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5 ho PLANTAS MEDICINALES VIENE DE LA HOJA RESAR La tienda de un herborista. Eran muy comunes en el siglo pasado. Se encontraban allí los más fragantes olores de la selva, de la pradera y de la montaña.
BELCHO కరతల También los árabes conocían las virtudes de muchas plantas; habían heredado sólidos preceptos médicos de la gran cultura persa, pero consultaban las obras de Galeno para lo esencial de la doctrina. Fueron muy célebres las escuelas árabes de Bagdad y de Córdoba. Gracias a los árabes, los médicos italianos de la escuela de Salerno pudieron reencontrar, en el siglo XII, los secretos que se habían perdido en los tiempos bárbaros.
Desde esa época hasta nuestros días, las hierbas, las bayas y las raíces son objeto de profundos estudios, y cada vez se conocen y se aplican niejor sus virtudes. Actualmente, no obstante la profusión de medicamentos puramente químicos, las plantas ganan siempre nuevas victorias. Acaso la penicilina no es un remedio vegetal. Ahora, el anciano herborista nos mostrará alguna de las plantas que ha traído de sus recorridas.
Veamos la digital: tiene hojas liberamente velludas y termina en una especie de sonajero, cuyos cascabeles son unas flores purpúreas.
Tiene este nombre porque cada una de sus flores se parece a un dedo de guante. Es una planta extremada mente peligrosa, pero de ella se extrae la digitalina que se emplea en el tratamiento de ciertas enfermedades del corazón.
Estamos ahora frente al Lyco podium clavatum, conocido comúnmente como licopodio. Sus hojas tienen esporos con un polvillo amarillento, llamado a menudo polvo vegetal, utilizado antaño como cicatrizante. Los farmacéuticos modernos lo emplean para recubrir las píldoras, con el fin de impedir que se adhieran las unas a las otras. Un detalle curioso: con el polvo del licopodio arrojado sobre una llania, se produce en el teatro la ilusión de un relam pagueo.
Otra criptogama, el helecho macho, es muy eficaz para el tratamiento de la tenia. En el siglo XVII se apreciaba tanto esta planta y era tan escasa, que Luis XIV la compraba secretamente a un farmacéutico alemán y pagaba por ella sumas fabulosas.
La Valeriana officinalis es muy empleada en nuestros días. Sus pálidas flores se confunden con las más modestas hierbas, pero sus robustos rizomas proporcionan la valeriana, utilizada como antiespasmódico (extracto de valeriana. Ahora, nuestro botánico abre un armario de vidrio y nos muestra trozos de corteza de quina. De ella se ex trae la quinina que tiene poderosas propiedades antifebriles (febrifugo) y que es el medicamento por excelencia de la grave enfermedad conocida como paludismo. Su nombre científico (Cinchona officinalis)
deriva del nombre de la condesa Ana de Cinchon, quien obtuvo estas plantas del gobernador español del Perú y trató de aclim atarlas, sin éxito en Europa; crece en América, en la India y en las Islas Oceánicas, adonde fue llevada por los holandeses y los ingleses.
La belladona es una herbácea de flores amarillas y violetas, de las cuales se extrae la atropina, que es muy tóxica. El beleño, al cual se debe la hiosciamina, es una planta muy peligrosa cuyas hojas exhalan un olor nausea bundo.
La genciana, de hermosas flores color azul oscuro, es una pequeña planta de las regiones alpinas.
La cicuta, semejante a tantas otras inofensivas um belíferas, con sus candidas flores blancas que se mecen bajo el sol, proporcionaba a los atenienses el veneno que ha cían beber a los condenados a muerte. Es preciso recordar, acaso, que el mismo Sócrates tomó cicuta por decisión de los jueces. El aconito, conocido también bajo los nombres de Capuchon, Lo bo Azul, Casco de Minerva, etc. pertenece a la familia de las ranunculáceas. De él se extrae la aconiti na que es un veneno muy activo. menudo se confunde el aconito con el apio, por lo cual se han producido peligrosos envenenamientos.
El eléboro es tam bién una ranunculácea, y su flor, blanca y hermo sa, se utilizaba, en tiempos de Hipócrates, como específico de las afecciones mentales.
Todas estas plantas exigen ser tratadas con el mayor cuidado, y el producto que de ellas se puede extraer cae bajo el dominio exclusivo de la medicina.
En verdad, la naturaleza nos ofrece una inagotable abundancia de plantas cuyas vidas pueden salvar la nuestra. y también pueden quitárnosla. los médicos y a los hombres de laboratorio les cabe conocer los secretos de la naturaleza, manejarlos y conducirlos a una oportuna aplicación.
En cuanto a nosotros, aprenda mos a gozar del espectáculo mágico que nos ofrece la vegetación en ca da una de las estaciones. Admire mos las flores de la primavera y los frutos del verano. Sepamos también am ar la hierba más íntima que representa una obra maestra de gra cia y. si llegáramos a encontrar al viejo botánico recogiendo su tesoro, salu démoslo con un alegre buen día. diciéndonos en nuestro interior que su vida es hermosa, ya que está hecha de contemplación y de amor.
Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica.
BELLADONA Antaño, médicos y boticarios, por obligaciones del oficio, recogían personalmente las plantas medicinales, acompañados de sus alumnos.
El belcho (Ephedra sinica. planta originaria de la China, produce la efedrina, especialmente empleada contra el asma. La belladona. Atropa Belladonna contiene la atropina (muy tóxica. que se utiliza mucho en medicina.
PASIELORA 16 LA REPUBLICA. Miércoles de junio de 1983 QUININA ALCANFOR VALERIANA La quinina, específico contra el paludismo, se extrae de la corteza de la quinta (Chinchona Officinalis. originaria del Perú. El alcanfor (Cinnamonum Camphora. planta india, es empleada como tónico para el corazón.
La valeriana: en medicina se utiliza su raíz, que es muy eficaz para calmar los espasmos o desórdenes nerviosos )anti espasmódica. La pasiflora o pasionaria (mburucuyá. originaria de América, es llamada así porque se creee encontrar en ella los atributos de la pasión de Cristo.

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