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LA REPUBLICA. Sábado 28 de marzo de 1981 OOST pesar del alcohol Divinas palabras. entre los medios y el fin (2a parte CARACAS. ALA. Alejandro de Humboldt es una figura cimera de la humanidad. La visión del planeta que los hombres hemos ilegado a tener hoy se le debe a su esfuerzo personal, en un grado incomparable. En una larga vida de exploraciones, que lo llevaron desde el inicio del sito XIX al continente americano y muy especialmente a sus regiones equinociales, a Asia y a muchos sitios de Europa, y en un conjunto impresionante de obras, creó las bases de una nueva concepción de la geografía y de la naturaleza. La deuda que tienen con él las zonas tropicales de la América Latina es inmensa.
Todavía hoy, a casi dos siglos de su visita, es una fuente válida de descripción del paisaje, de las costumbres y de las peculiaridades de la naturaleza.
Desde hace algún tiempo, en algunas biografías del gran naturalista, con una intención no muy clara, se hacen complacidas y reveladoras alusiones a su posible inclinación a la homosexualidad. Es un empeño difícil de dilucidar. Qué se pretende con estas alusiones mezquinas y morbosas? Desde luego, nadie se ha atrevido a sugerir que esta posible perversión tenga relación ninguna con el talento y la obra egregia de aquel ser extraordinario. Sin embargo, la impertinente insistencia pareciera dirigida a esbozar alguna absurda relación, que no podría tener otro fin que hallar alguna forma de exaltación de aquella tara de la personalidad.
Algo de esto había ocurrido, en el tiempo de la bohemia literaria, con la relación entre el alcoholismo y los intelectuales. Se llegó casi a establecer una relación de causa a efecto. Algunos grandes poetas fueron ciertamente alcohólicos y hombres de conducta moral corrompida.
El caso de Verlaine, que llegó a convertirse en un doloroso, desecho humano de taberna y hospital, se hizo famoso. No faltaron otros, con menos talento y don creador, que siguieron el destructivo descenso.
Otros no. Representaron ciertamente la actitud opuesta. Fueron creadores de trabajo tenaz y de dura disciplina propia como Víctor Hugo, Dickens, Tolstoi, y hasta el mismo Balzac o Mallarmé y Paul Valery en Francia, y Kipling, Bernard Shaw y Thomas Hardy en Inglaterra.
Pero, sin embargo, se insiste con frecuencia en presentar los casos lamentables de esas debilidades y caídas, como si fueran parte casi necesaria de la creación de la obra insigne. Cuando la verdad es que lo que lograron realizar no fue por consecuencia de esas debilidades sino por el inmenso talento que tenían y a pesar de esas debilidades desviadoras y esterilizantes. nadie se le ocurriría pensar que Milton escribió el Paraíso Perdido porque era ciego, o Camoens Los Lusíadas porque era tuerto o Cervantes Don Quijote porque era månco.
Hace algunos años Jean Paul Sartre, en su casi pueril afán de ofender y escandalizar la burguesía francesa, a la que pertenecía por los cuatro costados, escribió un libro urticante y casi revulsivo que tituló, con deliberada provocación: San Genet, comediante y mártir. Era un obsesionado y laborioso estudio sobre la personalidad y la obra del escritor francés Jean Genet. En los años en que ocurre la Segunda erra Mundial, Genet llegó a personificar en París casi la figura de un maldito moral. Dotado de gran talento literario cayó, de un modo irreparable, en la marginalidad social del alcohol, la droga, las perversiones y el delito. No hubo abyección que no cometiera y que no proclamara con una especie de pasión de autodestrucción. Se proclamó invertido, alcohólico, drogadicto, ladron, colaborador de la Gestapo, en un verdadero frenesí de destrucción moral. El estudio de Sartre pretendía convertirlo en una suerte de héroe y de creador de una nueva actitud humana. El empeño fue, desde luego, baldío. Ni Genet adquirió ningún mérito literario superior al que sin duda tiene su Arturo Uslar Pietri obra, ni nadie, fuera de ciertos reducidos bajos fondos de la inteligencia y la sociedad, llegó a verlo como un maestro o un paradigma.
Pero el esfuerzo no desaparece. En el caso de Sartre con Genet se trataba, evidentemente, de una nueva operación de comando del gran escritor desajustado y contradictorio, para atacar la sociedad francesa a la que nunca pudo dejar de pertenecer. En los otros casos, de muy variada categoría y significación, hay evidentemente una especie de alegato pro domo sua.
De lo que se trata no es tanto de exaltar o explicar la vida y la obra de una gran figura, sino de establecer alguna vinculación entre esa figura y lo que la sociedad ha llegado a llamar vicio o perversión.
Con lo cual se logra una de dos cosas, o desacralizar al grande hombre, pintando golosamente todo lo que de demasiado humano podía tener, o justificar la desviación hasta convertirla casi en una virtud intelectual.
El empeño no parece destinado al éxito. La gente seguirá, recordando a Verlaine, no por su triste borrachera crónica, sino por dos o tres poemas que nada tenían que ver con el barato alcohol de la taberna. que nunca ha podido producir ningún ebrio consuetudinario sino un genio poético, como Verlaine, a pesar del al.
cohol.
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Victor Valembois Pienso, en tercer lugar, que el montaje local de Divinas Palabras merece verse, sólo que con criticidad aguda por lo siguiente: muestra un tipo de trabajo, y detrás de eso, una mentalidad que aportan muy poco en el desarrollo de un movimiento escénico vigoroso y nacional Resulta que, salvo contadas excepciones, como la de Sara Astica y de Victor Rojas, en sus respectivos papeles, la gran mayoría del elenco mostró una actuación un tanto declamatoria y mecanicista. Si el ejemplo no fuera demasiado prosaico, diria que, como en las veladas de escuela, se nota que la maestra está detrás de la cortina. es que este efecto tiene su causa. José Tamayo, por cierto director muy talentoso por intuitivo, llegó aquí con un montaje, unas soluciones escénicas y unas premisas totalmente pre concebidos, copiados de su trabajo anterior en el extranjero.
Como tales, los actores ya no podían asumir el papel que les corresponde normalmente aquí, cual es una activa contribución en la búsqueda primero y significación después de este conjunto de indicaciones o sugerencias cual es el texto, sobre todo un texto de Valle Inclán. raíz de eso faltó en todo el montaje una perspectiva evolutiva. Si uno es capaz de no dejarse perder por la abundancia de recursos técnicos, comprueba que las fuerzas sociales, especialmente aquí el qué dirán no actúan suficientemente como detonante interno de la explosión final. En. la penúltima escena, crucial, más que a actores vemos marionetas bailando alrededor de Mari Gaila (Hay dée de Lev. todos gritan y se agitan en coro porque así se les ordenó. Lamentable impresión, aquella Ahora bien, resulta que este tercer fenómeno por de pronto nuevamente incide en un desajuste entre medios (actuación y dirección) y el fin global (el significado total que le demos al conjunto aquí y ahora. Pero por otra parte, este tercer fenómeno es, en gran medida, producto de los anteriores. Porque no hay una política de cartelera sobre una o más temporadas, pese a que hubo intentos y trabajos en este sentido, por ejemplo por Atahualpa del Cioppo, entre otros, es que llegamos a esta infravaloración del trabajo de mesa y de la búsqueda conjunta entre todos los trabajadores de la cultura teatral especialmente actores y director. Porque hay un prejuicio que confunde lo espectacular con el espectáculo, máxime si de lo importado se trata, es que desembocamos en una sobrevaloración de lo primero en detrimento de lo segundo. Este desajuste es aprovecha además con informaciones de los medios que refuerzan la confusión en el sentido en que por ser el montaje más caro en la historia teatral. tiene que ser, por fuerza el mejor.
Algo tarde informó la Ministra de Cultura de que el montaje se hacía con fondos no reembolsables. Pero eso no soslaya que además de este aspecto estrictamente cuantitativo tiene que prevalecer un enfoque cualitativo en función del movimiento teatral interno y la citada sensibilización artística en general: qué enseñanzas, qué metodologia de trabajo provechosa para la búsqueda creativa nuestra nos habrá dejado esta importación? Invito al espectador a que vea y juzgue, porque en este mismo momento hay dos tipologías de teatro totalmente opuestas que se están mostrando aquí mismo en San José.
Mientras en el Teatro Nacional se pretende imponer, de arriba para abajo un tipo de vivencia teatral, hay otras fórmulas menos impositivas, más democrativas, más participativas y más baratas. Está el trabajo de La Carpa en la calle. Simultáneamente también, la CNT trabaja en su proyecto de compañía joven. No es que haya que excluir a priori una de las mencionadas modalidades. Lo que no es conveniente es insistir, unilateralmente, en una sola via: fue lo que señalé con motivo del estreno de La loca de Chaillot. Ahora bien, por encima de todo me permito repetir lo que señalé al principio de esta serie de reflexiones: vale la pena acercarse al Teatro Nacional este mes, para juzgar personalmente, Veintitrés de marzo, día meteorológico mundial Alejandro Quesada El calor convectivo de la corteza te de modo progresivo o indefinido, la vida rrestre suscita la dinámica de la atmósfera. concluirá hecha cenizas, a no ser que la Ese calor proviene de la conversión en ca hayamos antes sembrado en otros munlóricas, de las radiaciones luminosas del dos.
sol y, además, de las emanaciones propias Olvidando esos posibles extremos side nuestro planeta. Según la geologia clá tuados a un término tan lejano, quedan sica, el calor que dimana de la Tierra deri al alcance sensorial los fenómenos meva del enfriamiento de este gajo incandes teorológicos de los que depende lo vicente sideral, originado en una explosión vo. Dones ellos de la naturaleza, tan inlejana. Plástico como era al rojo vivo ese dependientes, que apenas si hemos potrozo de roca, a fuerza de girar y a mer dido comenzar a adecuarios, en escala ced de la gravedad, tomó la forma esfé minima, para su mejor disfrute. Temperica, base del calentamiento y de la circu ratura, nubosidad, humedad atmosférica; lación del aire. Por otra parte, según al lluvia y ciclo hidrológico en general; gunos geólogos modernos la Tierra no viento, difusión de la luz.
se enfría: nació de la reunión del polvo Los fenómenos meteorológicos en sus ósmico y se calienta debido a la descomciclos anuales, conforman las estaciones posición de sus substancias radiactivas, y programan el clima de cada lugar. El prisioneras y presionadas entre el resto de clima, además de ser la referencia obligala roca que, cuando las circunstancias se da de las actividades agropecuarias, traslo permiten, arrojan con violencia o exuciende, de uno o de otro modo, a toda la dan con lentitud cantidades variables de dinámica socioeconómica. Su importancalor.
cia es determinante en la vida del hombre Sea como fuere, el calor provoca la y en el desarrollo artificial de las regiones mayoría de los fenómenos meteorológinaturales.
cos. Tales fenómenos permitieron y permiten la adopción, la adaptación y el deEn mínima escala tomamos precauciosarrollo en la tierra emergida, de la ofren nes contra los aspectos inconvenientes de da de la vida llegada del mar. más de los meteoros en general temperaturas cien, y a menos de cero grados centígra extremas, lluvias torrenciales; rayos, sedos, la vida se dificulta mucho. Casi to quías, huracanes, humedad o sequedad do lo vivo palpita entre esas fronteras excesivas pero estamos muy lejos de metérmicas. Si la Tierra se enfría, al cabo jorarlos de modo económico y en escala de los milenios la biosfera terminará en tal que nos permitan conseguir un reacosu conjunto, o sólo en parte, congelada.
modo climático. Seguimos sometidos a los dictados del clima y apenas si generaSi por el contrario, la Tierra se calienta mos ciertos impulsos que apuntan a someterlo. La verdad es que desconocemos los fenómenos meteorológicos en las causas de su síntesis y en sus efectos climáticos diferidos. Algunas plantas y animales que comienzan a ser calificados de indicadores. saben mucho más del asunto que el hombre. En plena sequía y después de tres años consecutivos de la misma, vi a los pájaros de la ribera del lago Titicaca, bajo un cielo enteramente azul, en época en que debería estar lloviendo, construir sus nidos en la totota, a altura mucho mayor que en el trienio precedente. Habían oteado con precisión las lluvias abundantes que vendrían un mes después y que llenarían el lago sólo a tres pulgadas más abajo de donde colocaron sus nidos en la ciperácea ribereña. Cuando llegaron las lluvias los nidos viejos quedaron sumergidos. Mientras tanto, en la aridez continental del Altiplano Andino, florecia la yareta después de años de no hacerlo, tan segura como los pájaros de que vendrían lluvias suficientes para garantizar su fructificación y propagar la especie. Estas premoniciones climáticas, vegetales y animales, escapan al instinto del hombre. Debe haber en nuestro cerebro una pérdida de campos del instinto to, conquistados por la expansión del raciocinio en su desarrollo, a expensas de la memoria. El instinto guarda las experiencias de la especie, como la memoria guarda las del individuo.
Las especies citadas y muchas otras capturan las ondas, presumiblemente electromagnéticas, que preceden con gran antelación a las lluvias y a otros meteoros. En este aspecto también deberíamos complementarnos con aparatos que nos aprisionaran esa información vital. Sus reportes nos servirían de base para programar, encauzar, provocar, intensificar, atenuar o suprimir, de acuerdo con nuestros intereses, la presentación de algunos meteoros, y en consecuencia, para la reestructuración del mosaico terráqueo de climas y de microclimas.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.

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