Debido a los elevados costos del mantenimiento de las imágenes, se ha restringido su acceso solo para las personas registradas en PrensaCR.
En caso de poseer una cuenta, hacer clic en “Iniciar sesión”, de lo contrario puede crear una en “Registrarse”.
Yo atendí a muchas señoras en su hora de alumbramiento. expresa con satisfacción. Foto Ulate)
Familiares que acompañan a doña Raquel constantemente. Ella tiene siete hijos, 22 nietos, 55 bisnietos y 19 tataranietos.
José Luis Fuentes Los cien años de doña Raquel Sin saber leer, ni escribir, ni firmar, se convirtió en partera afamada, y buscada cuenta por todas las mujeres en alumbramiento del vecindario, tanto en su pueblo natal como en Moravia donde por much os años vivió posteriormente.
Fe, Esperanza y Caridad son patrimonio religioso hoy día; pero no lo fueron para doña Raquel quien los utilizó para las tres niñas que le nacieron a una de las señoras que le correspondió atender, en Moravia. Todavía el cerebro no se pierde del todo fue la feliz ocurrencia de Raquel Fallas Amador, al celebrar el pasado 19 de marzo sus cien años de existencia en esta vida.
En compañía de sus múltiples familia res, doña Raquel conserva la lucidez de una persona de muchos años menos y recuerda con facilidad datos, anécdotas, nombres historias de pueblo, entremezcladas con mitos milenarios y estampas campestres.
La centenaria señora nacio un lunes 19 de marzo de 1883 allá por donde llam aban El Pito. en Sabanilla de Acosta, y la fecha consta en su identificación del Registro Civil, el cual ella aventaja en edad.
Doña Raquel lo manifiesta así: las nueve de la mañana del Día de San José mi mamá me dio a este mundo.
Era entonces una vida apacible, enclava da en la montaña, en la cual por las noches el león rascaba las paredes del rancho y en la que tam bién se reproducian las leyendas populares de duendes; del dueño e monte. la cegua y la tule vieja.
Asaltan su memoria estas historias y doña Raquel afirma haber visto la tule vieja rascarse en los bram aderos del ganado ciertas noches de luna llena. Tenía el cuerpo de mujer y estaba toda cubierta de pelo largo. dice.
Invaden su memoria y se atraviesan en su locu acidad otras historias de cuando los duendes se robaron a hijo de siete años y tuvieron que rescatarlo, desde una peña donde lo tenían prisionero. yéndoles a cantar con alegría y entusiasmo.
La mitologia popular se desvance ante doña Raquel por que ella afirma que todo esto es verídico. Lo cierto es que en ese entonces Acosta quedaba tan lejos de San José que no fue sino hasta los doce años cuando su papá, don Julián Fallas Mora, la trajo a conocer la capital actual. Se viaja ba en carreta, luego a caballo hasta San Juan de Dios (donde hoy está el hospital) y de allí se llegaba caminando al centro, donde solo una plaza, la iglesia y algunos establecimientos El lugar natal era bello. Tenían sus progenitores una finca en la cual cultivaban arroz, frijoles, maíz, caña (tenían un trapiche) y otros productos; además de ganado.
Habitaban en una casa grandísima el pa dre, la madre y doce hijos, entre los cuales doña Rquel recuerda a Maximino, Francisco, Micaela, José, Adela, Zoila, Andrés, Pánfila y Gerardo.
Luego vino el tiempo de formar hogar.
Se casó a los 15 años dice con Benja min Mena, un hombre al cual recuerda como muy bueno, callado y otras cu alidades que la sedu jeron, pero quien tras muchos años prolíficos, que le dejaron siete hijos, la abandonó y se quedó con otra.
Doña Raquel dice que defiende con mucho tesón lo que es suyo, pero que de la nariz solo el ciego.
La longeva, que hoy tiene más de cien años porque los cumplió el pasado 19, afirma sentirse bien, haber forjado su vida en labores du ras apegadas a la tierra y tener todavía ganas de seguir viviendo. Yo traigo el espíritu de ayuda desde que nací. Cuando era chiquilla jugábamos al hospital y yo era el doctor. aun puedo tomarle la presión a una persona. afirma, convencida totalmente de que los métodos naturales son tan buenos como la medicina científica.
Sea el caso que sea, esta centenaria señora vive alegre y feliz, con su mente poblada de recuerdos y la imaginación ganán dole mayores malas juga das a la realidad, pero ciertamente con mucho más uso de razón que lo que se puede esperar.
Hace solo ocho días an duvo paseando con su familia en El Castillo, en Heredia, y como cu al quier otra persona jugo, se monto en el trencito y hasta atraveso la casa de los sustos. que funciona en ese centro turístico.
Su hijo menor, Ramón Mena Fallas, de 74 años la acompaña durante la mayor parte del tiempo. El otro hijo con vida es José. Los demás han fallecido. Foto Ulate)
De este lado del muro sí se puede pasar de la RF de Alemania a los parientes ubicados junto al otro lado de la frontera de la República Democrática Alemana, pues la frontera infranqueable construida por la Alemania comunista para evitar fugas de sus ciudadanos al Occidente (campos minados y dispositivos de disparo automático) ha partido por la mitad comarcas e incluso poblaciones.
El descenso general de las visitas al otro La fotografía está tomada en uno de los ro, y al final de la estadía tienen que justifipuestos fronterizos de Berlín a través de los car que han gastado integro el dinero camcuales se accede del sector occidental al biado. Este drástico aumento ha hecho desoriental. Se trata de la frontera más sofisti cender igualmente desde entonces la cifra cada del mundo. Los automóviles ruedan anual de ciudadanos de la República Fedelentamente en zig zag y, sobre todo al re ral de Alemania que visitan Berlin (Oeste)
torno del sector comunista, son sometidos o Alemania Oriental: de 3, millones de visia riguroso chequeo, tanto los vehículos co tantes registrados en 1979, un año antes de mo los viajeros, por la policía aduanera de la drástica subida, descendió a 2, en los Alemania Oriental para evitar que sus conaños siguientes. Similar descenso se viene reciudadanos se fuguen a Berlín Oeste ocultos gistrando en la afluencia de visitantes en algún lugar del auto.
Como todos los años, en Semana Santa se registraría una gran afluencia de berlineses occidentales en estos puestos fronterizos, ya que aprovecharán los días festivos para, visitar a los parientes que tienen en Berlin Oriental o en la República Democrática Alemana (comunista. No obstante, se teme que este año no sólo no aumente sino incluso que disminuya la cifra de alemanes occidentales que pasen al otro lado del muro divisorio: en 1982 pasaron al otro lado de Berlin 1, millones de alemanes occidentales, un año antes de 1, millones y en los años precedentes un promedio anual de casi tres millones.
La causa de la disminución es principalmente el hecho de que la República Democrática Alemana ha incrementado la suma de dinero occidental que cada visitante tiene que cambiar en moneda alemana oriental por cada día de estadía en Berlín Oriental o en cualquier ciudad de Alemania Oriental. En octubre de 1980, y a pesar de las protestas de Bonn y de la opinión pública, las autoridades alemanas orientales incrementaron de 13 a 25 marcos (de 5, a 10 dólares)
el dinero que tienen que cambiar en Alema nia Oriental los visitantes occidentales por cada dia de permanencia al otro lado del mulado del muro y de la frontera se debe principalmente a que gran número de los alemanes federales que viajan al otro lado son pensionistas de recursos económicos limitados y para quienes un gasto diario de 10 dólares representa un desembolso excesivo. precisamente son los pensionistas los que más interés tienen en viajar al otro lado, ya que ellos tienen hermanos o sobrinos al otro lado, lo que no ocurre ya entre las nuevas generaciones de alemanes nacidos en la RF de Alemania, esto es tras la guerra.
La cifra de alemanes orientales que visitan anualmente la RF de Alemania permanece invariable, ya que ellos no están obligados a cambiar dinero, aparte de que, al no reconocer la RF de Alemania la existencia de la nacionalidad alemana oriental, reciben el mismo trato que los alema nes federales. En 1982 viajaron 1, 56 millones de pensionistas alemanes orientales a la RF de Alemania, la misma cifra que el año procedente, Es de consignar también que así como las autoridades alemanas orientales autorizan a sus pensionistas a viajar al otro lado del muro berlinés y de la frontera interestatal, solamente autorizan en cas Jo emergencia el paso a la RF de Alem ma a pensionistas, esto es en caso de grave enter nedad o de fallecimiento de un familiar 5. imo: en 1982 se concedió tal perniisy de 45. 000 personas, un 25 por ciento más que el año anterior. Esta política restrictiva se debe a que los conciudadanos podrían queda se en el Occidente para siempre y así la Alemania Oriental perdería mano de obra, una restricción que conculca las actas finales de la Conferencia de Seguridad y Cooperación en Europa de Helsinki (1975. signadas por la delegación de Alemania Oriental.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
Este documento no posee notas.