sus problemas durante la guerra del 56. Su tesis claramente expresada fue de que la patria debía defenderse sola, porque una ayuda externa creaba necesariamente un compromiso de imprevisibles consecuencias. Actitud esta muy noble. que no contemplaba sólo las conveniencias del presente, sino la libertad absoluta del futuro. don Luis Molina le debe Costa Rica mucho de su estabilidad y seguridad durante los años políticamente más difíciles de su historia. cuando estaban en juego su auténtica in dependencia y la estabilidad de su régimen. Su memoria debe ser renovada en las actuales generaciones para que conozcan a quienes alguna vez ofrecieron lo mejor de su En 1865 comenzó a manifestarse su desacuerdo con don Julián Volio. Ministro de Relaciones Exteriores, en vista de la posición unionista de Volio enfrentada al DON LUIS MOLINA BEDOYA Sobre las elecciones De veras que cada uno tiene que sentirse conforme. Este es todo un pueblo. Es una dicha pertenecer a él, como un privilegio de nuestra idiosincrasia. El triunfo en las lecciones es un verdadero ejemplo de coraje, dignidad y esfuerzo. Pero el haber ganado no es el acto de relevancia de todo esto, por si solo, sin dejar de reconocer su grandeza. Es más importante, no separarse de la dinámica que animó este proceso y del objeto de su victoria. El elector costarricense supo discernir, con enfasis entre lo que conviene y lo que no responde a sus deseos. Un partido fuerte perdió el poder político, pero si lo quiere.
podrá sacar provecho de su caída, esta vez, por lo menos. Ahora, desde abajo.
podrá entender y examinar lo que hizo, lo que no debió hacer, asi como reconocer sus equivocos y excesos, lo que no tendría tiempo ni interés, ni quiso, ni querría admitir, estando arriba en ejercicio del mandato popular. Muchas veces se puede ganar perdiendo. menudo la caída sirve para ponernos a pensar en la causa: corrimos a las locas, o no nos fijamos en las as perezas del suelo. En último término, todos ganamos. Gana el pueblo, porque habló y dijo: no queremos eso. Gana el Partido al poder, porque teniendo a su alcance los recursos legales y administrativos para gobernar y administrar, podrá llevar cabo los proyectos propuestos, en beneficio del pais. Gana el otro, por que fuera del Gobierno puede mejorar sus estructuras y sus puntos de vista, para discutirlos después con la opinión pública. Nuestros gobernantes no deben olvidar que gobiernan y administran para su pueblo.
aunque ganen por un Partido. De que no son titulares. por derecho propio, ni del destino de los demás, ni de los atributos que les confiere el orden normativo, cuyo uso sólo se justifica, en el efecto del bien común. De que cada decisión que toman.
puede implicar, una lesión de ese orden, una ventaja, o un dan o para el interés público. De que nuestro pueblo apunta sus malos pasos y sus errores graves, y los cobra a la hora llegada de depositar los votos El señor Presidente electo tiene en sus manos un duro encargo de todos. Confiamos en que sabrá cumplirlo. Su bagaje.
su fondo ético y religioso, su experiencia y hombría lo ayudarán enormemente en esa tremenda tarea. por supuesto, todos lo ay udaremos por el bien de todos.
a Manuel Angel Castro López Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.