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Le habían dicho que los asaltos ocurrían solo de noche, jamás a tempranas horas de la mañana, y por eso realizaba su trabajo apacible y relajadamente.
Iba de medidor en medidor cantando o silbando, siempre alegre, sonriente.
Marco Aurelio Chacón Castillo, de 51 años, recolector de información de los medidores de la Compañía Nacional de Fuerza y Luz (CNFL) recibió cuatro balazos durante un asalto en Los Guido de Desamparados.
El atraco se registró el 10 de diciembre del año pasado, frente a una fábrica donde nunca antes habían atacado a nadie.
El delincuente llevaba una pistola de bajo calibre y disparó en al menos seis ocasiones desde muy corta distancia. Cuatro balas impactaron a Chacón, quien cayó gravemente herido. "Yo le vi la pistola desde el principio, pero creí que era de juguete, era plateada...", dijo. Los disparos alertaron a los vigilantes de la empresa, que acudieron en auxilio del empleado de la CNFL quien se retorcía de dolor.
Chacón aún lleva dos balas en sus piernas. “No me las pudieron sacar y estuve como cuatro meses incapacitado”, comentó.
Esa experiencia lo marcó para siempre y hoy en día trabaja con cierto temor.
“Uno se vuelve desconfiado. Ahora todo da miedillo. Yo dejo las cosillas de valor en la casa, no corro riesgos”, añadió.
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