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10LA REPUBLICA. Miércoles de febrero de 1980.
EDITORIAL PENTAGRAMA Los páramos del Cerro Chirripó, hoy declarado Parque Nacional, son un tesoro botánico inestimable.
Crisis ganadera Esta afirmación no está solamente afincada en el caprichoso pensamiento de un periodista.
Científicos de monta como el Dr. Hans Weber, de Alemania, asignaron a estos páramos un valor que va mucho más allá de ventila su concatenación fitogeográfica con los páramos de los Andes aún geólogos como Richard Weyl, al estudiar las huellas de la glaciación ocurrida hace 25. 000 años en aquellas altas cumbres, se entretuvieron en sus obras, con verdadera fruición, en describir la riqueza de la cubierta vegetal de estas tierras gélidas.
Por todo lo cual nos parece sobradamente justificado, que se tomen medidas adicionales a las ya adoptadas para proteger la naturaleza cordillerana, a fin de que las zonas parameras chirripoénses, no resulten víctimas de las mayores facilidades existentes para alcanzar en plan turístico la región.
El Ministro de Agricultura, al inaugurar la exposición y feria ganadera de San Isidro de Pérez Zeledón, señaló que la ganadería nacional está en su momento más crítico, y puso énfasis en que la disminución de vientres reproductores está poniendo en grave peligro el hato de carne del país.
El alerta dado por el Dr. Fonseca Zamora no debe pasar inadvertido, porque la ganaderia es fuente importante productora de divisas, actividad esencial de nuestra economía, y origen de un alimento imprescindible para nuestro pueblo.
Señala el Ministro dos razones fundamentales para que se haya llegado a la crisis: el sacrificio de hembras aptas para la cría y la falta de crédito adecuado para el fomento de los hatos reproductores. Con el señor Ministro coincide la mayoría de los ganaderos, que se quejan de crédito insuficiente y de condiciones financieras difícilmente soportables por los productores de ganado.
El aumento del hato de carne nacional debe responder a un programediano plazo y guardar relación con el hecho evidente de que extensas zonas guanacastecas que en los pasados años se dedicaron a la agricultura, están volviendo a ganaderas, por lo que requerirán inversiones muy cuantiosas.
Si abogamos por una política de crédito bancario adecuada en cuanto a condiciones de interés y plazo a un programa vigoroso de aumento de la ganadería, debemos aplaudir la actitud asumida por los bancos durante la misma feria de Pérez Zeledón, en la que las financiaciones se otorgaron en forma cuidadosa en cuanto a la calidad de los animales cuya compra financiaron, porque no basta con aumentar el número del hato de ganado de carne, es necesario mejorar, al propio tiempo, su calidad. En ese aspecto, se notó una actitud vigilante y seria de los bancos que financiaron las operaciones de la feria, que se negaron a prestar dinero para la adquisición de animales de baja calidad, con lo que prestaron un servicio a los agricultores y al impulso que debe darse a la ganadería.
Los precios de la carne en los Estados Unidos han mantenido, duran.
te las últimas semanas, un firme ritmo ascendente, que la economía nacional debe aprovechar. Es posible que ese ritmo no se mantenga por mucho tiempo, pero sí probable que se estabilice a niveles rentables para el productor costarricense.
En el esfuerzo general de producción a que el país está obligado, pocos hay tan adecuados como los que se hagan en el campo ganadero, en el que el país cuenta con buena infraes.
tructura y con ejemplares de calidades magnificas, lo que ofrece un pie de cría que debemos aprovechar al máximo contando con las perspectivas del mercado. aplaudimos el movimiento que ha comenzado a tomar forma.
para que Parques Nacionales prohíba a los excursionistas la permanencia de caballos en los recovecos parámicos, ya que estos animales pueden destruir especies valiosas del contorno al satisfacer su apetito, y en algunos casos, especies únicas en el mundo.
Siendo el de Chirripó un páramo que se reconstruye lentamente después del hecatombico incendio que casi lo destruyó en totalidad hace dos años, los caballos sueltos en sus interioridades, triscando a placer los yerbajos, son un peligro.
ma a También los caballos pueden ser portadores, en su excremento de semillas de especies ajenas a la cubierta vegetal propia del páramo, convirtiéndose así en agentes de invasiones botánicas incenvenientes y extrañas.
ser Además, con sus boñigas y deambulares en busca de agua, son también aliados de la contaminación.
Lo que induce a pensar que los ciudadanos que propugnan porque solamente se permita a los excursionistas subir con bestias siempre y cuando estas bajen el mismo día, andan bastante acertados.
ESTA ES PARA CUANDO HABLA EL PRESIDENTE, AHÍ NO MÁS QUEDA REGISTRADO EL AUMENTO.
No se puede impedir que suban caballos transportando la impedimenta de las excursiones, pero debe regularse el lugar hasta el que puedan llegar sin problema, y el tiempo de permanencia en la cumbre.
Por el prurito de fomentar el turismo no se puede echar abajo la obra inereible de la Naturaleza en estas alturas.
kunne human Quien quiera subir a gozar de aquel paisaje andino, pródigo en lagos, roquedales, y horizontes anchos y claros, que suba.
repe recope que suba a caballo, si sus piernas no están hechas para jornadas duras, pero que las bestias regresen de inmediato a su lugar de origen, es que con ellas sueltas en la cumbre, puede surgir el daño irreparable.
Cosa que debe tener el mismo valor para costarricenses extranjeros.
lalogo Sin concesiones de ningún género.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
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