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LA REPUBLICA. Lunes 23 de abril de 1979 19 DE NACIONAL ande USOS ASOCIACION EDUCADORES Vɔly.
Nacional de Educadores La Asociación ande Rinde cariñoso homenaje al compañero Educador don José María Chaverri Picado volle La ciudad de Paraíso, cuna de ilustres costarricenses, es el hermoso pueblo natal de don José María Chaverri.
Nació en un hogar cimentado en el amor, respeto, honradez y trabajo, atributos que constituyen el tesoro de su más legitima herencia.
Desde la niñez se manifestaron en el su talento, fogosidad y curiosidad insaciable que muy pronto le darían brillo de alumno sobresaliente en la escuela, y más tarde en el Colegio San Luis Gonzaga.
Obedeciendo a sus padres, ingresó en el Seminario, que abriría las puertas del sacerdocio. Mas convencido de que no era aquella su vocación ni la aspiración de su vida, abandonó los estudios. No llamaron su atención el comercio ni la finca, que constituían entonces el sostén económico de sus padres. Probó un oficio inútilmente: primero la zapatería y luego el telégrafo. Tampoco lo atrajeron las hormas ni las manipulas que transmitían el mensaje en clave Morse.
Era muy joven aún casi adolescente cuando dejó su hogar, camino al Alto de Araya que, en definitiva, seria el de SU destino.
Enclavado en las faldas de la cordillera de Talamanca, en la umbria espesura de la montaña y muy lejos de los centros urbanos, había un pequeño caserío que lo esperaba ansioso: era el maestro, recién nombrado para la escuelita de dicho lugar. Reanimado tras la penosa fatiga del viaje, emprendió sin dilación nueva y fecunda tarea: enseñar. Fueron su vocación y entrega los mejores instrumentos pedagógicos, pues, a falta de formación profesional en una institución de educación superior, su clara inteligencia, esfuerzo sostenido e inquebrantable voluntad le guiaron con acierto en función tan importante, cuyos frutos muy pronto colmaron de bienes a la niñez y a la comunidad.
Dura tarea sostuvo en Alto de Araya.
Cultivó en sus alumnos hábitos de salud, de fervor civico y buenas costumbres. En la comunidad, emprendió la construcun ción de letrinas, intensa campaña contra el arraigado vicio del licor y actitud positiva de cómo arreglar los problemas y querellas por otras vias diferentes a la agresión personal. a fe que todo lo pudo conseguir satisfactoriamente.
En aquella primera escuelita recibió don José María el bautismo de fuego y confirmación de la que en breve sería su exitosa profesión docente.
Deseoso de mejorar su condición pedagógica en bien de la niñez escolar, leyó libros, apuntes y folletos; indagó mucho y escuchó atentamente los consejos de quienes poseſan saber y experiencia. Por último, se preparo en los llamados en aquel tiempo Cursos de Verano. Optó pronto al Certificado Elemental, más tarde al Superior de Aptitud, y, por fin, con inquebrantable perseverancia y su talento, recibió el titulo de Bachiller en Ciencias y Letras.
Estudió contabilidad, graduándose en ese campo. No contento aún y cuando desempeñaba uno de los más altos cargos en el Ministerio de Educación Pública, dio una prueba más de su ejemplar personalidad, inconfundible: ingresó en la Escuela Normal de Costa Rico, curso vespertino, con notas sobresalientes vio coronados sus esfuerzos al recibir el título de Profesor de Educación Primaria, diploma que obtuvo casi al mismo tiempo que su hija, Carmencita.
Con relevante capacidad fue maestro en muchos lugares de su provincia, Director y Supervisor Escolar. Más tarde fue nombrado Director Provincial de Escuelas de San José, luego Jefe del Departamento Financiero del Ministerio de Educación Pública, y finalmente, Oficial Mayor, cargo equivalente al que se denomina actualmente Viceministro de Educación.
Con dignidad muy propia de estirpe, don José María recorrió toda la escala jerárquica magisterial, sin que jamás lo envanecieran las alturas.
Fueron sus distintivos aptitud y responsabilidad para asumir y ejercer cualquier cargo, al punto de formar parte del excepcional número de funcionarios que jamás llegaron tarde, en toda la trayectoria de sus funciones docentes, técnicas o administrativas.
Don José María Chaverri fue miembro de la Junta Directiva y luego gerente de la Caja de Ahorro y Préstamos de la Asociación Nacional de Educadores, cargos que desempeñó con abnegación y eficiencia imponderables. Constituye.
ron éstos oportunidades al servicio del educador. Siempre encontraron en don José María al compañero atento y amable, que atendió con presteza sus gestiones en momentos de apremio y angustias económicas.
Al calor de un amor que ha sabido cultivar en extremo en el tiempo y en el espacio, fundó con la distinguida profe.
sora doña Carmen González Piedra, un hogar dignísimo por sus virtudes, de cuya unión nació Carmencita, quien ho colmado de alegrías el corazón de sus padres, dándoles descendientes que, como su abuelo, brillan por el talento y fogosidad, lo cual recuerdan la vida de aquél cuando era un muchacho travieso feliz.
Resulta muy difícil bosquejar con precisión los rasgos más sobresalientes de su personalidad. Este sólo ha sido un esbozo que la Asociación Nacional de Educadores ha hecho como expresión de simpatía y firme adhesión con motivo del homenaje que le rinde el magisterio, a quien le dio todo sin pedir nada en cambio. De este modo le manifiesta ANDE su reconocimiento público a quien fue Presidente, Secretario General y ejemplar educador.
SU Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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