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Fig. 54 Fig. 56 Fig. 55 REPUBLICA Viernes de setembre de 1983 23 ba: estábamos observando una repetición de la primera prueba.
Ayer, tío me dio una hoja de papel en la cual había descrito un experimento que permite descubrir el principio de Aquímedes. Pero no escribió. ni me dijoen qué consiste este principio.
da, pero teniendo cuidado de que no toque el fondo. La balanza continúa en equilibrio? Reflexiona sobre lo que observes.
En un instante colgamos las dos planchuelas iguales en la balanza: la cruz quedó en perfecto equilibrio.
PRIONCIPIOS DE ARQUIMIDES Sirviéndome de una pequeña botella de cuello estrecho, pude echar. fácilmente y poco a poco ugua dentro del tubito.
medida que el líquido entraba, el tubito fue descendiendo y sumergiéndose en el agua del tarro. Colmada la capacidad del tubito, se restableció el equilibrio de la balanza.
Para realizar la primera parte de la prueba, necesitaba una balanza de brazos iguales, aunque improvisada y rudimentaria. Por eso le rogué a Fernando que me trajera la que construyó hace unos días. La cantidad de líquido contenida en ese tubito es, en definitiva, igual al volumen del tubit.
observó Pablo. Justo, justísimo! exclamó Enrique. El volumen del aguas contenida en el tubito es igual ab volumen del tubito, es decir, es el volumen de agua que el desaloja. Si en lugar del tubito ponemos una pelota, la fuerza o empuje será igual al peso de una pelota llena deg agua. se animó a decir Cecilia. Eureka. grité imitando, sin saberlo, a Arquimedes. Lo hemos encontrado! Ahora podré decirle a tío que descubrí el principioz que deseaba.
66.
Pablo y Enrique vinieron con él.
Cecilia y yo los estábamos esperando ansiosos e impacientes.
En voz alta leí el primer ejercicio indicado por tío: Con una pequeña variante, seguí las indicaciones de mi tío. Debajo de una de las planchuelas puse un tarro de vidrio vacío: la chalde metal quedó adentro del recipiente, pero no tocó el fondo. Invité a Pablo para que echara agua, lentamente, hasta que el líquido cubriera la planchuela. Todos estábamos atentos a esta sencilla operación.
Cuando la chapa quedó sumergida enteramente, exclamamos a coro. Basta. Es suficiente. Quedamos con la boca abierta ante el resultado, y cada uno quiso hacer el experimento por su cuenta. Seguramente, para reflexionar mejor. mi me parece dijo Fernando que el peso del agua contenida en el tubito equilibra la fuerza que recibe, de abajo hacia arriba, del agua en la que está sumergido. El brazo más bajo de la cruz es el que tiene la planchuela no sumergida. hizo notar Cecilia. Parece que la chapa pesa menos cuando está dentro del agua.
Entonces, todos de acuerdo, corregimos una que otra palabra de las conclusiones a que hablamos llegado. redactamos nuestra declaración conjunta acerca del célebre principio de Arquímedes. Toma una balanza de brazos iguales y suspende, una planchuela metálica en cada extremidad (comprueba bien que sean idénticas y que tengan el mismo peso. La cruz quedará horizontal, es decir, en equilibrio. Luego coloca debajo de una de las planchuelas un tarro de boca ancha lleno de agua. Sube poco a poco el tarro hasta que la planchuela quede totalmente sumergi La cruz no está más en equilibrio observó Enrique. Se inclinó apenas el agua empezó a cubrir la planchuela, y siguió inclinándose cada vez más hasta que la chapa fue tapada por el agua.
agujeritos cerca del borde superior y, mediante un hilo, suspendelo de una de las extremidades de la balanza. En el otro brazo de la cruz cuelga un objeto cualquiera que permita establecer el equilibrio. Debajo del tubito vacío coloca un tarro lleno de agua y procura hacer como con la planchuela: sumergirlo. Qué ocurre? Deja todo en la forma como está y llena de agua el tubito. qué ha pasado ahora? Vuelve a reflexionar. Si lo haces con acierto. descubrirás tú mismo el principio de Arquímedes. Eso es exacto razoné yo. pero no creo que el principio de Arquímedes pueda valer sólo para el caso del tubito lleno de agua. Un cuerpo sumergido en el a.
gua recibe un empuje vertical (de abajo hacia arriba) igual al peso de un volumen de agua idéntico al del cuerpo. Tal vez el agua ejerce una presión sobre ella y la impulsa hacia arriba aclaró Fernando. Es como si la hubiesen empujado. Exactamente. dije yo Esa puede ser la primera reflexión que me pidió tío: Una planchuela sumergida en agua recibe un empuje de abajo hacia arriba.
propiedad de la Biblioteca Nacional Miguel Obregón Yo pienso que si en lugar de las planchuelas ponemos dos objetos cualesquiera, iguales y del mismo peso, la cosa no debe cambiar.
Por consiguiente, se puede decir que un cuerpo sumergido en el agua recibe una fuerza vertical de abajo hacia arriba. repitió Enrique, modificando un poco mis palabras. Pablo quedando bien conmigo y con Enrique escribió lo dicho por éste en una hoja de papel, y agregó: esa fuerza se llama empuje.
Fui corriendo a pedirle a mamá un tubito vacío de pastillas para la tos y le hice las dos perforaciones con mi pequeño taladro. Cecilia pasó un hilo a través de ellas y lo colgamos entonces de uno de los ganchos de la balanza. Después de varias pruebas encontramos un trocito de hierro cuyo peso equilibro la cruz 22 LA REPUBLICA. Viernes de setiembre de 1983 Fig. 58 Fig. 57 En esta forma resolvim os definitivamente la primera cuestión planteada por tío. En consecuencia, lei el segundo ejercicio. Toma un tubito vacío (como ésos en los que envasan comprimidos para la garganta. Hazle dos Cecilia llenó nuevamente el tarro que habíamos usado en la primera parte del experimento y lo puso debajo del tubito. Todos los intentos fueron vanos: el tubito no se sumergia en el agua. Como estaba vacío (en realidad, lleno de aire. al simple contacto con el líquido subía, flotaba sobre él. El agua daba al tubito un fuerte empuje hacia arri

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