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Bagdad. EFE. Iraq y Siria llamaron ayer a consultas a sus respectivos embajadores, después de que Bagdad pidiera la extradición de dos dirigentes del antiguo partido gobernante iraquí, el Baaz, al que acusa de los atentados del pasado miércoles, cuya autoría sin embargo ha asumido al Qaeda.
La acusación de Bagdad apunta directamente a Mohammed Yunis al Ahmed y a Sadam Farhan, quienes, según anunció ayer el portavoz del Gobierno de Iraq, Ali Dabbagh, residen en Siria y están "directamente implicados en operaciones terroristas".
Desde los atentados del miércoles pasado en el centro de Bagdad, que causaron 87 muertos y más de mil heridos, las autoridades de Iraq han venido acusando al disuelto partido Baaz de estar detrás de esa matanza.
Aunque el mismo día de los atentados el Gobierno dijo que los autores eran una “alianza entre la organización al Qaeda y grupúsculos del Baaz”, el viernes un portavoz militar afirmó que este partido ilegalizado era el principal responsable de planificar y ejecutar estos actos terroristas.
Y también se difundió la grabación de un supuesto autor intelectual, que se identificó como Kazem Ibrahim y quien dijo que recibía órdenes del responsable de una facción del Baaz dirigida por Mohamed Yunis al Ahmad, cuya extradición pidió ayer Bagdad.
En Siria el partido gobernante es el Baaz, de tendencia laica, panarabista y socialista, pero no tiene nada que ver con su rama iraquí.
El portavoz del Gobierno de Iraq también anunció que decidió llamar a consultas a su embajador en Siria para estudiar medidas basadas en la justicia internacional que permitan “juzgar a los criminales y genocidas contra civiles iraquíes”.
En respuesta, desde Siria, un portavoz gubernamental no identificado citado por la agencia oficial Sana anunció que el régimen de Damasco también había decidido llamar a consultas a su embajador en Bagdad.
Además, la misma fuente agregó que el Gobierno sirio cree que desde Iraq ha surgido “información contradictoria de las autoridades” sobre los atentados del miércoles en Bagdad, que, recuerda Sana, fueron “condenados enérgicamente en Damasco”.
Siria alberga a unos 500.000 iraquíes que llegaron tras la invasión de EE. UU. en 2003.
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