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188 1982 Asesoria técnica: Lic. JORGE MORA APRENDAMOS. com EL FUEGO menos en MAS SABOR 500 PEPS POR MENOS DINERO!
En las regiones volcánicas la erupción de un cráter durante mucho tiempo inactivo pudo haber provocado el incendio de la vegetación de que estarían cubiertas las laderas, Las piedras incandescentes, arrojadas a grandes alturas por la fuerza de la explosión, pudieron haber llevado muy lejos el resplandor rojizo del fuego, quizás en las proximidades de alguna aldea.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
No se ha podido establecer aún con exactitud en qué forma el hombre tuvo el primer contacto con el fuego. quizás no lo sabremos nunca. Es posible, además, que este hallazgo haya tenido lugar más o simultáneamente diversos puntos y poblaciones, y en forma del todo diferente y casual. Qué habrán hecho los hombres paleolíticos al verse de pronto frente al fue go encendido por un rayo o por la erupción de un volcán? Pues quedarse sorpredidos y asustados; y también subyugados por la luz y el calor: bienes que hasta entonces nadie había sabido producir y que de pronto se prodigaban como un don gratuito de aquella cosa vida. Mas, feuanta experiencia debían adquirir aquellos hombres, antes de poder servirse del fuego!
Este acerca la mano para apresar la llama: no sabe que quema (1. el otro, para llevárselo a su casa, coloca un leño ardiendo en su alforja: no sabe que el fuego se la abrasará;(2. otro, para conservar un tizón ardiente, lo envuelve en una gruesa piel no saben que ésta sofocará la llamą (3. el de más allá lleva una pequeña tea a la aldea o a la caverna que le sirve de refugio, mas pronto asiste impotente y desilusionado a la extinción de ese fuego; no sabe que éste debe ser nutrido. otro, para alimentar la llama, la acerca a las piedras, y este otro la echa agua. Era preciso que la humanidad aprendiera antes que a encender, a conservar el fuego con combustibles. Cuántos daños, cuántas amargas sorpresas en esta peligrosa conquista! Mas el deseo de gozar de la luz y del calor producidos por el fuego fue más grande que la fatiga, el riesgo y la desilusión.
Muchas veces, una familia o toda una aldea que había entrado en posesión del fuego, lo perdía de nuevo por la natural inexperiencia. Imaginemos las discusiones, los litigios, frente a cada fogón irremediablemente apagado. Si la extinción era debida a la desatención de la persona encargada de custodiar y alimentar el fuego, debía ser castigada, severamente.
Pensemos en el drama de aquella gente, sobre todo en el crudo invierno, cuando, después de apagado su único fuego, no sabían cómo volver a encenderlo. No había más remedio que esperar a la próxima erupción de un volcán, al próximo rayo que incendiase de nuevo algún árbol; o sea, un caso fortuito que podía verificarse después de una estación, después de un año, después de quién sabe cuánto tiempo.
Se pensó entonces en confiar el cuidado del fuego a alguna persona encargada exclusivamente del mismo; por lo común eran aquellas que se quedaban en la aldea cuando todos los demás se alejaban para la caza. Por ser tan importante este servicio, los guardianes del fuego eta tenidos en alta estima, mas cargaban tam bién sobre sí el peso de una grave responsabilidad.
PASA LAS HOJAS Y5 PEPSI Marca Registrada En las regiones ecuatoriales, la sequedad y el ardentísimo calor del Sol pudieron haber provocado la combustión espontánea de las praderas cultivadas; frente a la enorme columna de llamas huirían aterrados los animales, y quizás también los hombres; más tal vez en aquel mismo día en que habrían perdido todo, aquellos hombres conquistaron el fuego.
LA REPUBLICA. Jueves 18 de noviembre de 1982 19 Durante un temporal el rayo pudo haber incendiado un árbol seco, produciendo inmediatamente una luminosa hoguera, que atraería la atención de los hombres que habitaban la región.
RICA JOSE ENDID วyN

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