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No. 323 1983 con APRENDAMOS PLANTAS MEDICINALES Prof. José Rodolfo Arce.
Diseño y montaje Ronald Soto Brenes MAS CANTIDAD CON SU SABOR CALIDAD, 500 Ya en la antigüedad, las plantas fueron muy estimadas por sus propiedades terapéuticas. La preferencia que se les acordo subsiste hasta hoy y, en más de una oportunidad, el progreso de la ciencia confirmó justificó esta confianza.
No olvidemos que la preparación de los modernos específicos se basa, en gran parte, en el adecuado empleo de productos vegetales.
En lo alto de una colina, un anciano camina lentamente mirando a PEPS POR EL MISMO PRECIO Este documento es propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Lizano del Sistema Nacional de Bibliotecas del Ministerio de Cultura y Juventud, Costa Rica BOLDO ALCACHOFA PEPSI Desde hace mucho tiempo se emplean, para aliviar las afecciones hepáticas, extractos de boldo (Peumus Bold us) y de alcachofa (Cynara Scolimus. Ambos favorecen la secreción biliar y son muy conocidos.
derecha e izquierda como si estuviera buscando un objeto perdido. Por momentos, un rayo de sol ilumina su rostro. Luego desaparece en la som bra de los valles, donde crecen en abundancia arbustos enanos. De vez en cuando se detiene, aparta las malezas o las hierbas, recoge con cautela unos manojos verdes y los deposita en un enorme bolso. Su fifigura es muy conocida por los niños del lugar; a menudo lo han espiado de lejos, en sus largos paseos matutinos, y lo han vuelto a ver al mediodía, cuando regresaba con paso lento y fatigado, después de llenar su bolso con misteriosas riquezas.
Este anciano es un conocedor de plantas; manipula filtros y sabe que con blancas raíces filamentosas, con rizomas y florecillas, se pueden pre parar remedios y también venenos.
Entremos ahora a su retiro, que recuerda el antro de algún mago o el laboratorio de un alquimista. En los rincones se apilan bolsos repletos de hierbas; redes llenas de hojas secas y extraños manojos cuelgan del techo; morteros y pisones descansan sobre una mesa. El viejecillo nos recibe sonriente, diciéndonos. Lo que yo hago, otros lo han hecho hace miles de años. Hasta los habitantes de las cavernas y de las ciu dades lacustres conocían la eficacia de ciertas hierbas para calm ar los dolores de una quemadura o curar una indigestion.
Los sumerios y los egipcios poseían una sólida cultura farmacológica, y fueron ellos quienes enseñaron, a los griegos y a los etruscos, el método que permite distinguir las plantas dañinas de las curativas y el arte de preparar infusiones y cocimientos medicinales.
En la época romana, por lo menos en los primeros siglos, los expertos en materia de botánica eran griegos; sólo más tarde se dedicaron los romanos al estudio de la flora y a la elaboración de los medicamentos que podían obtenerse de ella.
Celso (Cornelius Celsius, primer siglo de nuestra era, autor de una Enciclopedia de la cual sólo nos quedan los ocho libros de Medicina: De re medica) y Galeno (siglo II) fueron los más grandes codificadores de los conocimientos médicos, que entonces estaban reunidos en una sola disciplina. Sus obras servían de guía a los herboristas europeos de la Edad Media, quienes utilizaban además los aforismos de Hipó crates, que vivió en el siglo antes de nuestra era.
PASA LAS HOJAS Y Murea Distrada CICUTA LA REPUBLICA. Miércoles de junio de 1983 17 BELENO a Dos plantas muy venenosas: la cicuta (Coniun Maculatum. comun en las praderas. y el beleño (Hvoscianus Albus. de las que se extraen productos como la escopolamina y la hiosciamina.
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