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Dos niños observaron a las 9:30 a. m. de ayer a dos hombres que podrían ser prófugos del centro penitenciario La Reforma.
Los sospechosos estaban acostados sobre un plástico en un potrero ubicado en la Calle Tornillal, en San Jerónimo de Moravia, en San José.
Los menores, asustados debido a la mala apariencia de los adultos, corrieron hasta donde su madre en busca de protección.
La mujer, cuya identidad no trascendió, llamó de inmediato a la policía y alertó a otros vecinos acerca de la presencia en la zona de los dos desconocidos para que pusieran a salvo a sus hijos y a otros familiares, especialmente a mujeres.
Las autoridades creen que uno de los sospechosos sería Douglas Quirós Happer, de 48 años de edad, cuyos padres y otros familiares residen precisamente en Moravia, cerca de donde fue avistado por los pequeños.
Quirós, según informes del Ministerio de Justicia, es un hombre violento y de gran peligrosidad.
Descontaba 44 años de prisión por delitos como robo agravado, privación de libertad y violación.
Al otro sujeto no lograron identificarlo pero presumen que también es uno de los evadidos la madrugada del 9 de octubre de La Reforma, en Alajuela.
Varios oficiales de la Fuerza Pública acudieron a Calle Tornillal, un caserío ubicado junto a extensos potreros y caminos secundarios, pero tras casi dos horas de búsqueda no dieron con los hombres.
En la zona hay diversos senderos, de caminos en mal estado, por donde se puede llegar a la carretera Braulio Carrillo, al Bajo de la Hondura, o bien, al centro de San Jerónimo de Moravia.
Los presuntos evadidos conocen perfectamente la zona porque escaparon sin dejar rastro, comentó un oficial del OIJ.
"Mis hijos describen a uno de los hombres como de pelo largo. La Policía cree que se parece mucho a Douglas Quirós, pero del otro no se sabe nada", dijo Mario Abarca, quien ayer dejó su trabajo para regresar a su casa y “cuidar a como sea a mi familia”.
Otros vecinos, quienes pidieron no ser identificados, optaron por no dejar salir a sus hijos y exigieron “más y permanente presencia policial” en el sector.
“Aquí los policías solo vienen cuando pasa algo muy malo”, se quejó una mujer, madre de tres niños, quien dijo sentir miedo porque “esos hombres están cerca, lo presiento en mi corazón”.
Avanzada la tarde de ayer, la Fuerza Pública seguía en la zona, fuertemente armada.
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