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8 LA REPUBLICA. Viernes 18 de enero de 1980 EDITORIAL PENTAGRAMA No hay que hacer una fiesta porque la huelga terminó.
Fin de la huelga No hay que buscar a los ganadores ni a los perdedores, La realidad desnuda, despojada de afeites, nos dice que todos hemos perdido.
bananera Las bananeras, el Estado, los sindicatos y los trabajadores.
En sólo 7 dias de paro, hemos logrado milagro de quitarle a la economía nacional varios millones de colones.
Esto significa, que hemos dado un empujoncito más, para que Costa Rica sea cada vez más pobre.
El dolor de la sangre derramada, la millonaria pérdida que se impuso a la economia nacional, la angustia de las farrilias de miles de magnificos trabajadores que hoy están padeciendo las consecuencias de la falta de ingresos, la zozobra que por casi un mes se hizo vivir al país, fueron sacrificios vanos, completamente estériles, porque al regresar a sus labores, los asalariados no han aumentado en un ápice las ventajas que ya tenían obtenidas el 27 de diciembre pasado, fecha en la que el Ministerio de Trabajo interpretó administrativamente la convención colectiva tomada como pretexto por los dirigentes radicales para lanzar a los obreros a una aventura descabellada, que sólo a ellos podía servirles.
sin importarles el estrujamiento cada vez mayor de los asalariados y el sacrificio económico común que impusieron, que, seguramente, era lo que buscaban. Con excepción de esos dirigentes fanatizados, todo el resto del país trató de hacer ver a los trabajadores bananeros el error en que se les hacía persistir. Al cabo de los días de innecesario dolor, fueron esos mismos líderes los que vinieron a aceptar lo que ya se les había dado desde diciembre pasado.
El impacto de tal desastre se sentirá en el futuro.
Porque cuando una nación atormentada por las crisis econó micas, pierde el seso y hace lo posible por acentuarlas, no se puede esperar otra cosa que pun etazos al hígado.
Golpes tremendos a la cara de los ciudadanos.
Puntapiés en las espinillas que pod ian llamarse, nuevos impuestos, aumentos en las cargas sociales, inflación galopante y caos Hemos de procurar extraer alguna cosa, alguna enseñanza positiva aun de las situaciones más negativas como lo fue esta huelga, que no tenía causa ni razón. Los sindicatos deben comprender que nadie está contra ellos, sino contra la utilización que de ellos tratan de hacer los comunistas, como ha quedado evidenciado. Los trabajadores deben volver los ojos a la historia, y comprobar en ella que el país ha alcanzado altas cimas de justicia social dentro de la armonía, la paz, la justicia y el respeto. En el caso concreto de la huelga recién terminada, deben encontrar la experiencia de cómo se les lleva a estériles sacrificios.
Sea este el momento propicio para señalar que al haber adoptado este periódico, y el resto de la prensa, una actitud firme frente a los envites de los líderes extremistas, en defensa de la democracia y de la institucionalidad del país y en respaldo de la clara y patriótica tèsis del Gobierno, siempre tuvimos presente, en primer término, el interés de los trabajadores, pues era fatal que en defensa de las libertades patrias, se llegara a la solución que al fin se logró, y no a otra. ada vez que agarramos a. osta Rica del pescuezo y la acogotamos, estamos dando un paso por el camino de los tiempos Oscuros.
No es asi como asi, que pueden paralizar la fuente de ingresos más importante después del café, y nos vamos a quedar mirando el vuelo de las mariposas.
Si ayudamos a que crezcan los factores que pueden agudizar los problemas socio económicos actuales, pagaremos tarde o temprano las consecuencias.
Debe el Gobierno entender las tácticas rojas que los extremistas incrustados en el sindicalismo aplican, y debe la opinión pública darse cuenta de que unida en defensa de la institucionalidad, podrá preservar, para siempre, la democracia en nuestra Patria.
Lo que los trabajadores obtuvieron, lo tenían ganado desde finales del año pasado, de suerte que sólo a los agitadores de extrema les interesaba mantener el estado de huelga ilegal, Es axiomático: las piedras que se lanzan hacia arriba siempre vuelven a caer. Qué easi destruimos los bananales del pais. Esperen, ya veremos cómo pagamos por eso con sudor duplicado MARIA DEL MILAGRO PARIS: EL MILAGRO DE TODA UNA FAMILIA Asi que los trabajadores, alentados por los sindicatos de linea dura y usados por las conjuras comunistas, pueden irse preparando.
Quién es el que paga siempre los platos rotos de un pais en quiebra sino el pueblo mismo?
Ya pueden seguir todos durmiendo del mismo lado, que el despertar será con pesadillas.
Entonces, por Dios, rojos y tontos útiles, que nadie grite, lab80 Ya los alaridos estarán fuera de tiempo.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Li in Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Xudas Mantasca nada positivo conduciran.
Este documento no posee notas.