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LA REPUBLICĄ, Jueves de junio de 1980 33 Puebla después de Puebla EN TIEMPO PRESENTE Visión sociocultural res populares. Los obispos, fundándose en estas realidades positivas y en la constatación del indudable avance económico en el continente, afirman con entusiasmo que sería posible desarraigar la extrema pobreza y mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo; si esto es posible, es, entonces, una obligación. concluyen, en el No. 21. Y, a renglón seguido anotan que aunque en algunas partes la clase media ha sufrido deterior se observa cierto crecimiento de la misma (No. 22)
Los obispos unánimemente afirman que son claros los progresos en educación (No. 23)
El título completo del segundo capítulo de la primera parte del Documento de Puebla es: Visión socio cultural de la realidad de América Latina. Es relativamente extenso y está dividido en subtítulos. En su tercera redacción este capítulo resultó reprobado. Por lo mismo fue sometido a múltiples enmiendas por una comisión especial nombrada al efecto, La visión sociocultural a que se refiere es eminentemente pastoral. Los obispos (que son esencialmente pastores) ven la realidad desde el Evangelio, a la luz del ejemplo y las enseñanzas del Maestro, del Pastor de los pastores. Es la fe y no otras motivaciones la que les impulsa a discernir las interpelaciones de Dios en los signos de los tiempos, a dar testimonio a anunciar y promover los valores evangélicos de la comunión y la participación, a denunciar todo lo que en nuestra sociedad va contra la filiación que tiene su origen en Dios Padre y de la fraternidad en Cristo Jesús (No. 15. Se le había achacado a este capítulo, entre otras cosas, el ser negativo. Hechas las oportunas correcciones, los obispos se expresan así: Como pastores discernimos los logros y fracasos de estos últimos años. Presentamos esta realidad no con el propósito de causar desaliento, sino para estimular a todos los que puedan mejorarla (No. 16. En este sentido la Iglesia hace un llamado a todos a la conversión no sólo a nivel individual sino también social: La Iglesia pide a todos los cristianos que colaboren en el cambio de las estructuras injustas; comuniquen vaJuan Luis Mendoza lores cristianos a la cultura global en que viven y, conscientes de los adelantos obtenidos, cobren ánimo para seguir contribuyendo a perfeccionarlos (No. 16. Aspectos negativos Con el No. 24 del Documento los obispos nos sumen en un largo cono de sombra que se extiende hasta el 71 en una siniestra descripción de la situación sociocultural en que vive la mayor parte de los latinoamericanos: Pero en los múltiples encuentros pastorales con nuestro pueblo, comienzan diciendo los obispos, percibimos también, como lo hizo Juan Pablo II en su acercamiento a campesinos, obreros y estudiantes, el profundo clamor lleno de angustias, esperanzas y aspiraciones, del que nos queremos hacer voz: la voz de quien no puede hablar o de quien es silenciado (Alocución en Oaxaca. Hasta el corazón de los obispos llega golpeándolos fuertemente el tumulto de angustias de todos los miembros del pueblo, cualquiera que sea su condición social: su soledad, sus problemas familiares y hasta, en no pocos, la carencia del sentido de la vida. No. 27. De entre los males más generalizados y que afligen más profundamente al pueblo latinoamericano está, en primer término, la pobreza con su secuela de miserias físicas y morales. Comprobamos dicen como el más devastador y humillante flagelo la situación de inhumana pobreza en que viven millones de latinoamericanos, expresada por ejemplo, en mortalidad infantil, falta de vivienda adecuada, problemas de salud, salarios de hambre, desempleo y subeempleo, desnutrición, inestabilidad laboral, migraciones masivas, forzadas y desamparadas, etc. No. 29. Seguimos en la próxima con el oscuro cuadro que los obispos nos han pintado de la realidad socio cultural latinoamericana no con el propósito de causar desaliento, sino para estimular a todos los que puedan mejorarla (No. 16)
Aspectos positivos Puebla destaca algunas condiciones positivas propias del hombre latinoamericano que se pueden sintetizar así: el hombre latinoameicano posee una tendencia innata a la acogida, a la fraternidad, al desprendimiento, a la compasión; ha adquirido mayor conciencia de su dignidad y deseos de participación política; tiene en más estima los valores autóctonos; se creee más capaz de superarse en todos los aspectos. estas cualidades humanas han de añadirse alguna condiciones socio culturales, entre las que sobresalen la proliferación de organizaciones comunitarias y los movimientos cooperativistas en los sectoLeímos con atención un folleto sobrt la Política educativa para 1980. emana do del Ministerio de Educación Pública Por pura cúriosidad, preguntamos a trein ta maestros de una escuela cercana al Ministerio, que tiene treinta y dos docen tes, si lo conocían. Ninguno lo había leí.
do.
Si por la víspera se saca el día, resulta que casi ningún maestro de Costa Rica conoce la política educativa para 1980. Por qué? Pero puede que la conozcan de oídas.
El texto a ratos es ampuloso, lo que le resta interés ni importancia. Afirma que el sistema educativo está llamado a ser la piedra angular del desarrollo de Costa Rica. Propugna la redefinición de las finalidades y los objetivos del sistema.
y su actualización para que responda con éxito a las demandas reales de desa rrollo del país. De hecho, comienza poi imponer un cambio administrativo, cuya primera fase es la desconcentración del Ministerio de Educación Pública.
Hay todo esto muchas fórmula vacías. Por ejemplo: a fin de cuentas ¿qué debemos entener por demanda reales de desarrollo del país. Pero e documento constituye, por otra parte un nuevo reconocimiento oficial de qu el sistema educativo nacional and al garete, que es una costosa inversió que sirve también para agudizar nuestros problemas, mientras retarda, creando mu chas falsas expectativas, la inevitabl eclosión de males mayores.
Nos gusta el énfasis que se hace en investigación educativa, el propósit: de formar investigadores en servicio. Igno ramos si esto puede conducir, finalmente a una evaluación de los chatos resultado: de las llamadas escuelas laboratorio Por lo pronto, preferimos ser escéptico: en esta materia. El documento lo justifi ca: habla de revisar y ajustar los progra mas escolares distribuidos apenas el año pasado, elaborados posiblemente a ui alto costo y después de largo tiempo. esos programas no sirven, y son obr.
de funcionarios técnicos, y no de com pinches políticos, la consecuencia e: que nuestra educación está en manos de gentes que no saben lo que hacen.
Ojalá y todo no se quede en pura des concentración administrativa. Al paso que vamos, la ambiciosa revisión del andamia je legal del sistema educativo, que e documento propone como una meta inmediata, depende de algo tan siniestro como el humor negro de nuestros poli ticos.
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cuentra alivio y justificación de su mediocridad en la frase: Si Blondin no bebie.
se tanto haría grandes cosas. Frase echada a volar por el propio autor, compadecido tal vez, o casi mejor, arrepentido del trágico destino de su personaje. qué diremos del inefable y decían que éste no iba a ser un buen toro. que asoma en el cuento La Ceremonia como puntilla de ironía que Cañas sabe clavar, con acierto, en esa insensibilidad comodona y parroquial, tan apresurada siempre a calificar con un excelente al maisol de la faena, no más el bicho empiece a despanzurrar cristianos a diestro y siniestro.
Los cuentos del gallo pelón Carlos Arguedas Ramírez de comedia humana, esa huella testimonial dejada sin proponérselo, esa autenticidad de crónica disfrazada de poesía y de ficción, que tan holgadamente acaban por ganarle al libro toda una temática, definida y bien hermosa por cierto. Aunque Alberto Cañas, inexplicablemente, no logre advertirla.
En los por aquí y por allá de las diecinueve narraciones, a flor de página y de renglón pudiera decirse, Cañas Escalante, valiéndose de los personajes que sabe mover de maravilla, logra ir dibujando con ironía y hasta con pizcas de crueldad ironía y cueldad inocentes, refrescantes; a años luz de la antipática boutade. por supuesto. toda una colección de resabios, de momentos y decires tan absolutamente costarricenses, que llevarían al lector más abúlico y despistado a enterarse de un sinfín de cosas que rebullen, al buen tuntún, en esa otra cara que tiene la luna de nuestra problemática social.
Ese tráfago de asuntos que Alberto Cañas Escalante nos revela sin los alipegos de convencionalismos adocenados, opera el milagro de despertar en nuestro ánimo una serie de respuestas entusiastas y francas, y una no regateada admiración por el estilo de prosa que lo hilvana. Prosa de suyo original; abundante en sagacidades y sorpresas. Prosa que descubre al creador que ejerce la literatura no como adomo, ni como trampa farisea para cazar aplausos, sino como vivencia permanente y razón profunda de su existir.
Evidentemente, de todo eso referido es que arranca nuestro respeto, y más que respeto, nuestra compasión, para ese Pauvre Lelián de Michel Blondín, pianista y compositor frustrado, que enEl autor de Los Cuentos del Gallo Pelón se complace en avisar al puro filo de prólogo, que la obra que nos brinda está ayuna por completo de unidad temática. Asunto este que él parece creer muy sinceramente. pie juntillas, como se dice. Sin embargo, después de haber leído las diecinueve narraciones que dan estampa a este libro de Alberto Cañas, no nos parece válida tan rotunda afirmación. no nos lo parece, porque siendo la obra en su mayor parte una recopilación de lo que Cañas ha creído rescatable entre lo mucho que de su pluma ha quedado, a la buena de Dios, en periódicos y revistas, en el volumen que hoy nos entrega, como sucede en toda recopilación hecha con acierto, resulta casi imposible no advertir ese matiz nuestro juicio, el campo donde Alberto Cañas juega sus mejores fichas de buen narrador, es el de la añoranza.
Porque, como no emocionarse ante esos barrios y rincones soñolientos, envejecidos, que asoman suavemente en las páginas del libro que nos ocupa; ante esas casonas con visillos en las ventanas y corredores enladrillados, en las que adivinamos frescos patios interiores, con sus pacayas, sus begonias y sus juegos de bajantes. Aquellos inefables bajantes de otrora, en los que el ruidal de la lluvia terminaba siempre por civilizarse, al adquirir en ellos sin más ni más, visa de entrada y cédula de residencia invernal en los hogares.
Nos disponemos dar fin a estas malhilvanadas letras, que no pretenden ser ni un intento de ensayo, ni siquiera una crítica, sino, simple y llanamente, las varias impresiones despertadas en nuestro ánimo por la lectura del libro de Alberto Cañas Los Cuentos del Gallo Pelón. Un magnífico libro, sin lugar a dudas.
Por Alfonso Ulloa Zamora Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y juvemua, Costa
Este documento no posee notas.